El Eco inaugurará dos exposiciones el 23 de abril

Exploración del diseño y la arquitectura como práctica social

El Museo reafirma su compromiso con el entorno a través de ambas muestras que entrelazan memoria, archivo y acción comunitaria

Conjunto Figueroa desde el Jardín Sullivan, ca. 1970. Foto: colección familia Figueroa Uriza.

Hay una idea que subyace en las dos grandes apuestas del Museo Experimental el Eco para el primer semestre de 2026, aunque sus materiales, escalas e historias sean distintas. Esa idea es que el diseño (en su sentido más amplio, que abarca desde la planeación de una vivienda hasta la confección de un folleto) no es un ejercicio neutral de producción de objetos bellos, sino una práctica orientada a mejorar la experiencia humana, resolver problemas y hacer que la vida en comunidad sea más digna y posible.

El jueves 23 de abril, a las 18 horas, se inaugura simultáneamente Foro Eco de Diseño. Manuales y Conjunto Figueroa. Memoria Emocional, dos exposiciones que, juntas, trazan un retrato coherente y estimulante de lo que puede hacer una institución universitaria cuando decide pensar el arte, la arquitectura y el diseño en diálogo permanente con su entorno.

Mirar a su alrededor

Pablo Landa, director del Museo Experimental el Eco, recordó el momento en que la idea de Conjunto Figueroa tomó forma concreta. Hace aproximadamente año y medio, el Museo organizaba un recorrido por los edificios de interés arquitectónico en sus inmediaciones cuando, en un conjunto ubicado a unos metros de él, en la esquina de las calles Sullivan y Miguel Schultz, una mujer se asomó desde adentro.

“Están hablando de mi edificio, cuéntenme”, le dijo la mujer a Landa, visiblemente emocionada y quien resultó ser nieta del dueño original del conjunto, encargado por los hermanos Froylán y Arturo Figueroa Uriza al arquitecto Luis Barragán entre 1939 y 1940.

El conjunto (dos casas y un edificio de departamentos) lleva casi 90 años en manos de la misma familia, que ha conservado planos, fotografías, contratos originales y una memoria viva de su historia.

Ese encuentro casual reveló la posibilidad de una exposición que Pablo Landa venía buscando desde que asumió la dirección del Museo: una que materializara el compromiso del Eco con su entorno inmediato, que lo entendiera no sólo como institución nacional sino también como actor local, inserto en una colonia particular, con vecinos y una historia compartida.

“Una de las líneas de trabajo que anuncié desde el inicio era vincular al Museo con su entorno y convertirlo en un espacio de reflexión sobre él, con los vecinos y públicos más amplios”, explicó Landa. Conjunto Figueroa. Memoria Emocional, curada por él mismo junto a Fernanda Dichi y en colaboración con José Guerrero, Pamela Valadez y miembros de la familia Figueroa que aún habitan el edificio, es el resultado más ambicioso de ese compromiso.

Un contenedor de afectos

La exposición pone sobre la mesa una pregunta que raramente es formulada ante la obra de Barragán: ¿qué pasa con un edificio cuando lo habita, lo usa y lo quiere la misma familia durante casi un siglo? La respuesta que propone la muestra es que la arquitectura se convierte en un sedimento de memorias y afectos, en un reservorio de la experiencia colectiva.

“Estamos construyendo una exposición que presenta al edificio, por un lado, como una obra de 1940 de Luis Barragán y, por el otro, como el contenedor de historias, memorias y afectos que en él se han sedimentado con el paso del tiempo”, explicó Pablo Landa.

Los materiales que integran la muestra son tan heterogéneos como reveladores: planos y fotografías originales, el contrato que firmó Barragán especificando las condiciones de la obra, objetos del propio edificio (una puerta, las llaves de los clósets antiguos, el respiradero del piso, fragmentos de duela) y un cortometraje encargado a la bisnieta del dueño original, a la sazón cineasta, quien, al explorar el archivo familiar descubrió películas domésticas de los años 60.

El corto, narrado por la voz de su abuela, teje esas imágenes históricas con registros contemporáneos para mostrar el edificio no como un objeto aislado en el tiempo, sino como parte de una historia familiar que es también historia de la colonia San Rafael y de Ciudad de México.

