La academia ha logrado visibilizar la literatura inclusiva: Eva Castañeda

El siglo XXI es el de la heterogeneidad, el de la hibridez, de la diversidad. “Por eso me parece que en este momento estos temas tienen un eco mucho mayor”, señaló Eva Castañeda, escritora y académica de la Facultad de Filosofía y Letras.
“En mis clases les digo a mis estudiantes que partamos del hecho de que todo lo estético es político. Son dos cosas que no se pueden desvincular. La literatura es ideológica, y hay una por parte de quien escribe”, agregó en entrevista.
En América Latina, por ejemplo, “partamos de la tradición literaria mexicana, del grupo de Los Contemporáneos de Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Salvador Novo, que son al menos de los escritores mexicanos importantes que abiertamente a principios del siglo XX hicieron evidente su ser homosexual. Salvador Novo es un personaje particular, todo él, su forma de presentarse frente al mundo era un performance”.
En la literatura más reciente, de mediados del siglo XX, “pienso, por ejemplo, en el caso argentino, en Néstor Perlongher, poeta fundador del partido gay (FLH) en Argentina durante la dictadura. Muy crítico, justamente de un momento político complejo como fue la dictadura. Él decía: ‘todos son muy revolucionarios hasta que les toca marchar con un gay al lado’. Estoy hablando de 1970, es decir, hoy día, decimos que esto es lo común, es lo que se escucha todo el tiempo, pero en 1970, en el contexto político de la dictadura, no lo era”.
Otro poeta mexicano “que me parece ha sido cada vez más leído y revisitado, es Abigael Bohórquez, quien abiertamente mostró su homosexualidad, y eso le valió ser marginado, al menos en ese momento en México (estamos hablando de los años 70 y 80). Pero tiene libros enormes, por ejemplo, Sidario y Digo lo que amo”, recordó Eva Castañeda.
En los 80 es descubierto el VIH y en toda América Latina y el mundo se menciona, “y muchos de los escritores (Freddy Mercury en la música) hablan del tema desde otros lados, ya no a partir del tabú y la marginalidad. Es decir, visibilizan estos temas de un lado mucho más político e inteligente”.
Respecto a la literatura lésbica, el ejemplo por antonomasia es Cristina Peri Rossi, poeta uruguaya exiliada, quien “quizá es de las primeras escritoras mujeres en Latinoamérica en decir abiertamente: soy de izquierda, soy exiliada y soy lesbiana. Y su obra, sobre todo la poética, está atravesada por estos temas. La narrativa dialoga con otros tópicos, pero la poesía se centra, aunque no nada más, en los temas del exilio y del deseo: soy una mujer que, además, desea a otra mujer; porque eso no lo podían decir ellas a mediados del siglo XX”.
En la narrativa destaca el nombre de Camila Sosa Villada, “escritora argentina que ganó el premio Sor Juana en 2020 con la novela Las malas. En términos de poesía ella escribió un libro que se titula La novia de Sandro, muy particular porque es sumamente cursi. Pero lo interesante de esta obra es que para ser así está muy bien escrita y reivindica la cursilería desde una mirada trans”.
Otra autora argentina muy importante es Susy Shock, escritora trans. “Además es cantautora y performancera. Tiene por ahí un par de libros escritos para los niños que hablan de: ¿qué pasa cuando tu tía trans te lleva al kínder?, ¿cómo te miran los otros niños?, ¿cómo te miran las otras familias?”.
En el caso mexicano destaca la poeta Odette Alonso y el investigador y académico Mario Frausto. “Me parece que son dos escritores contemporáneos que evidencian el trabajo de las diversidades sexogenéricas”, apuntó.
Yol Segura, mencionó Castañeda, se presenta como un escritore transfeminista, “y considero que es una de las que mejor lo están haciendo, porque ha puesto a dialogar todos estos discursos: el performance, lo poético, lo literario. Por ahí tiene algunas colaboraciones con cantantes de reguetón”.
Eva Castañeda cree que desde la academia, cada vez más “estamos visibilizando estos temas al incluirlos en los programas de estudio. Siempre les digo a los estudiantes, todos los programas o los temarios son cánones literarios. Se está haciendo academia desde otros lados por profesores, quizá de 40, 50 años, que estamos leyendo desde otros lados, e incorporando todos estos temas tales como las literaturas en lenguas originarias, de la disidencia, trans, de afrodescendientes”.