Seguirá cambiando la manera en que vivimos y trabajamos
IA, reto y oportunidad de garantía y respeto a los derechos humanos
“Puede servir para implementar políticas públicas y tomar decisiones mucho más acertadas”: Mónica González Contró, directora del IIJ
La inteligencia artificial (IA) tiene esa doble dimensión, como casi todos los fenómenos sociales: por un lado, representa un enorme desafío en términos de garantía de derechos humanos (DH), pero, al mismo tiempo, ofrece una oportunidad muy importante en materia de respeto que puede servir para establecer un mejor respaldo de estos derechos, a fin de implementar políticas públicas y tomar decisiones mucho más acertadas y congruentes.
Así lo expuso Mónica González Contró, directora del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), al inaugurar el panel virtual “Inteligencia Artificial y Derechos Humanos” convocado por el IIJ en colaboración con la Facultad de Derecho (FD) y la UNAM-San Antonio (Escuela de Extensión Universitaria).
Paula de Gortari, directora de la entidad ubicada en Texas, a su vez, aseguró que la IA seguirá transformando la manera en que vivimos, trabajamos y tomamos decisiones.
“Estamos en un punto en el que tenemos grandes oportunidades, al mismos tiempo nos encontramos ante un reto ético y profundo”.
El pensamiento crítico, el uso de la tecnología y la sociedad, agregó, siempre deberán asegurar que la innovación esté al servicio de la humanidad y no al revés. “Sí, es un tema de carácter técnico, efectivamente, pero es mucho más un asunto de carácter humano”.
México no es desarrollador
Pedro Salazar Ugarte, investigador del IIJ, consideró que hoy en día se habla con mucha facilidad, frivolidad y cotidianidad de la IA, sin entender a qué nos referimos exactamente. “Creo que ese desafío pedagógico y didáctico es clave, no sólo para las decisiones de políticas pública, legislativa, administrativa y jurisdiccional”.
En México, afirmó, no somos desarrolladores de IA, “hay dos, tres, cuatro empresas importantes pero pequeñitas que están haciendo cosas. Somos más maquiladores que creadores y muy por debajo de lo que hacen India o Brasil; en fin, pero somos consumidores, utilizamos y estamos inmersos en la discusión”.
Detalló que se cuenta con cerca de 200 iniciativas presentadas en el Congreso de la Unión, 70 y tantas hoy siguen vigentes, las otras ya las descartaron con el cambio de legislatura.
Sobre la regulación global de la IA, comentó que la presunta “disputa”, al parecer sólo es entre Estados Unidos y China, únicamente es eso, porque en realidad el país asiático tiene una regulación muy estricta, poderosa, diseñada y ubicada dentro de una agenda de Estado que, además, desde 2017 se propuso que sería su gran apuesta lograr el liderazgo mundial en 2030.
Por otro lado, Estados Unidos –Agneris Sampieri lo dijo: “no regular es también regular”– ha jugado a la no regulación al dejar que sean las lógicas del libre mercado las que vayan imponiendo las dinámicas en el desarrollo tecnológico.
Evolución diferente
Por su parte, Agneris Sampieri, integrante de la Red de Expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura sobre IA y el Estado de Derecho, reconoció que el derecho ha tenido poca evolución desde sus principios teóricos, e incluso hay discusiones interesantes acerca de si las formas tradicionales de regulación funcionan hoy frente a estas tecnologías emergentes que avanzan a pasos acelerados.
No es un tema menor, añadió, porque –“ya lo veníamos diciendo desde que surge el internet como un servicio público para las personas”–, el derecho está por detrás de los avances tecnológicos, y es el caso ahora de la IA, que dicen progresará incluso 10 veces más rápido que la Revolución industrial.
Francisco Quintana García, defensor de Derechos Humanos, exfuncionario del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, recalcó que “la IA va muy adelantada: se estima que el derecho está 10 años detrás de las nuevas tecnologías”.