El director del Eco, además, aprovecha esta exposición para subrayar una etapa de la trayectoria de Barragán que suele quedar en penumbra frente a la monumentalidad de sus obras tardías: la de los años 30 y 40, cuando producía edificios multifamiliares funcionalistas de gran calidad espacial en colonias como Cuauhtémoc y Condesa, muchos de ellos orientados hacia parques o en esquinas que permitían dobles fachadas e interiores complejos.

“Hay varias cosas que ya apuntan a ese Barragán que conocemos y que estaban en formación en ese momento”, puntualizó. El Conjunto Figueroa, con sus dos casas para cada hermano y su edificio de departamentos con comercio en planta baja, articula perfectamente esa sensibilidad: la arquitectura como diálogo entre la escala humana de la banqueta y la calidad de los espacios interiores.

Organizar y enseñar

Si la exposición sobre el Conjunto Figueroa trabaja con la memoria acumulada en un objeto arquitectónico, Foro Eco de Diseño. Manuales plantea cómo el diseño codifica y transmite conocimiento para que otros puedan actuar sobre su realidad. Curada por Pablo Landa con la colaboración de José Guerrero y Cecilia Barraza, esta segunda edición del Foro (la primera se realizó en 2024) parte de una provocación aparentemente simple: ¿qué es un manual? La respuesta que construye la exposición es política e histórica.

“Escogimos el tema de manuales porque es muy fácil pensar que el diseño es una serie de objetos. Pero cuando empezamos a platicar con los diseñadores, hablan de cosas bastante más complejas: el diseño, cómo se enseña y se practica, tiene más que ver con solucionar problemas de la vida diaria”, explicó Landa. Los manuales son, en ese sentido, el dispositivo en el que el diseño se hace más legible: instrucciones para construir, enseñar y organizarse.

La Biblioteca de Manuales, que constituye el núcleo de la exposición, abarca desde el Manual del campesino, publicado por la SEP en la década de los 30 –con instrucciones para construir gallineros y dirigido a maestros rurales– hasta la Cartilla de alfabetización de los años 40, que Landa describió con precisión: “Una de esas paradojas interesantes del México de la época: son programas de gobierno, pero ¿qué hace el gobierno? Se retira de la ecuación y permite la construcción de socialidades entre pares, de forma horizontal”.

El momento más potente de esa historia llega en los años 80, cuando las colonias Guerrero y Morelos produjeron manuales de organización vecinal que se convirtieron en sustento de los procesos comunitarios de reconstrucción tras el terremoto de 1985. Uno de esos manuales, ilustrado al estilo de la familia Burrón, fue el documento que la Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero le presentó al presidente Miguel de la Madrid para negociar los términos de la reconstrucción.

La sala principal del Museo se transformará en un taller activo de producción y reproducción, con un mimeógrafo que el artista y docente Felipe Ehrenberg usó en talleres con maestros de escuelas normales rurales, una fotocopiadora que recrea el mecanismo de distribución de manuales que floreció desde los 60 y una duplicadora RISO, que un colectivo de jóvenes egresados de la Facultad de Arquitectura operará los fines de semana para producir tres publicaciones a lo largo del Foro.

Una de ellas será el Manual de manuales; otra, una guía para recuperar los aprendizajes del movimiento urbano popular de los 80 y aplicarlos a los problemas actuales de desplazamiento y gentrificación; y la tercera, un catálogo de recursos alternativos para diseñadores. Además, 30 diseñadores, artistas y editores fueron invitados a idear manuales de una sola hoja: síntesis de procesos complejos pensadas para fotocopiarse y circular.

Una misión

Los materiales de ambas exposiciones son distintos, pero el argumento que las une es el mismo que lleva al Museo Experimental el Eco a definir su misión de la manera en que lo hace: el diseño y la arquitectura son disciplinas en conversación permanente con su entorno, su contexto y las personas que los usan y los transforman. Una puerta vieja llevada a la sala del Museo y un manual fotocopiado sobre cómo aligerar los techos de una vecindad son, en ese sentido, documentos del mismo impulso humano: el de hacer que los espacios estén a la altura de quienes los habitamos.

Foro Eco de Diseño. Manuales y Conjunto Figueroa. Memoria Emocional serán inauguradas el jueves 23 de abril a las 18 horas en el Museo Experimental el Eco, Sullivan 43, colonia San Rafael. La entrada será gratuita, de miércoles a domingo de 11 a 18 horas.

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