Mesa de análisis en el CIALC

La guerra híbrida, central en política exterior de EE. UU.

Hay 800 bases militares estadunidenses desplegadas en todo el mundo, de las cuales unas 100 están en Latinoamérica

Protesta contra la acción militar en Ciudad de México. Foto: Reuters.
La agresión estadunidense en contra de Venezuela es una afrenta a toda América Latina (AL) y sus poblaciones, a quienes se debe dirigir sin cortapisas toda la solidaridad y protección humanitaria, coincidieron en señalar el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, Gerardo Torres Salcido, y los especialistas en Estudios Latinoamericanos Nayar López, coordinador del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos; José Antonio Hernández Macías, investigador del CIALC; David Barrios, profesor del Colegio de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras y del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos, quienes participaron en la Mesa de análisis “La agresión a Venezuela y su impacto en América Latina y el Caribe”, que se llevó a cabo el 5 de enero, a través de las redes sociales.

El director del CIALC aseveró que “se trata de construir una visión crítica sobre estos acontecimientos sin renunciar y sin excluir algunas posiciones que puedan presentarse, porque ésa es la característica fundamental de la Universidad Nacional”.

David Barrios explicó cómo Estados Unidos de América (EE. UU.) genera sus justificaciones para intervenir en países que considera peligrosos para su seguridad; habló de los conceptos que, en términos doctrinarios, permiten articular la presencia estadunidense en el ámbito mundial por medio de las instalaciones o bases militares y de todo el despliegue bélico que tienen en el planeta. Y dijo cómo se fue posicionando la presencia de fuerzas armadas en las proximidades del territorio venezolano y se dio forma a los hechos que se concretaron el pasado 3 de enero.

Nayar López destacó la importancia de retomar el concepto de imperialismo para comprender lo que es Estados Unidos en la actualidad, “sin miedo a nombrarlo” como tal ni sustituirlo por otros conceptos. Es imperialismo”. Aseguró que “hay 800 bases militares estadunidenses desplegadas en todo el mundo, de las cuales hay unas 100 en América Latina y de forma particular en el Gran Caribe se encuentran entre 54 y 70 bases militares en esa región”.

El anterior, sostuvo, es un despliegue militar que ha estado ahí desde hace décadas. Por lo anterior es importante destacar la infraestructura militar de EUA junto con sus aliados europeos que se pliegan a lo que nuestro vecino del norte les pide.

También examinó la participación de todo un aparato de intervención (organizaciones privadas y empresas, entre otros) que trabaja coordinadamente con el fin de concretar objetivos específicos como lo que pasó en Venezuela por el interés en sus recursos naturales (no en la democracia ni la libertad), pues es la nación número uno en cuanto a reservas petroleras en el mundo, segunda respecto a gas y tercera en oro.

José Antonio Hernández hizo un análisis de lo particular a lo general y recordó cómo Venezuela ha sido agredida en diversas ocasiones por la voracidad de algunas potencias por los recursos naturales del país sudamericano.

“Los acontecimientos actuales deben ser interpretados no como hechos excepcionales, sino como la profundización de una estrategia de largo aliento en el que la guerra híbrida se ha convertido en un instrumento central de la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela”.

También aludió a la construcción de una campaña mediática permanente por parte de medios de comunicación y plataformas digitales contra el gobierno de Venezuela, siempre orientado a desacreditarlo, “a través de una selección parcial de los hechos y el uso reiterado de ciertos marcos narrativos y una intensa circulación de contenidos en redes sociales se impulsaron lecturas que cuestionan de manera constante al gobierno.”

El director del CIALC concluyó diciendo que la misión de la Universidad es tratar de analizar y de establecer una respuesta enmarcada en los marcos legales y que la UNAM ha expresado siempre su solidaridad con las luchas de América Latina y el Caribe.

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