Herramienta fundamental para la docencia actual
IAGen, ¿amenaza o apoyo del proceso creativo?
Su poder está en potenciar nuestro trabajo y crear una simbiosis que reformula las habilidades: Janneth Trejo, investigadora del IISUE

Desde el arte hasta el lenguaje, el humano ha destacado por su creatividad, sin embargo, con el refinamiento de la inteligencia artificial generativa (IAGen) hemos delegado tareas artísticas a las máquinas, ante ello, es válido preguntarnos si esta herramienta amenaza o inclusive supera la creatividad humana.
Ante la incertidumbre de que la IAGen suplante o sustituya las labores del profesorado y con el riesgo de que el estudiantado padezca una fijación cognitiva (aludiendo a la imposibilidad para reelaborar ideas a partir de las respuestas ofrecidas por la IA), Janneth Trejo Quintana, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), respondió esta duda durante la transmisión del D(IA) CEIDE, transmisión mensual de la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE).
La especialista abordó el proceso creativo en el área de diseño en relación con su utilización. Cuestionó qué tanto se ayuda el estudiantado de esta herramienta y qué tan críticos son en la reflexión de las respuestas obtenidas.
“El poder de estos sistemas está en potenciar nuestro trabajo, no sólo ejecutan tareas, interactuamos con ellos y creamos una simbiosis que reformula el proceso creativo. Los estudiantes con los que trabajé están permanentemente reelaborando o teniendo una apropiación crítica de los resultados que les ofrecen estos sistemas, pero no minimizo otras investigaciones que han encontrado que la creatividad humana se ve afectada por el uso excesivo de esta herramienta en el proceso creativo”, comentó.
Con respecto a esta división de tareas, encontró que utilizamos estos programas para la búsqueda de información e investigación –la cual comprende la primera fase del proceso creativo–, mientras que nosotros trabajamos en la evaluación y articulación de lo encontrado para refinarlo y finalmente hacerlo realidad. Con la creatividad curatorial, equilibramos el proceso de seleccionar, organizar y crear una narrativa para presentar obras con la IAGen al dar instrucciones precisas de lo que queremos obtener, no como un sustituto o fin último, sino como un apoyo a nuestras labores.
Ante la incertidumbre de qué tan difusa es la autoría con respecto a los trabajos realizados con IAGen, respondió que hay que pensar en cómo concebimos la autoría, si pensamos que es la elaboración de un producto o idea hecha por sólo una persona, sin que algo la haya precedido, sí perdemos autoría en ese sentido.
Sin embargo, “nadie empieza una idea o proceso creativo desde cero, siempre tenemos referentes, conversaciones que detonan ciertas ideas y herramientas de las que nos ayudamos para elaborar algo derivado de esta agencia creativa. Ahí se reconfigura la autoría y somos nosotros quienes generamos los prompts y ajustamos de manera crítica las respuestas que arroja la IA. Con esto iniciamos un trabajo en conjunto con la máquina y conservamos el proceso creativo”, añadió.
En este sentido, nos valemos de estas tecnologías en diversas industrias, como la cinematográfica, pero las disciplinas orientadas a la arquitectura, diseño e ingeniería se han transformado positivamente gracias a estos medios, como los software de modelado 3D que ayudan a modelar objetos, personajes o recrear entornos en un ambiente virtual para dimensionar cómo podríamos hacer realidad una idea, qué debemos refinar de ella y qué impacto tendría en el ámbito social.
Además, invitó al público a no caer en extremos con respecto a que la utilización de estas aplicaciones nos hace dependientes tecnológicos o demeritar a los profesionales que se apoyen de este recurso. Exhortó a las instituciones educativas a orientar a la comunidad estudiantil acerca de la IAGen; sostuvo que al saber más acerca de estos programas descubriremos los límites que tiene, cómo sacarle el mayor provecho y áreas de oportunidad dependiendo de la disciplina que estudiemos.
“Lo que hacemos es dar evidencia, datos específicos para comprender cómo se da el proceso creativo en la interacción con la IA; pedagógicamente también nos ayuda a determinar cuáles son las mejores formas de introducir estas herramientas a los programas de estudio que ya es utilizada por estudiantes. Ahora, la pregunta es ¿cómo va a responder la institución frente a ello?”.
Agregó que utilizarlas no nos hace más o menos profesionales o creativos, “debemos saber si se cumplen los objetivos pedagógicos y la Universidad tiene responsabilidad en ello, para sacarle el mayor provecho y potenciar las capacidades docentes y alumnado”.
Las necesidades de cada especialización son exclusivas, por lo que orientar al profesorado a utilizar estas tecnologías es fundamental en el tiempo actual. De esta manera se crea un círculo virtuoso donde el estudiantado desarrolla capacidades al tiempo que el profesorado recibe retroalimentación de las dificultades de adaptarse a estas nuevas tecnologías y las que provengan de los mismos universitarios, finalizó. Si te interesa saber más de esta plática, puedes ver el video en el canal de YouTube CEIDE, UNAM en https://www.youtube.com/watch?v=siGb-Z0H1eI