Firman carta de intención Ciencias Políticas, el PUGOB y Globernance
El propósito compartido es desarrollar actividades académicas con distintos enfoques, orientadas al estudio de la inteligencia artificial y las formas contemporáneas de gobernanza

Los directores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), Alejandro Chanona Burguete, y del Programa Universitario de Gobierno (PUGOB), Eduardo Robledo Rincón, de la UNAM, junto con Daniel Innerarity Grau, titular del Instituto de Gobernanza Democrática (Globernance), firmaron una carta de intención para colaborar en el seno del Centro de Estudios en Gobernanza e Inteligencia Artificial, recién creado bajo el auspicio de la FCPyS y del PUGOB.
El propósito compartido es desarrollar actividades académicas con distintos enfoques, orientados al estudio de la inteligencia artificial y las formas de la gobernanza de las sociedades contemporáneas.
Alejandro Chanona, Eduardo Robledo y Daniel Innerarity, acompañados del alumnado de la Facultad, destacaron la importancia de la creación de este Centro, del que la FCPyS será sede fundacional y contribuirá con la base académica-administrativa y el marco operativo de sus proyectos.
El PUGOB sumará sus aportes en políticas públicas y gobernanza para crear iniciativas de gobiernos democráticos, incluyentes, eficientes e innovadores, y el Instituto de Gobernanza Democrática, a partir de su experiencia en inteligencia artificial, ofrecerá una perspectiva global y conocimientos especializados a esta colaboración conjunta.
El titular de la FCPyS subrayó que la creación del nuevo centro coincide con el proceso de reforma de los planes de estudio, donde “la innovación, la inteligencia artificial y sus implicaciones éticas, jurídicas, económicas y sociopolíticas constituyen un eje transversal prioritario”.
Asimismo, enfatizó que el ascenso de la inteligencia artificial y de las diversas herramientas tecnológicas, con sus respectivos impactos económicos, políticos y sociales, “representa un campo esencial para comprender y fortalecer las formas contemporáneas y futuras de gobernanza”.
En este contexto, reafirmó el compromiso de la Facultad con la construcción de espacios plurales, creativos e interdisciplinarios para la docencia, la investigación y el análisis crítico de los desafíos que enfrenta la sociedad. La sesión concluyó con un llamado a asumir colectivamente la responsabilidad del futuro ante los cambios que plantea la inteligencia artificial.
La democracia frente al algoritmo
Como parte de esta labor conjunta, Daniel Innerarity, destacado pensador europeo en temas como democracia y tecnología, dictó la conferencia magistral “Gobernanza e inteligencia artificial”, en la cual indicó “el poder está cada vez más en el algoritmo”, y que con ello “llegan beneficios y riesgos profundos para la vida democrática”.
Explicó que las sociedades complejas exigen cada vez más decisiones objetivas y procesos tecnológicos, lo cual ha impulsado lo que denomina como “democracia algorítmica”, en la que “buena parte de las decisiones gubernamentales se apoyan en sistemas automatizados capaces de procesar grandes cantidades de datos”.
Tal situación “promete objetividad, eficiencia y anticipación de problemas; es decir, un mundo que parece volverse más legible y donde las posibilidades de intervención política se amplían”; sin embargo, advirtió, “la apariencia de neutralidad técnica” puede debilitar un
principio democrático fundamental: la justificación pública.
“Cuando una decisión proviene de un proceso automatizado parece más legítima, simplemente por ser ‘objetiva’; esto puede disminuir nuestra exigencia de que los gobiernos expliquen y debatan sus decisiones”, subrayó.
A este fenómeno, dijo, se suma otro: la subjetividad algorítmica. “A partir de las huellas digitales, los sistemas ‘adivinan’ nuestros deseos y los convierten en recomendaciones personalizadas. Este hecho, en política, podría sustituir la voluntad explícita, reflexiva y deliberada por la voluntad implícita del consumidor”, alertó.
Recordó que “los algoritmos optimizan medios, pero no pueden definir los fines; eso es política, y ésta empieza donde hay juicios de valor”. En este contexto, pidió no caer en la ilusión de que automatizar equivale a desideologizar, ya que incluso la frase “gestionar bien” está cargada de visiones del mundo. “Detrás de cualquier procedimiento supuestamente objetivo hay valoraciones implícitas; politizar es hacerlas explícitas”.
Habló así de una regla sencilla: “Las máquinas funcionan mejor en problemas con muchos datos, baja ambigüedad y soluciones binarias; los humanos, en problemas inciertos, ambiguos y mal definidos”.
Finalmente, hizo hincapié en que “la colaboración entre algoritmos y personas es valiosa, pero la democracia requiere preservar el espacio donde se debaten los fines colectivos, mismo que sigue siendo un territorio exclusivamente humano”.