Congreso Internacional en la FD
La IA, de los desafíos intelectuales más profundos de nuestra era
La evolución de esa tecnología ha dejado de ser un horizonte futurista para convertirse en un componente activo en los procesos mediante los cuales el Estado organiza, decide y actúa: Sonia Venegas
Es cierto que la inteligencia artificial (IA) abre oportunidades extraordinarias, pero sólo alcanzan su plenitud cuando se insertan en un marco institucional que respalde la legalidad, la transparencia, la rendición de cuentas y, sobre todo, la dignidad de las personas que el derecho se compromete a proteger, afirmó Sonia Venegas Álvarez, directora de la Facultad de Derecho (FD).
Al inaugurar el Congreso Internacional de Derecho Administrativo e Inteligencia Artificial, sostuvo que la transformación tecnológica no se mide únicamente por los instrumentos que incorpora, sino por la cultura jurídica que puede producir.
Un sistema administrativo capaz de dialogar con la IA no es aquel que se limita a emplearla, sino el que la integra críticamente, la interpreta, la ajusta a los fines públicos y reconoce que ninguna innovación puede desplazar el núcleo ético que define a la función administrativa como servicio y responsabilidad, aclaró.
Es en ese lugar donde reside la verdadera modernización: en la capacidad de renovar sin perder el fundamento, de innovar sin extraviar el sentido, añadió en el Auditorio Benito Juárez de la FD.
La irrupción de la IA como fuerza estructurante de la vida social es uno de los desafíos intelectuales más profundos de nuestra era. La evolución de esa tecnología ha dejado de ser un horizonte futurista para convertirse en un componente activo en los procesos mediante los cuales el Estado organiza, decide y actúa. Su incorporación introduce nuevas herramientas técnicas y cambia la escala, velocidad y naturaleza misma de la función administrativa.
Nos encontramos, acotó, frente a una transformación paradigmática que incide tanto en la gestión cotidiana como en la concepción teórica del derecho administrativo. La IA permite optimizar procedimientos, fortalecer la capacidad analítica de las instituciones, ampliar la precisión en la provisión de servicios públicos y generar condiciones más robustas de transparencia.
Pero al mismo tiempo “exige examinar con rigor cómo se preserva la trazabilidad de las decisiones, cómo se sostiene la legitimidad de la actuación estatal y cómo se garantiza que la modernización tecnológica no sustituya, sino que reafirme, los principios que han orientado al ejercicio del poder público en un Estado constitucional”, consideró la directora.
La tarea emprendida en este Congreso Internacional fue por ello profundamente jurídica y formativa. No basta con incorporar tecnología, es necesario entender su sentido, desentrañar sus implicaciones y establecer criterios que orienten su aplicación responsable en el ámbito administrativo.
La Facultad de Derecho, fiel a su historia, su papel universitario y a su compromiso con el servicio público no se limita a observar el devenir de la tecnología, sino que también la interroga, articula y orienta. Lo hace convocando al diálogo informado, a la investigación crítica y a la construcción colectiva del saber jurídico, porque entiende que el Derecho no puede quedar desplazado ante el cambio tecnológico, finalizó.
En México, sin regulación
Miguel Alejandro López Herrera, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas y coorganizador del Congreso, explicó que ahí se analizaron los temas relativos a la aplicación y el uso de la tecnología y, desde luego, de la IA, en el derecho administrativo.
El mundo, agregó, se ha transformado en apenas unas décadas, por el constante uso de las tecnologías; desde los años 90, se utilizan con gran énfasis en las administraciones públicas, para eficientar el trabajo. Y “ahora se nos presenta esta tecnología de última generación denominada inteligencia artificial”.
Ante su aparición, tanto la Unión Europea como algunos otros sistemas jurídicos, han comenzado a expedir algunas leyes y reglamentos para regular su utilización, lo cual resulta muy relevante respecto de los límites que deben respetar quienes la usan. En nuestro país hay algunos proyectos de regulaciones, pero aún no se aprueba ninguno, aclaró.
Este Congreso fue de suma importancia, ya que los expertos que participaron “explicaron el estado del arte, los beneficios, los problemas, así como los retos que enfrenta el derecho administrativo con la implementación de la IA”, mencionó.
Yuri Pavón Romero, director del Seminario de Derecho Administrativo de la FD y también organizador, refirió que este encuentro tuvo como objetivo el estudio de la administración pública en el marco de la IA, y que los asistentes tengan, de parte de los expertos, un primer acercamiento a la administración pública en términos digitales en inteligencia artificial.
Recordó que el gobierno ha empezado a generar actos administrativos por contextos digitales. Hoy es muy común que podamos acudir directamente a un kiosco y solicitar nuestra acta de nacimiento, por ejemplo; eso implica un acto administrativo que tiene repercusiones.
“Estoy convencido –concluyó– de que se está marcando la nueva década de la administración pública por una gobernanza digital. Y ejercicios de esta naturaleza permitirán tener un mayor vínculo, desarrollo y conocimiento para poderlo entender de forma precisa y usarlo de manera inteligente”.