Grupo de observadores de aves
FES Cuautitlán, un espacio de conservación para la fauna silvestre
Es un sitio con condiciones ambientales únicas que favorecen el equilibrio ecológico

La expansión urbana es una de las mayores amenazas para la biodiversidad en el ámbito mundial. Destruye y fragmenta ecosistemas, desplaza, aísla y extingue especies endémicas. El problema más grave radica en que una vez que un hábitat se daña jamás podrá regresar a su estado inicial.
Inmersa en uno de los centros industriales más extensos del área metropolitana, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán existe como un espacio con condiciones ambientales únicas que favorecen el equilibrio ecológico, la resiliencia climática y la posibilidad de supervivencia de múltiples animales que encuentran un hogar en su extensión.
Un oasis en la zona industrial
Con una superficie de 117 hectáreas, el segundo Jardín Botánico más grande de la UNAM y un Centro de Enseñanza Agropecuaria (CEA), que contempla un rancho y grandes pastizales, el Campo 4 resiste como un oasis para la fauna silvestre.
Este lugar, tan vasto y diverso en naturaleza, ha sido testigo del paso y la presencia de al menos 123 especies de aves, afirmó Oscar Daniel González Santana, académico y miembro de la Cátedra de Investigación “Estudio de la presencia y abundancia de la ornitofauna” de esa Facultad y del grupo Ornitofitos FESC. Observadores de aves.
“La FES Cuautitlán es una pequeña isla que tiene mucho que ofrecer a las aves silvestres. Se alimentan, anidan y habitan aquí. Observarlas nos permite recabar datos para estudiarlas, conocer sus poblaciones, así como aprender sobre su alimentación y necesidades para subsistir”, señaló.
Gracias al trabajo realizado a partir de estos grupos, se sabe que especies como la calandria de Wagler, el tordo sargento, el pato mexicano, el ibis ojos rojos, el aguililla rojinegra, el colibrí berilo, la lechuza americana y muchos más residen en este campus. Asimismo, se ha demostrado la presencia del semillero rabadilla canela, la calandria de flancos negros y mirlo dorso canela, aves endémicas de esta zona de nuestro país, por lo cual no es sencillo encontrarlas en otro lugar del mundo.
Aunque la labor de la Cátedra consiste en la observación de especies aladas, su trabajo se ha extendido al hallazgo de otros animales. Por ejemplo, cencuates, barisias, ratas de campo y musarañas son fauna amenazada.
Otro factor importante que han comprobado es que el Campo 4 forma parte de un corredor biológico, integrado por el Parque Espejo Lago de los Lirios, las lagunas de Axotlán y de Zumpango, además de las sierras de Tepotzotlán y de Guadalupe, esta última en la actualidad es un importante paso migratorio.

Pajarear, otra forma de hacer ciencia
En un mundo que corre a prisa, sin detenerse a observar, este ejercicio va más allá de la contemplación y el goce. Pajarear es también la materialización de lo colectivo, es la búsqueda y la integración de la información que sirve para obtener respuestas útiles y resolver problemas comunes.
La observación, como parte de la Cátedra, ofrece la posibilidad de hacer ciencia ciudadana. Esta actividad tiene como objetivo que la gente sin práctica científica pueda participar en la aportación del conocimiento para la conservación y preservación de distintos seres vivientes, siendo éste uno de los propósitos del grupo.
Para Oscar González, Gerardo López Islas, Alam Augusto Martínez López y Samantha Jardon Xicotencatl, académicos de la Facultad y participantes de la Cátedra, el monitoreo constante de las distintas poblaciones de fauna silvestre facilita la evaluación y protección de los hábitats, fomentando la participación activa de la sociedad, mediante la realización de registros fotográficos o visuales que complementan el trabajo científico.
Todo esto alimenta inventarios y sistemas de información que guían las acciones de protección y permiten la creación de planes específicos para animales y plantas en peligro de extinción. “Contar, observar y fotografiar aves nos ayuda a mostrar al mundo lo que no conoce, porque nadie va a conservar lo desconocido”, finalizó González Santana.
