Diálogos del Sudebúsqueda de la UNAM
La identificación humana es un proceso científico y jurídico, pero ante todo humanitario
No termina únicamente con asociarla a un nombre, ni es una acción inmediata, sino un procedimiento complejo que requiere de diferentes participaciones y eslabones: Chantal Loyzance Valdés, académica de la ENaCiF

“La dificultad por tanto no es únicamente la ausencia de información, también es la falta de homologación e interoperabilidad y calidad de los datos. Una base de registros resulta verdaderamente útil cuando su contenido es completo, confiable y actualizado, susceptible de comparación”, explicó.
Al intervenir en la conferencia “Identificación humana en México: una mirada multidisciplinar”. Diálogos del Seminario Universitario sobre Desaparición, Búsqueda e Identificación de Personas (Sudebúsqueda) de la UNAM, consideró que de poco sirve acumular miles de registros si éstos contienen campos vacíos, descripciones, ambiguas o categorías que no pueden cotejarse entre las instituciones.
El encuentro fue moderado por Sofía Vianey Avelino Labana, secretaria técnica del Sudebúsqueda, quien precisó que “según cifras de diversas organizaciones, en la actualidad tenemos más de 72 mil personas fallecidas sin identificar”.
Retos
En su oportunidad, Aurora Marcela Pérez Flórez, profesora de la ENaCiF, aseguró que no hay política pública que pueda avanzar sin saber realmente cuál es la magnitud de la crisis.
“En México, en lo que va de este año, las identificaciones realmente no alcanzan más allá del 35 %. Es decir, que en las cifras de los cadáveres que llegan frescos van muy bien, pero las personas que llegan esqueletizadas o en avanzado estado de esqueletización no se identifican a lo largo del proceso”.
Ante estos retos, indicó que se requiere una rectoría nacional que sea compatible con el federalismo. El problema es que ni el Banco Nacional de Datos Forenses, ni el Registro Nacional de Personas Fallecidas, No Identificadas y No Reclamadas, el Centro Nacional de Identificación Humana o el Programa Nacional de Exhumación e Identificación Forense están lejos de tener una “operatividad permanente”.
Además de que “son muy pocos los forenses que somos llamados a participar en la construcción de estas políticas públicas, y ni qué decir los académicos”, subrayó.
Momentos después, Chantal Loyzance Valdés, técnica académica de la ENaCiF, aclaró que la identificación no termina únicamente con asociarla a un nombre, “no es una acción inmediata, sino un proceso complejo que requiere de diferentes participaciones y eslabones que se van enlazando para lograr llegar al punto final, que es regresar o retornar esa identidad a un cuerpo que en algún momento la extravió”.
Agregó que es importante que la identificación no se considere como una acción puntual, sino como un proceso continuo al que alguien tiene que darle seguimiento, recopilando la mayor cantidad de información posible, haciendo interoperable e interinstitucional la compartición de datos a fin de continuar con esa cadena.
Durante la apertura de la conferencia, Zoraida García Castillo, directora de la ENaCiF, dio la bienvenida a las participantes y comentó que respecto al tema referido “hace falta coordinación y voluntad institucional”.
El encuentro fue realizado en el Aula Centenario del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), y estuvieron también Rocío Maldonado de la Fuente, titular de la Coordinación General Implementación de la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México, e Ivet Gil-Chavarría, académica de la ENaCiF, así como integrantes de la comunidad universitaria e invitados.