Beneficio real para la sociedad

Investigación de la UNAM fortalece la transición agroecológica en Michoacán

Un proyecto del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad permitió aislar microorganismos nativos de tres regiones del estado que ahora serán reproducidos por pequeños productores para impulsar una agricultura más sustentable

Foto: IIES.

Microorganismos benéficos aislados en parcelas agrícolas del Bajío, la Meseta Purépecha y Tierra Caliente comenzaron a incorporarse a estrategias de producción agroecológica en Michoacán como resultado de una investigación desarrollada por la UNAM en colaboración con instituciones académicas y gubernamentales. El proyecto permitió identificar, seleccionar y multiplicar bacterias y hongos nativos con potencial para favorecer el crecimiento de los cultivos, contribuir al control biológico de plagas y enfermedades y disminuir la dependencia de fertilizantes y plaguicidas sintéticos.

Los resultados forman parte del proyecto “Conservación y manejo de microorganismos benéficos rizosféricos de maíz y frijol nativos para la transición agroecológica”, desarrollado por el Laboratorio de Agroecología, encabezado por John Larsen, y el Laboratorio Nacional de Innovación Ecotecnológica para la Sustentabilidad (LANIES), coordinado por Antonio González, ambos del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM, campus Morelia, en colaboración con el programa estatal Agrosano de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) del gobierno de Michoacán; el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

“Los microorganismos benéficos asociados a las raíces de los maíces nativos son recursos biológicos de las propias parcelas de los productores. Con este proyecto regresamos ese recurso biológico a su suelo de origen, en lugar de utilizar microorganismos comerciales provenientes de otros países. Al mismo tiempo, contribuimos a valorar y conservar estos recursos bióticos asociados a los maíces nativos de México”, explicó John Larsen.

La iniciativa permitió identificar, seleccionar y multiplicar bacterias y hongos con potencial para favorecer el crecimiento de los cultivos

Los investigadores aislaron microorganismos presentes de manera natural en suelos agrícolas de las tres regiones del estado y seleccionaron las cepas con mayor potencial para promover el crecimiento vegetal, facilitar la disponibilidad de nutrientes y controlar plagas y enfermedades.

Las cepas de los géneros Bacillus, Beauveria, Metarhizium y Trichoderma fueron entregadas a nueve biofábricas del programa estatal Agrosano de la Sader Michoacán, donde serán multiplicadas para su aplicación en cultivos como maíz, limón, mango, aguacate y berries.

Adaptados a las condiciones ambientales de cada región, estos microorganismos favorecen el desarrollo de las plantas y contribuyen al manejo biológico de plagas y enfermedades. En el caso de los hongos entomopatógenos, además de encontrarse naturalmente en el suelo, ayudan a controlar insectos plaga sin afectar el equilibrio ecológico.

La estrategia está dirigida principalmente a pequeños productores, quienes podrán reproducir estos bioinsumos y utilizarlos en sus propias parcelas. Durante el desarrollo del proyecto, productores participantes compartieron experiencias sobre incrementos en la productividad de algunos cultivos, reducción en el empleo de fertilizantes y plaguicidas, así como menores costos de producción derivados de la incorporación de estos microorganismos en sus sistemas agrícolas.

“La identificación y reproducción de microorganismos nativos representa una estrategia clave Para impulsar una agricultura más sustentable y resiliente. Nos llena de orgullo saber que el conocimiento generado en el laboratorio puede transformarse en un beneficio real para la sociedad”, afirmó Daniel Rojas, investigador posdoctoral del LANIES.

Más allá de la obtención de bioinsumos para el campo, el proyecto demuestra cómo la investigación científica puede traducirse en soluciones construidas a partir de los propios recursos biológicos de cada región. Al vincular el conocimiento generado en la UNAM con las necesidades de las y los productores, esta colaboración contribuye al desarrollo de opciones agroecológicas para diversos sistemas agrícolas de Michoacán, fortaleciendo la producción sustentable y promoviendo la conservación de la biodiversidad microbiana de los agroecosistemas.

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