Charla de Kenya Cuevas en Ciencias Políticas y Sociales

Importante, llevar la experiencia del activismo a las aulas

Carlos Martínez, Fabián Hernández, Alejandro Chanona, Kenya Cuevas y Miredith Piña. Foto: Antonio Sierra/Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

La educación siempre nos ayuda a abrir los ojos. En mi caso así fue”, afirmó en la UNAM la activista Kenya Cuevas, quien es impulsora de la Ley Paola Buenrostro, la cual tipifica como delito al transfeminicidio y defiende los derechos de las víctimas trans.

Consideró que socializar estos temas en espacios académicos forma a “profesionales que a futuro tendrán un enfoque, con perspectiva de género, de derechos humanos y de interseccionalidad, algo de lo que no se habla dentro de las aulas”.

Llevar a las instituciones educativas la experiencia directa del activismo ayuda a concientizar al alumnado, para que en su práctica profesional apliquen “una mirada empática y respetuosa” que contribuya a eliminar la discriminación estructural, sostuvo al impartir la conferencia magistral El ejercicio del activismo LGBTIQ+ en el Auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS).

En el encuentro presidido por Alejandro Chanona Burguete, director de esa entidad universitaria, la activista narró cómo sobrevivió a la prisión, donde vio morir a más de 200 personas en sus brazos, todas víctimas del VIH/sida y el abandono. “Eso me ayudó a dejar las drogas”, confesó y describió la abstinencia terrible que superó con la fuerza que le dio el cuidar de otros.

Relató la humillación constante en el penal masculino: “Todos los días nos interiorizaban que éramos hombres. Los custodios me cortaban el pelo a fuerza”. No obstante, su resistencia era clandestina: “En las noches, en mi celda, me maquillaba y me ponía mis vestidos para no olvidar quién era en aquella cueva”.

Su libertad llegó de golpe, con una absolución inesperada que la dejó en la calle a las dos de la mañana, en Iztapalapa, enfrentándose a un mundo que le daba miedo después de años de encierro.

La conferencia, que reunió a decenas de estudiantes, sirvió también como un recordatorio del origen de la lucha de Kenya: el transfeminicidio de su compañera y amiga Paola Buenrostro, en 2016. Fue este hecho violento el que la impulsó a adentrarse en el mundo jurídico para exigir justicia, un camino que ahora la tiene al borde de iniciar formalmente la carrera de Derecho, no para probar nada, sino como una deuda consigo misma, consolidando una vasta experiencia práctica que ya incluye litigio y construcción de leyes.

Kenya Cuevas habló de cómo transforma el dolor en acción: “Trabajo la frustración con las instituciones y al día siguiente regreso con nuevas propuestas. La felicidad es saber que hiciste lo correcto y llegar a casa en paz”.

En este contexto, recalcó, “uno de mis objetivos es el impulso de una ley integral, a nivel federal, en defensa de las personas trans”. Esta iniciativa se está promoviendo a través de la Recomendación 42/2024 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, dirigida a la Cámara de Diputados, el Senado de la República, la Secretaría de Gobernación y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Al resumir los puntos principales de la iniciativa, la activista explicó que va más allá de sólo tipificar el delito. Requiere modificar los códigos Penal y Civil, el reglamento orgánico de la Fiscalía y, de manera crucial, la Ley General de Víctimas, pues únicamente así se puede garantizar la figura de la “familia social”.

“Muchas veces nuestros cuerpos no son rescatados por los familiares directos, sino por nuestras familias sociales; afortunadamente la Ley de Víctimas a nivel federal ya fue modificada el mes pasado para reconocer esta figura”. Avance que allana el camino para su iniciativa.

Cuevas detalló también cómo el dolor ante la pérdida de su gran amiga la llevó a crear “Casa Paola Buenrostro”, un refugio que ofrece un camino integral de reinserción, con apoyo psicoemocional, profesionalización y un sistema de ahorro que asegura un futuro digno para las mujeres trans.

Su tenacidad logró que en cinco estados se aprobara su propuesta legislativa, que tipifica el transfeminicidio y, por primera vez en México, se reconozca jurídicamente a la “familia social”, para que las familias afectivas de las víctimas trans puedan reclamar sus cuerpos y se evite que terminen en fosas comunes o facultades de medicina.

La conferencia fue organizada por el Colectivo LGBTTTIQ+ Polakas, y se realizó en el marco de la Segunda Semana LGBTTTIQ+. Ahí, Alejandro Chanona Burguete reconoció el papel crucial de la universidad pública en la transformación social. “En esta Facultad no debe caber ninguna forma de violencia o discriminación; al contrario, estamos destinados a ser un referente en la prevención, atención, y erradicación de las violencias de género y el reconocimiento a las comunidades de la diversidad sexual”.

Además, “Políticas es una entidad plural, diversa e incluyente, que trabaja día a día para erradicar todo lo que altere el bienestar y la vida de las personas”, concluyó.

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