Organizaciones reconocidas con el García Robles, ejemplos de generosidad

Se galardonó a Erie Neighborhood House (Chicago, Illinois), Justicia Migrante (Vermont), Casa Anunciación (El Paso, Texas), Ottawa Community Immigrant Services Organization y Central American Resource Center of Los Angeles

Los derechos humanos no pueden depender de coyunturas o intereses políticos, sino de marcos sólidos que garanticen la salvaguardia de quienes padecen y encaran los escenarios más adversos, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas al presidir la entrega del Reconocimiento Alfonso García Robles 2025 para Labores Destacadas a Favor de las Personas Migrantes.

La migración contemporánea es un fenómeno multifacético. No tiene una causa única ni admite soluciones reduccionistas. Surge de conflictos prolongados, crisis económicas, violencia criminal, desigualdades extremas, colapsos socioambientales, persecuciones políticas, así como pocas oportunidades de crecimiento y desarrollo personal y profesional.

De ahí que quienes ayudan a personas migrantes sepan bien que su quehacer trasciende lo asistencial, pues ejercen una defensa humanitaria que rebate narrativas de miedo y exclusión y se articula mediante estrategias sostenidas y eficaces, añadió en la ceremonia de entrega del Reconocimiento.

Los galardonados de este año son las organizaciones: Erie Neighborhood House (Chicago, Illinois); Justicia Migrante (Vermont); Casa Anunciación (El Paso, Texas); Ottawa Community Immigrant Services Organization, y Central American Resource Center (CARECEN) de Los Ángeles.

En México y en todo el mundo, continuó el Rector, la movilidad humana nos interpela como sociedades. “No podemos permanecer indiferentes ante quienes cruzan desiertos y parajes hostiles y, vigilados, atraviesan ciudades desconocidas, afrontan realidades plagadas de discriminación o se topan con sistemas legales que no siempre procuran su bienestar”.

La Universidad Nacional, expresó Lomelí Vanegas, reconoce en los premiados un ejemplo del tesón, la generosidad y la empatía que buscamos promover en todas nuestras entidades académicas, de investigación y difusión cultural. Su esfuerzo evidencia que la implementación de las políticas migratorias efectivas requiere recursos, coordinación, voluntad política y, sobre todo, la convicción de que todas las personas merecen mejores condiciones de vida.

Esas organizaciones han mantenido esa loable postura durante décadas, más allá de los ciclos económicos, cambios de gobierno y tensiones sociales que, en ocasiones, buscan restringir los derechos de quienes migran. “En Chicago, Burlington, El Paso, Ottawa y Los Ángeles, sus equipos han diseñado protocolos y alianzas para atender integralmente emergencias, injusticias y múltiples necesidades”.

Mientras las políticas de segregación y expulsión ganan terreno, reconoció el rector Lomelí, “ustedes practican la solidaridad. Cuando la incertidumbre permea en las instituciones, ustedes sostienen que, en temas migratorios, el trato justo y respetuoso debe prevalecer”.

Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM, agregó que nada justifica que una persona deba padecer por buscar ganarse la vida y la de su familia, por tener mejores perspectivas de futuro cuando el país propio no las otorga.

En su trabajo por los derechos humanos, las instancias galardonadas han contribuido a reunificar familias o denunciar con firmeza la criminalización, el abuso, la violencia y el racismo, sólo por mencionar algunas de las innumerables acciones que, sin otro interés que el de la justicia, abanderan día a día las personas, organizaciones y grupos comunitarios reconocidos desde 2017.

En el Auditorio Jorge Carpizo de la propia Coordinación de Humanidades, refirió que la vocación y fuerza de este reconocimiento es que se entrega a quienes resisten y actúan contra el sinsentido y la sinrazón de los que creen que tienen el derecho de decidir sobre la vida y el destino de millones de personas, a quienes, como Alfonso García Robles, reconocen y comprenden la vulnerabilidad de la vida humana.

Aquellos que hoy reciben este reconocimiento –consistente en diploma y medalla– representan la sensibilidad y las aspiraciones universales que encarnó el ganador del Premio Nobel de la Paz (1982), finalizó el coordinador.

Julie Mitchell, directora Legal de CARECEN, mencionó que esa organización, que nació hace más de 40 años en el corazón de Los Ángeles, en un tiempo marcado por violencia, desplazamiento y crisis humanitaria en Centroamérica, convive con una comunidad migrante diversa, de familias mexicanas, centroamericanas, caribeñas y de otras regiones.

“Recibir este reconocimiento es un honor. El legado de Alfonso García Robles nos inspira y nos recuerda por qué hacemos este trabajo, y que la UNAM, una institución con un compromiso histórico hacia la justicia social, lo reafirme a través de este premio, le da un significado aún más profundo a este momento”, expresó.

El galardón llega en un año especialmente difícil para Los Ángeles y la comunidad migrante en los Estados Unidos. “Hemos visto más detenciones, redadas e injusticas contra personas que sólo buscan sobrevivir; pero también está la resistencia colectiva. En medio del dolor seguimos luchando, desde las cortes, los centros comunitarios y las calles”.

Por eso, concluyó, este reconocimiento es también para la comunidad migrante que a pesar de todo sigue de pie. La UNAM no sólo entrega una distinción: defiende una visión del mundo donde la dignidad humana es lo primordial, demostrando que la academia tiene un papel activo: proteger, denunciar, investigar y acompañar.

Cristina de la Rosa, directora ejecutiva del Erie Neighborhood House –organización que ha servido a comunidades de inmigrantes durante 155 años– señaló que este reconocimiento tiene un peso tremendo por el legado que honra: el diplomático Alfonso García Robles, quien “dedicó su vida a la paz, el desarme y los derechos humanos”.

Ahí se ofrecen servicios integrales, desde la educación de la primera infancia, hasta el apoyo legal de inmigración. Desde 1870 “hemos servido como un segundo hogar para las comunidades inmigrantes en Chicago. Somos un lugar de refugio, recursos y respeto, y hemos apoyado a más de 10 mil residentes permanentes legales a navegar el camino hacia la ciudadanía”, explicó.

La administración actual de Estados Unidos ha promulgado políticas que criminalizan la migración e infunden miedo en nuestros vecindarios. “Quiero que sepan que no seremos silenciados. No permitiremos que nadie le quite a nuestra comunidad sus esperanzas y sueños”, sentenció.

Asistieron Sarah Guemez, miembro del Consejo Directivo de Casa Anunciación, así como Alberto Ken Oyama Nakagawa, presidente en turno de la Junta de Gobierno; Patricia Dávila Aranda, secretaria general; Hugo Concha Cantú, abogado general, y Jaime Martuscelli Quintana, coordinador de Proyectos Académicos.

Foto: Francisco Parra.
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