La desaparición forzada en México, una crisis que persiste entre negación y exigencia de justicia

La crisis de desaparición de personas en México es uno de los conflictos más graves en materia de derechos humanos. A pesar de su magnitud, persisten la falta de reconocimiento pleno por parte del Estado y la carencia de mecanismos para su atención. Así lo señalaron integrantes del colectivo de búsqueda Hasta encontrarles CDMX y periodistas durante el conversatorio “Defensa de la vida y derechos humanos en casos de desaparición forzada”, organizado por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, como parte de la Fiesta.
De acuerdo con los participantes, la cifra real de personas desaparecidas rebasa los datos oficiales. Mientras registros institucionales reconocen poco más de 40 mil casos, estimaciones independientes apuntan a más de 130 mil. A ello se suma la existencia de decenas de miles de cuerpos sin identificar en servicios forenses, lo que deja ver las fallas del sistema en los procesos de búsqueda e identificación.
Para José Carlos Ramírez Chaufón, integrante del colectivo, uno de los principales obstáculos es la negativa del Estado a asumir la dimensión de la crisis. “Se invisibiliza el problema a través de subregistros o clasificaciones que reducen el número de casos reconocidos”, explicó. En su opinión, esta postura no sólo distorsiona la percepción pública, sino que retrasa la implementación de estrategias efectivas de búsqueda.
Desde el ámbito periodístico, la reportera Patricia Mayorga subrayó que la clasificación de las desapariciones resulta “perversa”, pues fragmenta una realidad que afecta a familias enteras. A partir de su experiencia en cobertura, destacó que el contacto directo con las víctimas permite dimensionar la profundidad del problema, así como la persistente falta de respuesta institucional. “Las familias han tenido que convertirse en peritos, investigadores y acompañantes de otras víctimas, ante la ausencia de autoridades eficaces”.
Otro de los temas centrales fue el desplazamiento forzado interno, una consecuencia directa de la violencia y las desapariciones. Mayorga comentó que este fenómeno, aún poco visibilizado, implica el abandono de comunidades enteras. “No sólo desaparecen personas, también se vacían territorios y se transforman culturas”.