Etapa I de tejedoras y tejedores comunitarios
Instalan en bachillerato proyecto de cultura de paz
Para erradicar las violencias no podemos ser simples observadores de lo que debemos cambiar: Fernando Macedo Chagolla, titular de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria

Durante la instalación del Proyecto Tejedoras y Tejedores Comunitarios para la Construcción de una Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias en el Bachillerato UNAM, Etapa I, el secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, Fernando Macedo Chagolla, sostuvo que como Universidad no podemos permitirnos ser simples observadores de una condición a la cual podemos contribuir para que cambie.
En la Universidad debemos vernos como un equipo con el mismo objetivo; generar un tejido social más sólido al interior de la comunidad, nos ayudará a salir adelante, a resistir embates y a funcionar mejor. Nos une el principio de que, con el conocimiento e intercambio de formas de pensar, podemos construir una mejor sociedad. Así, el trabajo de los participantes influirá en la vida de sus compañeros; “hagan su máximo esfuerzo para que este proyecto comience a dar frutos”.
Leticia Cano Soriano, titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), explicó que la convocatoria para la participación de comunidades tejedoras se llevó a cabo en coordinación con la Fundación UNAM. Se recibieron 158 solicitudes; se seleccionaron 84 personas, 54 para la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), y 30 para el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
Cada una (elegida no por azar, sino por los motivos expresados en una carta) recibirá por parte de la Fundación un apoyo económico, y acompañarán a sus comunidades durante 10 meses; entre ellos, hay alumnado que se reconoce como hablante de lengua originaria, y una persona con discapacidad. Sus edades fluctúan entre los 15 y los 17 años, detalló en el Auditorio Pous Ortiz del plantel 5 de la ENP, José Vasconcelos.
“Debemos sentirnos muy orgullosos de los participantes de este proyecto, donde vamos a construir cultura de paz y prevenir violencias, y así mejorar los ambientes escolares”. Ellos quieren transformar su entorno, y en junio próximo recibirán capacitación vinculada con aspectos como justicia restaurativa y mediación social. Las actividades comunitarias se llevarán a cabo a partir de agosto, añadió Cano.
María Dolores Valle Martínez, directora general de la ENP, reconoció el compromiso que las y los tejedores han decidido tomar: convertirse en agentes que cambian su entorno. Este proyecto nace con el propósito de promover la sensibilización, la escucha activa y la convivencia respetuosa entre la comunidad estudiantil. “Ustedes representan la posibilidad de construir espacios más humanos, seguros y solidarios”.
En tiempos cuando muchas veces la violencia, la indiferencia y la desconfianza parecen crecer, han decidido elegir otro camino: el del diálogo, la empatía y la paz, y esa decisión tiene un enorme valor. La UNAM ha depositado en ustedes su confianza; “ustedes serán ejemplo para otros estudiantes, voces que promuevan la convivencia, manos que acompañen y presencia que inspire esperanza”.
La directora general del CCH, María Patricia García Pavón, recalcó que este proyecto es de gran importancia para el bachillerato universitario, ya que vivimos tiempos que demandan con urgencia y responsabilidad acciones educativas y comunitarias que fortalezcan el tejido social entre las y los adolescentes que estudian en esta casa de estudios.
Parte de la convicción de que el diálogo y la cooperación serán los mecanismos para alcanzar prácticas formativas esenciales, humanitarias, empáticas y responsables, para llegar al Estado de bienestar que todos merecemos. El acompañamiento de docentes, funcionarios y personal administrativo será decisivo para esta labor, para “un cambio desde la UNAM como promotora de los mejores valores humanos y universales”.
Por último, Manola Giral de Lozano, directora general de Incorporación y Revalidación de Estudios, alertó que la violencia puede nacer en casa, o ser imperceptible; a veces hay poca comunicación para resolver los problemas. El proyecto llevará a los salones de clase una mediación cuando haya un conflicto: “Ustedes tienen una enorme tarea, que es resarcir la paz que todos queremos”.
Su legado será dejar aulas con mayor comunicación, empatía, solidaridad, respeto a la diversidad, etcétera. En este reto no estarán solos, sino acompañados de grandes expertos. “En un mundo lleno de odio y dificultades, a través de PUCPAZ, en la UNAM ponemos un alto a la aceptación de esas actitudes y proponemos un proyecto para revertirlas”.
Finalmente, el director del plantel 5 de la ENP, Jaime Cortés Vite, dijo que las y los tejedores pueden ser la punta de lanza del cambio en la vida de los planteles, donde no se deben normalizar conductas como burlas, rechazos, apodos, ofensas, discriminación o fotografías y videos que señalan a una persona en particular. “Queremos que su aportación se replique en todos los planteles del bachillerato universitario”.