Su uso requiere una mirada ética y pedagógica

La IA, una extensión del trabajo docente

“No viene a sustituir al profesor, sino a ofrecerle un nuevo repertorio de recursos para enseñar mejor y de manera más personalizada”: Everardo Bárcenas, de Microsoft Corporation

No basta con usar ChatGPT o cualquier sistema automático, debemos saber para qué lo usamos, qué problema educativo queremos resolver y cómo garantizar que siga existiendo una relación humana en el aula”, señaló Everardo Bárcenas, del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Microsoft Corporation durante el ciclo de conferencias D(IA) CEIDE, organizado por la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativo (CEIDE).

Bárcenas expuso que esta herramienta “no viene a sustituir al profesor, sino a ofrecerle un nuevo repertorio de recursos para enseñar mejor y de manera más personalizada”. Enfatizó que la IA debe verse como una extensión del trabajo docente, no como su reemplazo. Además, compartió una mirada crítica sobre el papel de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

“El maestro no desaparece –dijo–, lo que cambia es el tipo de tareas que realiza. Si dejamos que la IA se encargue de lo repetitivo, el profesor podrá concentrarse en lo que ninguna máquina hace: inspirar, acompañar y formar criterio”.

Además, comentó que las plataformas basadas en IA pueden identificar patrones de aprendizaje, ofrecer retroalimentación instantánea y adaptar contenidos al ritmo del estudiante. Sin embargo, advirtió que el uso de estas herramientas requiere de “una mirada ética y pedagógica, no sólo técnica”.

Uno de los puntos centrales de la charla fue el análisis de los retos éticos asociados a la inteligencia artificial en la educación. “Los algoritmos no son neutros –explicó–. Si no los diseñamos con cuidado, reproducen los mismos sesgos que tiene la sociedad: discriminación, exclusión o falta de equidad”.

El especialista destacó la importancia de formar a los docentes para comprender cómo funcionan estas tecnologías. “No se trata de entregar una nueva plataforma sin acompañamiento. La IA puede ser poderosa, pero necesita del juicio humano para no desvirtuar la enseñanza”, precisó.

Asimismo, insistió en la necesidad de crear una cultura digital crítica en las instituciones educativas. “No podemos quedarnos en el entusiasmo tecnológico –aseveró–. La verdadera innovación ocurre cuando el maestro y el estudiante comprenden las implicaciones de lo que están haciendo con la tecnología”.

El conferencista propuso que las universidades impulsen políticas de uso responsable, priorizando la privacidad, la transparencia y el acceso equitativo. “La IA debe democratizar el aprendizaje, no segmentarlo”, subrayó.

Bárcenas concluyó su intervención con una invitación a no temerle a la inteligencia artificial, sino a usarla con sentido crítico y humano. “La tecnología no enseña por sí sola. Enseñan el diseño, la pregunta y la mediación del profesor. La IA es una herramienta, no un fin”.

Con este tipo de conferencias, desde la CEIDE, se busca que estos encuentros abran espacios de reflexión sobre las transformaciones que vive la educación ante el avance tecnológico, y la UNAM reafirma su compromiso con una educación humanista, innovadora y consciente de los retos éticos que plantea la era digital.

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