IV Foro Virtual de Bibliotecas de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe

En tiempos de inteligencia artificial (IA), de sobrecarga informativa, de desigualdades persistentes, transformar las bibliotecas es una responsabilidad que fortalece a las universidades para democratizar el conocimiento, reducir brechas y sostener espacios seguros e incluyentes; confiables para aprender, convivir y construir comunidad, además de formar una ciudadanía informada, responsable, crítica, activa y digitalmente consciente, afirmó Víctor Hugo Anaya Muñoz.
En el IV Foro Virtual de Bibliotecas de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe “Reimaginando las bibliotecas: innovación y transformación del presente hacia el futuro”, el secretario técnico de la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM señaló: “pienso que la biblioteca del futuro es un ecosistema vivo de aprendizaje, de memoria, de preservación del patrimonio, y un espacio de ciencia abierta, de infraestructura híbrida, de mediación y de acompañamiento”.
Esa evolución, señaló, ya es visible en muchas bibliotecas que han incorporado laboratorios de creación, de mediación cultural, de alfabetización informática, de acceso a tecnologías y servicios pensados para comunidades diversas, convirtiéndose además en espacios seguros para las personas. “Un reto central será que abran aún más sus espacios para acompañar y participar activamente en el aprendizaje a lo largo de la vida”.
Además, deberán integrar a la IA con claridad de propósito, como aliada del trabajo humano, como herramienta que acompañe y contextualice, amplíe capacidades y ayude a comprender la información. La transformación adquiere un significado aún más profundo y un sentido histórico, en un momento de redefinición del papel de las bibliotecas. Ellas son y continuarán siendo “uno de los motores más poderosos de la transformación de la educación”, concluyó.
Elsa Margarita Ramírez Leyva, directora General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información señaló que el propósito del encuentro es identificar desafíos y oportunidades que permitan continuar la transformación y consolidación de las bibliotecas universitarias, que ya no son meros repositorios del saber, sino motores de información, en espacios de aprendizaje, investigación, innovación y creación.
La IA llegó para quedarse, por lo que debemos desarrollar nuevas capacidades para usarla; se requiere más información para dirigirla y verificar lo que genere. Por ello, esos espacios se vuelven más estratégicos que nunca. “Es evidente que la biblioteca universitaria moderna debe ampliar posibilidades para que nuestras comunidades puedan seguir ejerciendo su derecho a la información y a la lectura”.
También enfrentan el desafío de seguir eliminando las barreras que pudiera haber: físicas, tecnológicas, arquitectónicas o digitales, para ampliar el acceso a más comunidades, y así reducir desigualdades y tener más inclusión. Ahora, tenemos la oportunidad de contar con espacios físicos, virtuales e híbridos, que nos permiten mayores alcances, recordó la universitaria.
Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe, dijo que las universidades deben seguir trabajando de manera articulada para fortalecer la producción, circulación y democratización del conocimiento. En ese sentido, el proyecto de bibliotecas de la Red constituye un ejemplo concreto y valioso del trabajo colaborativo que
impulsamos.
Así, añadió, se comparten experiencias, se desarrollan capacidades y se construyen herramientas que fortalecen el acceso al conocimiento como un bien público regional. Los debates sobre la IA, inclusión, accesibilidad o educación híbrida, entre otros, abordan algunos desafíos relevantes que enfrentan nuestras universidades, y su capacidad para innovar, adaptarse y generar respuestas colectivas frente a escenarios de cambio cada vez más acelerados.
En la conferencia magistral inaugural del Foro, a realizarse del 2 al 4 de junio, Roberto Escalante Semerena, secretario General de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC), coincidió en que la cooperación universitaria es fundamental y las redes deben jugar un papel importante para desarrollar no sólo proyectos de movilidad académica e investigación conjunta, sino de defensa de la autonomía y la ciencia.
La IA y las tecnologías digitales están presentes, cada vez más, en la educación en general, y en la superior, en particular, planteando desafíos significativos para las funciones de la universidad, los derechos humanos y las desigualdades sociales. Nos enfrentamos a herramientas cuyo alcance no comprendemos por completo, pero que muestran potencial para transformar la enseñanza, la investigación y la producción académica.
Por último, expuso que la alfabetización digital se constituye en un componente esencial en la formación universitaria, en particular en un contexto en el que la producción automatizada de contenidos exige mayores niveles de discernimiento y rigor académico. “Las instituciones deben consolidar el papel de las bibliotecas y fortalecerlas como actores estratégicos en la transformación de la educación superior”.