Proyecto explora los efectos de masaje de rebozo

La manteada, saber de parteras y campesinas, llega a la Universidad

Se presentarán los hallazgos sobre esta práctica tradicional asociada a la partería indígena que favorece la relajación y el bienestar corporal

Foto: Andréa de Kaijzer Ulate.

Una práctica de cuidado transmitida de generación en generación entre parteras y mujeres campesinas de México está a punto de cruzar las puertas de la UNAM. Se trata de la manteada, también llamada masaje de rebozo, que llega de la mano de un equipo de investigación internacional que durante dos años ha ido explorando sus efectos en el cuerpo. El proyecto se llama “Cuerpo- Rebozo: fertilidad del descanso”.

La visita a la UNAM, que se inserta como una de las actividades de la Cátedra Extraordinaria Gloria Contreras de Pensamiento Coreográfico, de DanzaUNAM, incluye actividades en Morelia, Michoacán, así como un taller y una conversación, hoy y mañana, en Ciudad de México.

“El proyecto surge como una investigación artística, liderada por Camille Renarhd, profesora investigadora de la Escuela Superior de Teatro de la Universidad de Quebec en Montreal”, explicó David Gutiérrez Castañeda, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia de la UNAM.

Gutiérrez Castañeda es uno de los especialistas de la UNAM que integran este esfuerzo colectivo, que también convoca a Andréa de Keijzer Ulate y Angie Yáñez, fundadoras del Colectivo Rebozo en Montreal, además de profesionales de la manteada y acompañantes de parto; a la investigadora Lorena Terán, y a las académicas VK Preston y Marie Bardet de las universidades de Concordia, en Montreal, y Nacional de San Martín, de Buenos Aires.

La manteada consiste en envolver, sostener, mecer y masajear el cuerpo de una persona recostada en el suelo mediante movimientos rítmicos con un rebozo. La práctica, según los hallazgos del equipo, mejora la circulación, relaja el sistema nervioso y produce un descanso mucho mayor. Históricamente ha acompañado los saberes de la partería indígena en comunidades de Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Veracruz y Jalisco, como herramienta de cuidado tanto para la madre como para orientar la posición del bebé antes del parto.

Señaló que “la manteada es algo que puede hacer cualquiera en casa, sólo con un poco de atención, sin producir ningún dolor ni maltrato”. A diferencia de otras prácticas somáticas que requieren certificación, como el mindfulness, la manteada no demanda tecnificación: basta con prestar atención a quién se está masajeando y establecer una comunicación cuidadosa. Esta accesibilidad es precisamente lo que motiva al equipo a llevarla a contextos universitarios y públicos. Sin embargo, el investigador es preciso en un punto: la manteada no sustituye tratamientos para enfermedades crónicas. Su valor está en propiciar un estado de descanso momentáneo y en compensar el desgaste cotidiano de la ciudad y el trabajo.

Este mes el equipo realizó trabajo de campo en Erongarícuaro, Michoacán, junto a Mujeres Aliadas, organización de partería y medicina tradicional que ha sido, en palabras de Gutiérrez, “muy generosa” en compartir sus saberes. Este laboratorio en territorio, uno de los muchos que el equipo ha llevado a cabo desde 2025, también forma parte de la investigación, y precede directamente a la presentación en Ciudad de México.

“Es importante reconocer que la práctica viene de la experiencia de mujeres indígenas campesinas”, subrayó el académico. “Y hay una generosidad por parte de ellas de integrar y compartir la práctica en espacios interculturales”. Para el investigador, esa apertura es uno de los aspectos más significativos del proyecto: la manteada no es una práctica encerrada en una sola comunidad, sino un gesto que tiene la capacidad de circular y de ser compartido con personas de distintas identidades, edades y condiciones de salud.

Bajo ese espíritu, el equipo ofrecerá dos actividades en la UNAM. Hoy jueves 12 de marzo, en el Aula de la Cátedra Gloria Contreras, ubicada en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, tendrá lugar el taller “Cuerpo-Rebozo: fertilidad del descanso”, impartido por Camille Renarhd, Lorena Terán, el Colectivo Rebozo y David Gutiérrez Castañeda. El cupo de este taller ya está completo. Mañana viernes 13 de marzo a las 15 horas, en el Palacio de la Escuela de Medicina de la UNAM (República de Brasil 33, Centro Histórico), se realizará la conversación “Creación intercultural e intergeneracional de coreografías del cuidado”, abierta al público, con la participación de Gutiérrez Castañeda, Renarhd y Terán. Ahí se presentarán los hallazgos, raíces culturales y propuestas somáticas que el masaje de rebozo ofrece como práctica de salud y descanso.

“Necesitamos cuidarnos, tomar tiempo para atender nuestros cuerpos en las circunstancias de la cotidianidad que vive cada quien”, concluyó Gutiérrez.

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