Primera edición de la ENTS y SUDIMER
Jornadas MigrArte, espacio que analiza la movilidad humana
Iniciativa que propone un diálogo interdisciplinario utilizando el arte como herramienta para comprender el desplazamiento humano más allá de las cifras, datos y diagnósticos

En un esfuerzo por generar un espacio interdisciplinario de encuentro entre el arte y las ciencias sociales, donde la manifestación creativa “se constituya como lenguaje, puente y territorio de diálogo para desarticular miradas convencionales sobre la movilidad humana”, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), en colaboración con el Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno Migración Exilio y Repatriación (SUDIMER), realizó las Jornadas MigrArte. El arte como lenguaje para analizar la migración.
En su primera edición, celebrada del 14 al 16 de abril, esta iniciativa utilizó la creación estética como un territorio de diálogo y sensibilización entre la comunidad universitaria y el público interesado en el tema.
En la ceremonia inaugural, la directora de la ENTS, Carmen Casas Ratia, dijo que estas Jornadas buscan abrir un espacio de reflexión colectiva, poniendo en el centro la dignidad, experiencias y voces de las personas migrantes. Esta actividad académica “es una expresión del trabajo sostenido que desde la ENTS venimos impulsando”.
Señaló que en los últimos años la comunidad académica de la Escuela ha fortalecido su compromiso con las personas en movilidad.
Esto se refleja en diversas acciones, tales como la formación profesional mediante prácticas y asignaturas optativas enfocadas en la atención a personas desplazadas; además del desarrollo de líneas de investigación, tesis y proyectos enfocados en analizar las complejas dinámicas contemporáneas.
A ello se suma el trabajo de la comunidad estudiantil y docente en albergues y espacios de atención a estos grupos, donde el trabajo social se expresa en su dimensión más humana y ética.
“Estas Jornadas se suman a un esfuerzo colectivo; MigrArte es una iniciativa que propone un diálogo interdisciplinario utilizando el arte como herramienta para comprender la migración más allá de los datos y diagnósticos”, expuso en el Auditorio Manuel Sánchez Rosado.
Para el trabajo social estos espacios son fundamentales, “ya que nuestra disciplina se construye desde la intervención, la producción académica, la capacidad de escuchar, comprender y reconocer las experiencias de quienes viven procesos de exclusión, desplazamiento y búsqueda de nuevas oportunidades”.
Es también una invitación para reconocer que la migración es un fenómeno que se estudia, y es una experiencia profundamente humana que exige a nuestra profesión respuestas éticas, solidarias y comprometidas.
Ámbar Itzel Paz Escalante, profesora de la ENTS y coordinadora del proyecto PAPIME: PE312726, ejes formativos para la investigación, comentó que en esta iniciativa el trabajo social dialoga con el arte: “Surge de los contextos sociales contemporáneos como crítica, sublimación y esencia de los sentidos humanos”.
La migración no escapa a la mirada de grandes artistas mexicanos, quienes desde la sensibilidad y la crítica abordan la migración no sólo como un desplazamiento, sino como una herida abierta: fronteras que separan, políticas que criminalizan y la vulnerabilidad de quienes buscan un futuro. Estos creadores nos brindan, a través de su talento, un testimonio necesario de un mundo profundamente desigual.
Este es un encuentro para compartir y sentir a través de documentales, obras de teatro, performances, imágenes y música que surgen de las migraciones y de las fronteras, de los sentires y de las separaciones que vivimos. Recordemos que migrar no es un crimen, sino un derecho, acotó.
Marisol Franco Díaz, secretaria técnica del SUDIMER, puntualizó que ante las políticas migratorias restrictivas y las múltiples formas de control que vulneran la dignidad humana, la universidad pública tiene la responsabilidad de sostener una mirada crítica, ética y comprometida, y también de asumir el desafío de encontrar nuevas formas de nombrar, comprender y comunicar estas realidades.
“Es ahí donde el arte adquiere esta relevancia fundamental, porque acompaña a los procesos sociales, los interpreta, interpela y, en muchos casos, los anticipa. Permite visibilizar experiencias que difícilmente se capturan en cifras, en marcos normativos o en categorías analíticas”, planteó.
En los últimos tiempos la Escuela Nacional de Trabajo Social, en ese sentido, se ha caracterizado por formar profesionales e impulsar miradas capaces de integrar todos estos conocimientos, éticas y acciones.