Inauguró el Laboratorio Universitario de Cartografía Social y Arquitectura Forense
La posverdad y la proliferación de noticias falsas exigen claridad y veracidad: Leonardo Lomelí
Por medio del conocimiento aplicado se busca frenar las violencias y construir comunidad, dijo Tamara Martínez Ruiz
Al inaugurar el Laboratorio Universitario de Cartografía Social y Arquitectura Forense –PATIO Lab–, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, subrayó que este espacio encarna la certeza de que el conocimiento verificable y las cartografías sociales participativas son herramientas útiles para contrarrestar la confusión informativa y fortalecer la impartición de justicia, así como la dignidad exigida por la sociedad.
Asimismo, expuso que se busca responder a tres grandes retos contemporáneos: en el ámbito de género, elaborar propuestas para saldar una deuda histórica con las mujeres que han enfrentado violencias física, sexual, económica y/o psicológica.
En lo socioambiental, acompañar a sectores de la población que defienden la tierra, el agua y la vida; y en materia de derechos humanos, trabajar con casos de desaparición forzada, tortura y ejecuciones extrajudiciales con la intención de convertir el rigor académico en memoria, legalidad y reparación.
“Con ello, nuestra Universidad reafirma que su responsabilidad no sólo es académica: implica caminar junto a la sociedad en la búsqueda de la verdad y en la construcción de paz. Esa es la herencia de San Ildefonso y la misión que da certeza y trascendencia a la Universidad de la nación”, remarcó el Rector en el Patio Chico del Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Lomelí Vanegas recordó que nuestro país enfrenta problemas que confirman la urgencia de iniciativas como ésta: México acumula más de 128 mil personas desaparecidas, siendo los jóvenes y las mujeres adolescentes los grupos más afectados. A ello se suma una crisis forense que, desde 2006, ha dejado más de 72 mil cuerpos sin identificar en los servicios especializados del país, evidenciando la magnitud del rezago institucional.
Además, la violencia de género atraviesa todos los sectores. Por ejemplo, casi una de cada tres mujeres –entre 2016 y 2021– sufrió algún tipo de violencia obstétrica, y el 64 % de quienes fueron privadas de la libertad experimentaron abuso psicológico al ser detenidas; y añadió que en 2024 se documentaron 94 eventos de agresión contra defensoras y defensores ambientales, con 25 letales, la segunda cifra más alta durante la última década.
“Aunque todas estas problemáticas son enormes y se interrelacionan de manera compleja, cada aporte, por pequeño que parezca, suma a la creación de los cimientos para una transformación profunda y duradera”, indicó el Rector.
Reflexión y creatividad de temas complejos
En su oportunidad, la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruiz, manifestó que PATIO Lab es un espacio en el que se generará ciencia para entendernos, vernos críticamente, incidir y construir en comunidad alternativas a las violencias que nos duelen y que pretenden dividirnos.
Es un ejemplo institucional de colaboración entre distintas entidades de la UNAM, que mediante el conocimiento aplicado buscan frenar estos fenómenos de violencia y construir comunidad articulando nuestras capacidades y utilizando nuestras herramientas más potentes como son investigación, reflexión, crítica y la creatividad para abordar los temas más complejos.
“Propone una ciencia que dialoga con una multiplicidad de lenguajes como el de la arquitectura forense para hacer hablar a los espacios; la cartografía social para mapear resistencias; la poesía, el periodismo y la curaduría para construir nuevas narrativas”, señaló.
Es un espacio donde se investiga, innova y acompaña de manera colaborativa; en el que los aprendizajes son continuos y se persigue un diálogo horizontal, así como la construcción de un verdadero tejido colectivo
Compromiso ético
En tanto, la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, destacó que este Laboratorio recuerda que la generación de conocimiento tiene que ser también un acto de acompañamiento y de compromiso ético.
“Es una muestra de cómo pueden articularse las fortalezas de nuestras distintas comunidades académicas para desarrollar metodologías innovadoras, comunicar hallazgos con impacto, formar a nuevas generaciones y, sobre todo, incidir en la transformación de nuestras ciudades y territorios”, acotó.
Abundó que una de sus más transparentes definiciones es ser un “laboratorio callejero”, un espacio donde se investiga, innova y se acompaña de manera colaborativa; en el que los aprendizajes son continuos y se persigue un diálogo horizontal y la construcción de un verdadero tejido colectivo; aquí las experiencias académica y la vivida se encuentran en igualdad para comprender y transformar los problemas sociales.
Al hacer uso de la palabra, la directora del Instituto de Geografía, María Teresa Sánchez Salazar, detalló que PATIO Lab es resultado de la colaboración de esta entidad universitaria, la Facultad de Arquitectura, las escuelas nacionales de Trabajo Social y la de Ciencias Forenses, el Instituto de Investigaciones Sociales, el Centro de Investigaciones y Estudios de Género, así como las facultades de Estudios Superiores Aragón y la de Filosofía y Letras.
Además, se contó con un fondo semilla aportado por las secretarías: General; de Desarrollo Institucional, y Administrativa; las coordinaciones de la Investigación Científica, y de Humanidades; así como por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, cuyo titular Manuel Suárez Lastra aseveró: este Laboratorio muestra cómo la Universidad puede ayudar a recomponer el tejido social y, al mismo tiempo, contribuir a la construcción de una cultura de paz.
“Estoy seguro de que este espacio será un punto de encuentro para pensar juntos, imaginar futuros posibles, fortalecer los vínculos entre la Universidad y la ciudad, haciendo de la ciencia y la cultura un bien común para toda la sociedad”, puntualizó.
Entender los territorios afectados y proponer soluciones orientadas
La directora de la Facultad de Arquitectura, Mónica Cejudo Collera, mencionó que desde su disciplina se contribuirá con la arquitectura forense y la cartografía social para analizar, visualizar y entender los espacios y territorios afectados, así como proponer soluciones orientadas a mejorar la vida de los habitantes de las ciudades.
“La riqueza de este Laboratorio radica en su enfoque transdisciplinario, que involucra la curaduría, la literatura, la poesía, el activismo, la historia, el periodismo, la cartografía y, por supuesto, la arquitectura y el urbanismo”, comentó.
La responsable técnica de PATIO Lab, Julie-Anne Boudreau, dijo que se busca cambiar las miradas reduccionistas en el estudio de las violencias, que se centran en las tasas de delitos, en perpetradores y víctimas, muchas veces ignorando los entornos.
“Más allá de las personas directamente involucradas, la violencia nace de condiciones socioterritoriales complejas. Necesitamos entrar en dichos territorios. Hablar con su gente, pisar sus calles, entrar en sus casas”, concluyó la universitaria.
