Se inauguró la exposición Debate Feminista
Jornada académica y cultural por el #8M en Mérida
Fue organizada por los centros de Investigaciones y Estudios de Género y el Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, ambos de la Universidad Nacional

Participaron en ella Carolina Depetris, directora del CEPHCIS; Amneris Chaparro, titular del CIEG; Fátima Flores, académica del CEPHCIS; Hortensia Moreno, directora de la revista Debate Feminista, y Paola Ortega, asistente editorial.
Como eje central, se inauguró la exposición itinerante Debate Feminista: puente entre movimiento y pensamiento, acompañada de la presentación del volumen 71 de la revista del mismo nombre, la proyección de un video conmemorativo por su 35 aniversario y la conferencia magistral “Estudios de género y la revolución epistemológica”, impartida por Amneris Chaparro.
De la revista al espacio público
La exposición Debate Feminista: puente entre movimiento y pensamiento arrancó en el patio central del recinto Rendón Peniche del CEPHCIS. En ella se exhiben obras emblemáticas que han sido portada de la revista a lo largo de sus 35 años de vida. Entre las artistas que han participado están Ani Ganzala, Sofía Rojo, Indra Arriaga, Fabián Cháirez y Alejandra Laviada. Además, se exhiben tres piezas del artista Carlos Aguirre, integrante de la llamada Generación de los grupos, para recordar la primera etapa de la revista, dirigida por su fundadora, Marta Lamas, investigadora del CIEG.
La muestra itinerante permanecerá abierta al público hasta el 30 de mayo de 2026; posteriormente se trasladará a la sede Dragones del CEPHCIS, donde permanecerá del 1 de junio al 29 de agosto de 2026.
Volver al ensayo
Durante la presentación del volumen 71 de la revista, Hortensia Moreno habló de la importancia de recuperar el ensayo en el ámbito de los estudios de género y feminismos, pues, “es fundamental para devolverle a la escritura una potencia y una riqueza que trasciendan los límites del paper como formato académico tradicional”.
La relevancia del ensayo, agregó, radica en el cierre de la brecha entre la academia y el movimiento feminista en las calles, y en que recupera la riqueza escritural frente a la lógica neoliberal. Retomarlo, desde su perspectiva, implica honrar la tradición intelectual feminista y crear un espacio de libertad y experimentación.
Fátima Flores, a su vez, dijo que los artículos publicados ofrecen un panorama crítico sobre los debates actuales en la teoría y la práctica feminista. Las contribuciones transitan desde la crítica a la monogamia normativa, pasando por el reconocimiento de diversidades sexogenéricas, hasta el análisis de políticas institucionales. Esta publicación, afirmó, “configura un mapa de los debates feministas contemporáneos”.
Paola Ortega presentó el video conmemorativo por los 35 años de la revista, producido en 2025 por el CIEG y COPAL Producciones. Este material audiovisual, disponible en el canal de YouTube del CIEG, es un relato íntimo que muestra la cercanía y el cuidado con el que se ha construido Debate Feminista durante 71 volúmenes.
En el video se dan cita figuras clave en el desarrollo de la publicación. Sandra Lorenzano, Gabriela Cano, María Teresa Priego, Mary Goldsmith, Cecilia Olivares, Lucero González, Carlos Aguirre, Marta Lamas, Hortensia Moreno y Amneris Chaparro conforman un diálogo que revela el papel de Debate Feminista como espacio para la discusión teórica y la conversación sobre temas urgentes de los feminismos contemporáneos.
Tema revolucionario
En la conferencia “Estudios de género y la revolución epistemológica”, Amneris Chaparro mencionó que los feminismos sí representan una revolución en términos epistemológicos, porque en este momento histórico hay más presencia de las mujeres en los espacios de generación de conocimiento. “Ellas cuestionan las formas en cómo se hace la ciencia y sobre quiénes se conforman las comunidades científicas; rompen con las dicotomías academia y activismo, y, desde ahí, construyen alianzas institucionales y autónomas”.
Asimismo, hizo un llamado a hablar de género y feminismos dentro en todos los campos de investigación para enriquecer el pensamiento y, a la vez, oponerse a posturas que niegan la importancia de las teorías de género y feministas.
“La resistencia ocurre en dos sentidos. Por un lado quienes resistimos los embates de quienes tachan los estudios de género de ideología o de tener una carácter acientífico, pero también están aquellos que rechazan que éste sea un campo de conocimiento importante, innovador, y, por qué no, revolucionario”.