La astronomía en el mural…

Hace más de 50 años, cuando Julieta Fierro era estudiante y caminaba por Las Islas veía el mural de la Biblioteca Central, pero no entendía muy bien de qué se trataba. Ella sabía que era la obra más grande creada con piedras naturales, y un día miró detenidamente la fachada sur y se maravilló al descubrir que tenía elementos astronómicos.
Julieta fue investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM y sabía, desde muy joven, que esta obra es creación del arquitecto y pintor Juan O’Gorman.
A ella le encantaba la cara sur del edificio, pues posee dos medallones en las esquinas superiores que representan la Luna y el Sol. De hecho, estos elementos han sido muy importantes en la historia de la humanidad.
Esta obra también tiene dos medallones grandes que representan universos distintos. Por ejemplo, en el lado izquierdo se observa a la Tierra y en el derecho al Sol, ambos se encuentran en el centro.
El izquierdo representa al universo de la antigüedad, cuando Ptolomeo planteaba que la Tierra era lo más importante y, por esto, se consideraba que estaba en el centro del universo y el Sol daba vueltas a su alrededor.
Además, los astros giraban en torno a la Tierra y por eso Juan O’Gorman colocó a la Osa Mayor, la Osa Menor y Pegaso, entre otras constelaciones que son muy vistosas y se descubren fácilmente en el cielo.
En cambio, el universo de la derecha representa el modelo de Copérnico, quien planteó que el Sol está en el centro del Sistema Solar y todos los planetas se mueven en su entorno. Años más tarde, Johannes Kepler y Galileo Galilei apoyaron esta propuesta.
O’Gorman, en este universo, también colocó las 12 constelaciones del zodiaco que durante todo el año giran alrededor del Sol.
“Cuando pasen enfrente de la Biblioteca Central deténganse un momento y miren cómo se representa el cielo, vale mucho la pena”, concluía la académica.
Texto originalmente publicado el 5 de diciembre de 2022, como parte de la serie por los 100 años del muralismo en México