Coloquio de Investigación en el IIBI
Exponen aportaciones en bibliotecología y estudios de la información
Se analizaron temas como creatividad editorial, perspectivas de la preservación digital ante el cambio climático, además de lectura y neodocumentación

Los libros aún son el material más leído en México, pues se estima que el 42 % de las personas lectoras en nuestro país –consideradas en el módulo sobre lectura 2024 del INEGI– prefieren este tipo de materiales, expuso Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM.
Al inaugurar el XLIII Coloquio de Investigación Bibliotecológica y de la Información, el funcionario se refirió a la lectura como uno de los retos en ese ámbito, y comentó que a los libros le siguen la lectura de páginas de internet, foros o blog, según la citada fuente.
“El promedio de libros leídos en un año en México fue de 3.2 en 2024. Un dato importante que se estima es que sólo el 7.8 % de las personas lectoras acuden a las bibliotecas”, agregó en el Auditorio del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI) de la Torre II de Humanidades.
Resaltó que en 10 años ha disminuido significativamente el porcentaje de personas lectoras de revistas y periódicos, y el único tipo de material que muestra un ligero aumento en cuanto a lectura en contraste con 2015 son las historietas, páginas de internet, foros o blogs, lo cual es razonable con la tendencia hacia el cambio tecnológico y con las interfaces generacionales.
En general, dijo, se estima que 69.6 % de quienes residen en México lee algún tipo de publicación, dentro de los que se encuentran libros, revistas, periódicos, historietas, páginas de internet, foros y blogs, frente a 30 % que no lee este tipo de materiales.
¿Sólo repositorios?
Respecto a las bibliotecas, el coordinador de Humanidades aseguró que éstas ya no son espacios cerrados, ni solamente reservorios de información y de distintos objetos; hoy deben ser espacios de mayor amplitud de convivencia y de trabajo de distinto orden.
“En los últimos años se explora la convivencia de dos tipos de funciones: la primera orientada a la tradicional y no exenta de dificultades de consumo de información, y la segunda como sitios para la creación de contenidos”.
La accesibilidad está en el centro de la administración de las bibliotecas, lo cual requiere pensar en públicos diversos y comunidades multigeneracionales, añadió.
“Hoy las niñas y los niños son muy importantes para las bibliotecas; por ello requieren de adecuaciones a la infraestructura, diseño arquitectónico, además de incorporar el uso de herramientas como pantallas con conversión de texto a voz, subtítulos o producción al lenguaje de señas en actividades y materiales. Esto para efectos de personas con capacidades diferentes”.
Espacio académico
En su oportunidad, Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, directora del IIBI, subrayó que los resultados de las investigaciones para dicho coloquio son clave dentro de México y América Latina y benefician el estudio de la bibliotecología, la archivología, la información y sus áreas afines.
Como cada año, indicó, el IIBI abre sus puertas para recibir a investigadores, profesores, estudiantes, bibliotecólogos, archivólogos y a todos los profesionales de la información interesados en conocer las aportaciones científicas que desde la bibliotecología y los estudios de la información se desarrollan en este Instituto.
Recordó que el primer Coloquio de Investigación se realizó en 1982, justo seis meses después de que el Centro Universitario de Investigación Bibliotecológica (hoy IIBI) iniciara actividades, y fue organizado por Adolfo Rodríguez Gallardo y Estela Morales Campos.
Desde entonces, resaltó la universitaria, el Instituto ha evolucionado y fortalecido su agenda de investigación y su influencia se ha extendido mucho más allá de estas paredes.
Entre los temas abordados en este Coloquio, destacaron: creatividad editorial e inteligencia artificial; relación de los datos y la información; perspectivas de la preservación digital ante el cambio climático; la información y los pueblos originarios, y la interseccionalidad de usuarios de la información; además, de las tendencias de los vocabularios de datos enlazados en bibliotecas y repositorios digitales; metadatos y tecnologías emergentes; lectura y neodocumentación, entre otros.