Miguel Paul, joven canterano

La portería, su refugio para ser diferente

A la par de su carrera en el futbol, que inició en Pumas a los nueve años, continuó con lo académico: ya es licenciado en Administración de Empresas

Foto: Club Universidad Nacional.

Miguel Paul encontró en la portería un refugio, un lugar en el que ser diferente era la clave para sobresalir. Desde niño halló en los guantes esa pasión que hoy lo impulsa a crecer, a ser mejor futbolista día a día y a defender el arco de Pumas con responsabilidad, inteligencia y madurez.

“Fue la posición diferente, vestir otro uniforme, utilizar las manos. Conforme te vas metiendo a esta posición ves que es muy distinta. No sólo es tapar, sino el portero tiene que ser el espíritu del equipo, prácticamente la seguridad”, comentó el guardameta felino.

El canterano universitario arribó al Club Universidad Nacional a los nueve años para iniciar su proceso de formación de cara a cumplir su máximo anhelo: ser portero profesional. “Tenía nueve años, a punto de cumplir 10 años, estaba en la escuelita de futbol y se abrieron unas visorías aquí en Cantera. Eran unas visorías de 200 niños e ibas pasando filtros. Fuimos como tres, cuatro y te empiezan a registrar. Fui pasando por todas las categorías sub-10, sub-11, 12, 13 ,14, 15, 17, 18, 20, 23, 21 y primer equipo”, recordó.

El esfuerzo, la dedicación y el sacrificio fueron claves para que Paul se desarrollara como futbolista universitario, destacando en cada una de las categorías de las que formó parte. En el Apertura 2022, con la categoría sub-20, supo levantarse de una mala rancha y cobijado por un equipo de jóvenes talentosos obtuvo su primer título como portero auriazul.

“Ese título fue un parteaguas en mi carrera y en mi vida. Estaba pasando por un mal momento futbolísticamente, y en ese torneo me dieron mucha confianza. Fue un momento clave y, en lo personal, ser campeón en cualquier categoría y sobre todo en Pumas es una satisfacción total. Después, cuando soy campeón, hice pretemporada con el primer equipo”, refirió el guardameta de 22 años.

El trabajo y la disciplina no fueron negociables. Los constantes llamados a entrenamientos del primer equipo lo llenaron de motivación y lo ayudaron a crecer para el momento que tanto soñó desde pequeño: debutar en el máximo circuito, meta que consiguió en la edición 2025 de la Leagues Cup, certamen en el que atajó durante el duelo del cuadro universitario ante Inter Miami, sumando sus primeros 90 minutos como futbolista profesional.

“Hay que ser realistas, primero se debe ir poco a poco. Entonces entrenar con jugadores de primera división es totalmente diferente, es una experiencia única en la que tienes que aprovechar cada oportunidad en cada entrenamiento, todo lo tienes que disfrutar. El debut en Leagues Cup, la verdad, fue algo muy bonito. Todos los compañeros me apoyaron. Estoy agradecido con ellos. Tuve que salir con esa seriedad y aprovechar la oportunidad. Ver a mis papás ahí en el estadio apoyándome fue un plus y, desde luego, toda la confianza que el equipo puso en mí fue lo que me ayudó”.

Paul es consciente de que el sueño no acabó con esos 90 minutos: continúa y se esfuerza día a día en conseguir una mejor versión de él dentro y fuera de la cancha. Aunque el deporte es su pasión, sabe que la formación académica es vital para su crecimiento personal. Así, desde niño, compaginó sus estudios con el futbol y ahora, cada esfuerzo, cada sacrificio ha rendido frutos. Recientemente se graduó de la licenciatura de Administración de Empresas en la Escuela Bancaria y Comercial.

“Desde muy chiquito, mis papás me inculcaron eso de que tienes que tener los estudios sí o sí. Siempre me han dicho que hay tiempo para todo; entonces, cuando estás en el futbol da todo en el futbol, y cuando estás en la escuela da todo en la escuela. En la universidad entrenaba aquí en la mañana y después en la tarde me iba a estudiar presencial. Creo que te ayuda a madurar más rápido, a entender la situación, cómo es la vida fuera… Creo que eso es madurar”, sentenció.

Con 22 años, Paul es uno de los jóvenes con mayor proyección en Cantera. Actualmente, el guardameta felino se mantiene en entrenamientos con el equipo que dirige Efraín Juárez, junto a Keylor Navas, al que ve como ejemplo a seguir.  “Desde niño, siempre ha sido mi ídolo. Estar con él y compartir vestidor es un privilegio para mí, un orgullo aprender de él y verlo, es en verdad un privilegio”.

Para Miguel Paul, Pumas es sinónimo de hogar, ese donde puede crecer, soñar y desarrollarse como profesional y ser humano, una institución por la que está dispuesto a dejar el alma y defender su arco con orgullo, pasión y responsabilidad, como lo ha hecho desde hace más de 12 años, con la que quiere levantar un título y dejar un legado.

“Pumas me ha dado todo desde niño, y estoy muy agradecido. Sueño con ser un portero referente, ser campeón aquí y consolidarme en primera división”.

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