Dag Nylander, embajador de Noruega en México

Hacer realidad un acuerdo de paz, un desafío en todos los ámbitos

Es preciso convencer a los involucrados de optar por el diálogo en lugar de una lucha armada. Foto: Francisco Parra.
Si bien un acuerdo de paz es algo escrito en un papel, su implementación requiere hacerlo realidad. Sin embargo, sabemos que ése es un desafío en todos los ámbitos, apuntó el embajador de Noruega en México, Dag Nylander.

El especialista en resolución de conflictos, en particular en las negociaciones que condujeron al pacto de paz en Colombia, entre el Estado y la guerrilla, resaltó la dificultad de iniciar un proceso de paz “y llevar a la gente, de dos o más partes en disputa, a una mesa garantizando su seguridad física y jurídica, y convencerlas para que tomen la decisión de optar por el diálogo en lugar de una lucha armada”.

En su conferencia magistral, el diplomático del país nórdico puntualizó que la implementación de un acuerdo de paz –el cual muchas veces está hecho entre las élites con el apoyo del gobierno y del pueblo, entre otros actores– depende del nivel de soporte que tenga este proceso, cuando se busca materializar estos compromisos hechos en papel, “las partes enfrentan una realidad política complicada”.

Al participar en la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz. “Sembramos diálogo, cosechamos paz”, organizada por la UNAM, comentó que rara vez se ve a las mujeres en las mesas de negociación; en muchas ocasiones estos procesos son presididos por hombres, lo que constituye un reflejo de la sociedad y de los altos niveles del gobierno, donde todavía, en la mayoría de los países, gran parte de sus integrantes son varones, lo mismo sucede en las fuerzas armadas y en las guerrillas.

Sin embargo, “desde el punto de vista mediador, nosotros, tratamos de escuchar a las mujeres, y hacer que ellas lleguen a las mesas de diálogo”.

Presentado por Yael Weiss, conductora de TV UNAM, Dag Nylander destacó que el trabajo de un facilitador de paz debe ser imparcial, pero no neutral. En Colombia, durante las negociaciones entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en 2016, la labor fue mostrar al grupo guerrillero, por medio de hechos y de nuestra actuación, que ellos podían confiar en nuestro manejo imparcial y estricto entre las partes en conflicto, “y con ello obtener simpatías o antipatías”.

Son muchas las lecciones que pueden aprenderse de un proceso de negociación de paz exitoso, como el de Colombia en 2016; sin embargo, ello no depende de nosotros, sino de las partes, del pueblo de ese país.

En estos procesos se debe entrar con humildad y evitar que las partes esperen que la solución provenga de fuera, esta emana del interior del país; por eso es que la pacificación toma su tiempo, “y en Colombia, con mucha paciencia, trabajamos por más de cinco años, con pasos pequeños y grandes retrasos, y así continuamos hasta alcanzar el acuerdo de paz en 2016”, detalló.

Asimismo, subrayó el papel de México en asuntos de paz, multilateralismo, apoyo a Naciones Unidades, entre otros.

Expuso que para su país es importante que el planeta esté en paz, que disminuya el tráfico de drogas, se reduzca la migración incontrolable, que haya menos enfermedades y tráfico de armas. “Porque conflictos pequeños, en este mundo globalizado, podrían expandirse y crear enfrentamientos grandes que afectarían a todos los países”.

Hoy es importante pensar en ello, pues en Europa tenemos una guerra peligrosa, con el ataque de Rusia a Ucrania, que afronta todo lo que hemos trabajado en el multilateralismo: el respeto a otras naciones, el derecho internacional, etcétera. Hoy, más que nunca es importante el trabajo que México y Noruega realizamos en la búsqueda de nuevas maneras de asegurar que el sistema multilateral funcione.

“De hecho, México ha tenido un liderazgo importante en esta línea trabajando junto con Noruega y otros países, para que Naciones Unidas y el sistema multilateral pueda reformarse, ser más eficaz y responder mejor a los desafíos que tenemos todos en este mundo globalizado y, lamentablemente, con guerras peligrosas en diversas partes del orbe”.

La situación es difícil. La paz mundial es frágil, hay más conflictos en el planeta, más muertos y heridos, y un mayor sufrimiento, “eso es grave por sí mismo, pero con el agravante de que el sistema internacional está bajo presión y existen riesgos; veremos guerras mucho más graves, con consecuencias complicadas para todo el mundo, por eso es importante que sigamos trabajando, México y Noruega, junto con Naciones Unidas y los demás países para crear paz y mantenerla”, reiteró.

Más adelante reconoció esta jornada de la UNAM, en la que participaron sus diferentes programas universitarios, estudiantes e investigadores, y la manera de tratar y sistematizar las diferentes áreas que trabajan en este tema.

Son los jóvenes quienes deben contribuir y tomar su espacio en el ámbito de la cultura de paz, ser activos en la sociedad, pero también en partidos políticos, en las universidades; “por todos lados deben estar presentes y alzar su voz para crear una sociedad pacífica y con participación real”, finalizó.

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