Dedicado a los siglos XVII-XXI

Celebran congreso de Literatura Mexicana

Se presentaron 324 ponencias en 87 mesas de trabajo y tres conferencias magistrales; hubo 96 instituciones participantes

Foto: Víctor Hugo Sánchez.

Desde su fundación, la Universidad ha tenido como tareas esenciales las de crear, conservar y transmitir el conocimiento científico y humanístico. En el ámbito de las letras, dichas tareas adquieren una dimensión particular: preservar las palabras para que nos sigan diciendo algo y significando muchas cosas según el orden que les demos, estudiar los textos para entender mejor nuestra historia y transmitirlos para que nuevas generaciones puedan volver a leerlos y creen sus propias historias, afirmó Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM.

En la inauguración del III Congreso Internacional Literatura Mexicana “Siglos XVII-XXI. Rescate-edición, estudios literarios e historias”, refirió que celebrar este encuentro es festejar la literatura y reconocer el papel de la Universidad en ello: como espacio de memoria, de reflexión ponderada y de imaginación.

Destacó que es significativo que un Congreso dedicado a la literatura mexicana sea, al mismo tiempo, internacional. “Su objeto de atención es mexicano, pero su comunidad de conocimiento se encuentra en todas partes del mundo y, en ese sentido, es universal. Esto es una muestra de que nuestra literatura forma parte de una conversación cultural global que no queda limitada por las fronteras territoriales”.

En su tercera edición, las actividades se desarrollaron durante cuatro jornadas (del 1 al 4 de septiembre). En ellas se presentaron 324 ponencias en 87 mesas de trabajo y tres conferencias magistrales, para sumar 327 intervenciones académicas en total, detalló el universitario.

Lo anterior fue posible gracias a 19 instituciones coorganizadoras y otras 96 participantes de México, Estados Unidos, España, Francia, Bélgica, Italia, Reino Unido, Perú, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia y Argentina. “Estos datos son ilustrativos del impacto que tiene este evento; pero su valor no reside sólo en su magnitud, sino sobre todo en su capacidad de mostrar la existencia de una comunidad humanística dedicada a los estudios literarios vasta, diversa y articulada alrededor de un objeto de estudio común”.

Mediante las diferentes actividades del Congreso, “podremos ser testigos de la gran pluralidad de temas, enfoques, problemas y metodologías que actualmente enriquecen los estudios literarios, dentro de los que se encuentran investigaciones relacionadas con problemas de género, violencia, memoria, migración, corporalidad, ecología, poshumanismo, cultura digital, ciencia ficción, literatura infantil y juvenil, teoría literaria y relaciones entre derecho, política e imaginación”, mencionó López Leyva.

Lilian Álvarez Arellano, directora del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl), sede del evento, agregó que el nutrido programa del Congreso dio cuenta de la permanente necesidad de instaurar y conservar espacios de intercambio de ideas, de creación conjunta de hipótesis, validaciones y refutaciones, de corpus de textos y elencos de autores que podamos reclamar como nuestros.

Con base en las más de 300 colaboraciones, reflexionaron conjuntamente a lo largo de este encuentro: ¿existe una literatura mexicana? ¿Responde a la relación con una demarcación geográfica variable, a un periodo o a tradiciones culturales, discursivas y lingüísticas imbricadas?, ¿o a entidades abstractas, aunque palpables, como las de “pueblo, o “nación”?

Belem Clark de Lara, investigadora del IIFl e integrante del Comité Organizador del Congreso, dijo que el Seminario de Edición Crítica de Textos del propio Instituto “ha trabajado por fortalecer el rescate de nuestras letras, infraestructura necesaria para el registro de la historia de la literatura mexicana como salvaguarda de nuestra cultura, elemento esencial de identidad y primer requisito para generar un conocimiento documentado de la literatura”.

“Queremos agradecer a las seis dependencias de esta casa de estudios y a las 13 instituciones amigas con las que compartimos las tareas de organización. Que el encuentro sea propicio “no únicamente para el siempre necesario y deseable diálogo académico, sino también para tender redes interinstitucionales que nos permitan realizar, de manera trianual, este espacio de comunicación”, expresó.

En tanto, Pamela Vicenteño Bravo, también investigadora del IIFl e integrante del Comité Organizador, sostuvo que durante el evento “recorreremos más de tres siglos de nuestras letras. Se revisarán autores, obras, géneros, movimientos, revistas, archivos, problemas históricos y nuevas formas de leer y de acercarnos a la literatura mexicana. La diversidad de temas y perspectivas constituye, sin duda, una oportunidad para pensar la literatura como un territorio abierto y en permanente construcción”.

Ésa fue una de las intenciones de integrar el periodo novohispano e incorporar la literatura más reciente: ampliar nuestra mirada para estudiar la literatura mexicana en toda su extensión: reconocer continuidades y rupturas, diálogos y desencuentros, tradiciones y desplazamientos. Al reunir distintas épocas y formas de aproximación a nuestras letras, “el Congreso contribuye a establecer nuevas relaciones entre ellas y a reconsiderar algunas de las ideas con las que hemos construido nuestra historia literaria”, concluyó.

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