La IAGen y el paradigma de la educación superior

La educación superior enfrenta un cambio de paradigma en su planeación didáctica ante la irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAGen). En la más reciente emisión del D(IA) CEIDE –transmisión mensual de la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE)–, Ricardo Arroyo Mendoza, director de Tecnologías de la Información para la Educación de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación Digital (CUAED), analizó cómo estas herramientas transforman los procesos de enseñanza bajo una perspectiva ética y humanista.

Destacó que la UNAM no incorporó estas tecnologías por una tendencia, sino como una responsabilidad social para formar profesionales con criterio, recalcando la diferencia entre el uso de plataformas comerciales y las desarrolladas por la propia Universidad. Señaló que la CUAED ha impulsado la creación de asistentes de IA diseñados específicamente para el contexto universitario, los cuales operan bajo una consola privada que garantiza la trazabilidad y seguridad de los datos.

A diferencia de las demás herramientas, dijo, esos asistentes integran documentos de soporte y bases de datos seleccionados, evaluados, verificados y refinados por expertos en el ámbito académico.

Puntualizó que la resistencia al uso de la IA suele derivar del desconocimiento; pero ésta “no reemplaza a la figura del profesor, sino que la fortalece al permitirle transitar de ser un mero expositor de conocimiento a un mediador cognitivo y diseñador de entornos formativos complejos”.

Ante la preocupación sobre si esas herramientas pueden sustituir el esfuerzo académico, enfatizó que los asistentes institucionales están configurados para actuar como tutores y no como “resolvedores” de tareas. Su objetivo es fomentar el pensamiento crítico mediante la reflexión y el correcto seguimiento entre la interacción que se tiene con la IA; si ésta “ayuda a los estudiantes a cuestionar las respuestas obtenidas, entonces se orienta su uso hacia el fortalecimiento de la autonomía intelectual”.

Por último, Ricardo Arroyo sugirió a los docentes consultar recursos como la Caja de herramientas número 7 “Aplicaciones de la Inteligencia Artificial Generativa para la Docencia” (desarrollada por la CEIDE), para ofrecer orientaciones prácticas para la evaluación y el diseño de estrategias didácticas apoyadas en la IA, siempre bajo la premisa de que la tecnología debe ser un apoyo para potenciar las capacidades humanas y no para limitarlas.

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