Fomenta la autonomía

La autoevaluación, clave para mejorar

Si se logra que los estudiantes adquieran este hábito durante determinado tiempo, “les haremos un gran favor”: Alberto Lifshitz, de la Facultad de Medicina

La autoevaluación no es una técnica más para evaluar al estudiantado, sino una valoración cualitativa que no necesariamente implica automedición, es una forma de desarrollar habilidades de aprendizaje, afirmó Alberto Lifshitz Guinzberg, académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Si se logra que los estudiantes adquieran el hábito de la valoración del progreso personal durante determinado tiempo, “les haremos un gran favor”, agregó al dictar la conferencia magistral “Evaluación integral del aprendizaje”.

Al participar en el 5º Congreso Internacional de Evaluación. Rompiendo paradigmas con los ecosistemas de evaluación en ciencias de la salud, organizado por la FM, el académico indicó que la autoevaluación no está dirigida a calificar, acreditar o suspender, premiar o castigar, sino a mejorar. “Es decir, un camino para mejorar”.

Destacó que hay quienes la consideran “como un proceso pedagógico, estandarizado, estereotipado, con una serie de reglas y mecanismos; pero en el fondo es la actitud permanente para la superación, un ejercicio honesto de autocrítica, una herramienta metacognitiva que se vincula con la autorregulación, pues al egreso las alumnas y los alumnos ya no tendrán todos los incentivos escolares que los hacen seguir estudiando”.

En el Auditorio Raoul Fournier Villada, Lifshitz Guinzberg resaltó que los médicos en formación deben autorregular su aprendizaje, de otra manera se quedarían fuera; “es el control que el sujeto realiza sobre sus pensamientos, acciones, emociones y motivación a través de estrategias personales, y la educación continua tiene mucho que ver con la autorregulación”.

Mencionó que la autoevaluación podría ser un complemento de la evaluación escolar, “aunque no estoy tan seguro de eso, pero sí es un resultado principalmente privado, íntimo en el que quien aprende decide si en efecto aprendió, qué tanto asimiló y qué tanto le falta. Es una reflexión sobre el propio trabajo”.

Una vez graduados, los estudiantes tienen que saber en dónde están atorados o atrasados, “en qué cosas están avanzando, qué no han alcanzado, cómo mantenerse permanentemente aptos. Entonces, un propósito de los profesores debiera ser enseñar habilidades de autoevaluación”.

Puntualizó que la autoevaluación no sustituye otras formas de evaluación ni es un fin en sí misma, sino que debe estar seguida de una acción como todas las evaluaciones, aunque hay dificultades para hacerla: no entenderse bien; puede ser objeto de un autoengaño o autocomplacencia; que no haya honestidad para la autocrítica; se estime lo potencial y no lo real, el esfuerzo y no el logro”.

No se limita al ámbito escolar, también se da en el laboral, deportivo y político. Por ejemplo, “promueve la autonomía y la responsabilidad del individuo, fomenta la reflexión crítica sobre el propio ser humano; esto es valiosísimo y contribuye a establecer metas personales de mejora continua”.

Comentó que se trata de una autorreflexión honesta que permite localizar las metas y desarrolla la autocrítica. En la práctica, la autoevaluación “se maneja confidencial; permite identificar nuestros logros y desafíos; qué tanto hemos avanzado en habilidades y competencias; e identificar qué nos falta o en qué medida nos hemos acercado al logro de nuestros objetivos”.

Además, qué tanto reconocemos una buena gestión de nuestro tiempo; qué tan eficaces han sido nuestras relaciones interpersonales para aprender; cuáles son nuestras necesidades personales de mejora y cuáles nuestras oportunidades de desarrollo, aseveró el experto.

Tiene ventajas y desventajas, entre las primeras permite fomentar la autonomía, la reflexión y el autoconocimiento; identifica las fortalezas y áreas de mejora; impulsa la motivación y la responsabilidad; contribuye a desarrollar el aprendizaje autónomo y la autorregulación.

En tanto que entre las desventajas “tenemos la dificultad de hacerlo con objetividad y muchas veces influye la subjetividad; se cae en sesgos con facilidad; se requiere cierto adiestramiento en una capacidad crítica y no siempre propiciamos este aprendizaje en las etapas formativas; es fuente de ansiedad y estrés, y se tienen limitaciones para compartirla por pena”.

Por último, recalcó que la autoevaluación “ha de verse como un asunto ontológico que tiene su propia identidad, personalidad y espacio; su naturaleza es diferente a la evaluación escolar y parte de no desconfiar del estudiante, sino de brindarle un voto de confianza”.

Antonio Cerritos, jefe del Departamento de Evaluación Educativa de la FM y organizador del Congreso, detalló que este encuentro tuvo como propósito ofrecer un espacio de reflexión para los interesados en la evaluación educativa y para quienes hacen evaluación de manera cotidiana.

Participaron expertos de universidades y escuelas que imparten la carrera de medicina de países como México, Chile, Argentina, Guatemala, Europa y Canadá, además de especialistas en psicología.

El Quinto Congreso Internacional de Evaluación. Rompiendo paradigmas con los ecosistemas de evaluación en ciencias de la salud fue inaugurado por Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, directora de la FM, quien dio la bienvenida a los asistentes a este espacio de reflexión libre y abierto, en el que se compartieron experiencias, tanto positivas como negativas, lo que enriqueció el trabajo profesional de evaluar y certificar y, con ello, estar en posibilidad de formar profesionales con altos estándares de calidad.

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