La FES Cuautitlán produce pavos con un modelo de Bienestar Animal
De la raza Nicholas, son reconocidos por tener un alto rendimiento cárnico y una excelente rentabilidad en el procesamiento de estos seres vivos

Por más de 25 años, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán ha sido sinónimo de calidad y tradición en la producción de pavos para las fiestas decembrinas, ofreciendo un producto fresco, versátil en la cocina y de exquisito sabor. Este año no es la excepción, pues 200 animales ya se encuentran listos para convertirse en el plato central de la cena navideña.
Provenientes de Estados Unidos y Canadá, a través de una granja del Estado de México, estos ejemplares de la raza Nicholas son reconocidos por tener un alto rendimiento cárnico y una excelente rentabilidad en el procesamiento de animales vivos.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, esta carne es considerada una de las mejores en el mercado por su bajo costo y su alto valor nutrimental. Con un contenido mínimo de grasa, colesterol y calorías, aporta proteínas y aminoácidos de alto valor biológico en una carne muy jugosa.
Esta especie endémica de nuestro país se encuentra particularmente en la zona norte y en el estado de Yucatán. Este último produce 17 mil 82 toneladas, representando el 23.5 % nacional. El éxito en los estados del sureste se debe a la amplia variedad culinaria y la situación sanitaria favorable, sin muchas enfermedades avícolas.
La Organización Mundial de la Salud Animal define el concepto de Bienestar Animal como el óptimo estado físico y mental de un animal en relación con su ambiente, a partir de cinco directrices: libre de hambre, de sed y de desnutrición; libre de temor y de angustia; libre de molestias físicas y térmicas; libre de dolor, de lesión y de enfermedad; libre de manifestar un comportamiento natural.
En este contexto, Elein Hernández Trujillo y María de Jesús Nava Ramírez, junto a Jacqueline Uribe Rivera, se han encargado de criar a los pavos bajo los más altos estándares de Bienestar Animal, desde su llegada al Centro de Enseñanza Agropecuaria (CEA), con apenas cuatro semanas de vida.
Los 200 animales viven en el Módulo de Aves, un espacio digno que les permitirá desarrollarse adecuadamente. Ahí se pueden mover con libertad, cuentan con alimento de calidad y agua disponible las 24 horas, así como con una cama de viruta limpia y cómoda.
Además, la caseta ahora cuenta con un recubrimiento térmico para el techo, el cual amortigua los cambios drásticos de temperatura, manteniéndose entre los 22° C y 27° C, que es óptima para esta especie, permitiéndoles incluso tomar baños de sol y buscar áreas frescas para descansar.
De igual forma, a lo largo de estas semanas han recibido distintos tratamientos enfocados exclusivamente en estimular su bienestar y rendimiento, esto mediante fitobióticos, que son aditivos naturales de origen vegetal utilizados en su alimentación, enriqueciendo los parámetros productivos y la salud intestinal, un aspecto fundamental en el sistema metabólico general.
Adicionalmente, estos compuestos buscan fortalecer el sistema inmune y funcionan como antioxidantes para reducir el estrés oxidativo celular. Para el consumidor los beneficios se reflejan en un producto final de buena calidad, con carne de mejor palatabilidad y completamente segura, ya que los fitobióticos no son tóxicos.
En cumplimiento con el Bienestar Animal, explicó Manuel Andrés González Toimil, jefe de la Unidad Pecuaria del CEA, el proceso de matanza se cumple profesionalmente y comienza con el manejo de los pavos, es decir, su captura que debe ser de manera adecuada, con movimientos que no generen malestar.
“Al llevarlos al Módulo de Carnes desde la caseta avícola se evita el estrés, ya que la distancia es mínima en comparación con otras granjas donde las aves tienen que viajar en camiones por cientos y hasta miles de kilómetros, afectando el producto final”, explicó.
Asimismo, aseguró que el proceso es rápido porque el personal está capacitado y, en todo momento, es supervisado por médicos veterinarios e ingenieros en alimentos, que vigilan que se lleven a cabo buenas prácticas. Al final, los animales que pesan alrededor de 6 kilogramos llegan al Módulo Ventas, para su comercialización al público en general.