“O encono, en el peor de los casos”: Amneris Chaparro
Género, ciencia que suele ser vista con recelo
Todavía hay quien se resiste a pensar en el poder explicativo de esa categoría
En este momento histórico, en el que enfrentamos una regresión fascista en el mundo, con movimientos ultraconservadores de derecha que intentan convencer a mucha gente que el género no es ciencia, sino ideología; en el que resurgen, posturas esencialistas que buscan negar la complejidad de la vida, los avances científicos, humanísticos y sociales, y los derechos conquistados por las mujeres, las diversidades y las disidencias, es muy importante unir aquellas palabras con un verbo: género es ciencia, señalaron académicas de la UNAM.
En la sesión inaugural del XXXII Coloquio Internacional de Estudios de Género, que en esta ocasión lleva por tema “Género es ciencia. Estudios de género, feminismos contemporáneos y saberes científicos”, se expuso que las ciencias, las humanidades y los estudios de género y feministas tienen un papel decisivo en la construcción de ese horizonte de justicia “que aún se nos niega”.
En el encuentro cocoordinado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), el Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs) y el Programa de Posgrado de Estudios de Género de la UNAM, Amneris Chaparro Martínez, titular de ese Centro, señaló que las tres palabras que dan título al Coloquio son una provocación porque nuestro campo de conocimiento “suele ser visto con recelo, cuando nos va bien, o con encono, en el peor de los casos”.
“Tachados de ser un mero artífice ideológico, plan maestro para acabar con la familia nuclear, corruptor de identidades y disruptor de verdades con V mayúscula, los estudios de género son objeto de un sinfín de críticas provenientes no sólo de grupos conservadores, sino incluso de comunidades de colegas en las ciencias que se resisten, ya sea a pensar en el poder explicativo de la categoría género, en el carácter no fijo ni determinista del sexo, o en las evidentes aportaciones de las epistemologías feministas”, añadió.
El Coloquio trata de dar cuenta de la relevancia del género como categoría analítica, “fundamental para desplazarnos hacia una forma de vida social en la que no haya cuerpos que valgan menos que otros”. Es decir, una invitación a imaginar nuevos y mejores horizontes de posibilidad.
En la Unidad de Posgrado, Marcia Villanueva Lozano, investigadora del IIFs e integrante del Comité Académico del encuentro, señaló que “compartimos una preocupación colectiva, en este momento histórico, para enfrentar el movimiento fascista que se viene con muchísima fuerza en el mundo”.
Recordó que, en los últimos años, el IIFs ha hecho un esfuerzo sostenido por darle un lugar a la filosofía feminista, espacio que no existía de manera formal en el Instituto. En 2022, creamos la línea de investigación de filosofía feminista y filosofía con perspectiva de género que yo ocupo. De entonces a la fecha se ha promovido la contratación de investigadoras jóvenes en distintas áreas del Instituto, para promover dicha perspectiva, destacó.
Fiorella Mancini, secretaria académica de la Coordinación de Humanidades, refirió que hablar de género es hablar de filosofía, historia, derecho, economía, antropología, sociología, ciencia política, psicología, lingüística, pedagogía, arte. Cada una de estas disciplinas ha contribuido con metodologías, conceptos y enfoques propios que, en diálogo, han permitido redefinir la manera en que entendemos las desigualdades y las diferencias.
Los estudios de género y feministas también han tenido puentes de diálogo con las llamadas ciencias duras, con las “áreas STEM”. La densidad de ese intercambio ha sido particularmente fecunda con la biología, la neurociencia, la medicina, la química, la psiquiatría y la bioética, refirió.
La universitaria mencionó que estudios feministas y de género han mostrado el interés persistente de algunos campos, por ejemplo, por buscar y a veces forzar evidencias de diferencias entre hombres y mujeres, personas homosexuales y heterosexuales y otras categorías vinculadas con el sexogénero en aspectos morfológicos, funcionales, hormonales o cognitivos. Sin embargo, más que determinismos, en esas investigaciones se ha encontrado una notable plasticidad que pone en cuestión los límites mismos de lo biológico y lo social.
Mancini recordó que frente a datos como que sólo el 35 % de las personas estudiantes de las carreras de STEM y solamente el 30 % de las personas científicas son mujeres, la visión que han criticado las feministas desde la neurociencia es tratar de encontrar precisamente en las mujeres las explicaciones de esa realidad.
Las perspectivas de las científicas feministas, en cambio, dan cuenta de la historicidad de las estructuras sociales más que de predisposiciones naturales o de aprendizaje, de determinismos anatómicos o de funcionamientos cerebrales. Las lecturas feministas han mostrado cómo ciertos discursos científicos se han usado históricamente para justificar diferencias no nada más entre sexos o preferencias sexuales, sino también raciales y de clase, detalló.
Parece difícil evadir la idea de que, por muy científica y objetiva que aparente ser nuestra comprensión de las hormonas, el desarrollo cerebral y la conducta sexual, estos están construidos en contextos históricos y sociales específicos que han dejado su marca en ello. De ahí la relevancia de estos diálogos que nos invitan a pensar la ciencia, el conocimiento y la vida desde su diversidad y su profundidad humanas, concluyó.
La conferencia magistral de apertura estuvo a cargo de Anelis Kaiser, de la Universidad de Basilea, Suiza, quien se refirió a estudios de sexo/género en el cerebro humano; ahí expuso que “el sexo/género tiene algo que ver con la parte social y algo con la parte biológica”.