Jürgen Habermas. Que su cuerpo descanse en paz y su obra viva

La mañana del sábado 14 de marzo despertamos con la triste noticia de que el Filósofo Alemán Jürgen Habermas había fallecido. Hay quien lo identifica como la segunda generación de la Escuela de Frankfort. Agnes Heller, alguna vez dijo que Habermas era demasiado original para ser segunda versión de algo.

Su concepto de Teoría Crítica era contrario al de Adorno y Horkheimer. Defendió la importancia de la ciencia y compartió la tesis, lukacsiana, de que una filosofía meramente negativa no es una filosofía comprometida.

Por ello afirmó que toda teoría crítica debe tener intencionalidad práctica (estar comprometida) y fundamentación empírica (hacer uso de los recursos de la ciencia). En ocasiones usó el término falseable, de aroma popperiano.

Su tesis de habilitación fue su primer libro, “La Transformación Estructural de la Esfera Pública” (Historia y Crítica de la Opinión Pública) y se ha convertido en su obra más leída y citada; y a lo largo de los 64 años de su publicación, abrió muchos caminos de reflexión y debate, entre los cuales, destaca, su polémica con el Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI).

Habermas también criticó lo que llamó una filosofía primera, es decir, apriorística, y a cambio propuso un ejercicio reconstructivo de las razones y creencias de las personas. Por ejemplo, para él, el corazón normativo de una constitución democrática debe estar anclada en la conciencia cívica, en las creencias mismas de los ciudadanos. Desde ese punto de vista, Habermas criticó a filósofos políticos como Rawls y su Teoría de la Justicia, por pretender basar sus ideas de justicia en principios abstractos o supuestos apriorísticos. Pero, esa misma crítica, lo llevo a reflexionar sobre el caso de Donald Trump y la responsabilidad de los políticos que durante años socavaron la credibilidad de los ciudadanos en las instituciones democráticas en Estados Unidos.

La Teoría de la Acción Comunicativa fue una obra monumental y quizá el esfuerzo de síntesis más importante que se ha intentado en la Teoría Social. Inspirado en la Teoría de la Acción Social de Parsons su obra es mucho más compleja y ambiciosa.

Apoyado en lo que consideraba una pragmática formal, en el esbozo de una teoría evolutiva de la comprensión del mundo y utilizando a la teoría sociológica como un saber enfocado en la vida social en cuanto tal y no en una esfera particular de esta, Habermas detalló su teoría de la acción y de la racionalidad moderna, e intentó dar una nueva explicación al problema de la “racionalidad instrumental”.

El texto fue muy discutido y controvertido, sobre todo su tesis sobre la colonización del sistema sobre el mundo de vida, como respuesta al problema de la racionalidad instrumental.

Habermas fue un autor muy prolífico y un buen polemista. Sacudió al mundo intelectual en todas partes y fue un autor fundamental en las grandes transformaciones de las ciencias sociales de los últimos 45 años.

Su teoría de la situación ideal de discurso, su teoría de la democracia deliberativa, su teoría de la racionalidad y la comprensión moderna del mundo, sus reflexiones pragmáticas, son algunas de sus aportaciones que seguirán invitando a la reflexión y recreación intelectual.

Descanse en paz Jürgen Habermas.

*profesor de carrera titular de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

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