La reforma busca hacer más horizontal el gobierno universitario

También, crear instancias para la participación más amplia de grupos como las y los estudiantes: el Rector

Hugo Casanova y Leonardo Lomelí. Foto: Benjamín Chaires.
La reforma universitaria debe ayudar a ampliar la participación de la comunidad a través de sus cuerpos colegiados y fortalecer estos espacios, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas. Debe ser un proceso de revisión continua y permanente.

“La Ley Orgánica es lo suficientemente flexible para hacer cambios y creo que es muy importante plantearse la necesidad de hacer modificaciones que amplíen los canales de participación de la comunidad en el gobierno de la institución. Hacer más horizontal el gobierno universitario. Tenemos una estructura colegiada, pero hay que fortalecerla”, dijo al clausurar el Seminario Especializado “Universidad y Reforma”.

Acompañado por el coordinador de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria, Hugo Casanova Cardiel, indicó que este proceso de transformación institucional debe considerar ampliar la transparencia en procesos, ampliar la participación de la comunidad en la integración de algunos de estos órganos y crear instancias que permitan la participación más amplia de sectores como las y los estudiantes.

La reforma, añadió, debe ayuda a construir ciudadanía, en el sentido más amplio, y ciudadanía universitaria, entendida como el compromiso de todos los integrantes de la comunidad con el desarrollo de la institución, con el bienestar de todos sus miembros.

“Que generemos una cultura del cuidado y nos hagamos cargo de cuidarnos nosotros mismos, para estar en posibilidad de cumplir mejor las funciones que nos ha encomendado la sociedad”, añadió.

Lomelí Vanegas también resaltó que otro objetivo al repensar a la Universidad es recuperar el sentido de comunidad. Explicó que tras el desafortunado incidente en el Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Sur, hubo una percepción de inseguridad alimentada por personas que querían interrumpir las actividades en esta casa de estudios, lo que dejó de manifiesto que es importante recuperar el sentido de comunidad y tener canales claros de comunicación con los diversos sectores.

“La gran complejidad de una reforma universitaria es cómo lograr que una comunidad tan grande –que a su vez está integrada por una suma de comunidades muy diversas: facultades, escuelas, institutos, centros, dependencias administrativas–, pueda rearticularse, ser esa gran comunidad y al mismo tiempo tener la flexibilidad de responder a las necesidades de sus distintas instancias”, expresó el Rector.

Que generemos una cultura del cuidado y nos hagamos cargo de cuidarnos nosotros mismos, para estar en posibilidad de cumplir mejor las funciones que nos ha encomendado la sociedad”

Escucha activa a los diversos sectores

Lomelí Vanegas escuchó comentarios y preguntas de los asistentes al Seminario –de 15 sesiones–, a quienes explicó que las y los consejeros universitarios jugarán un papel fundamental no sólo en las discusiones de modificaciones que se lleven ante el Consejo Universitario, sino también en los espacios que se abran para escuchar las opiniones de los distintos sectores de la UNAM, incluidos cuerpos colegiados como los Consejos Técnicos, los Consejos Internos, los Comités Académicos, entre otros.

Indicó que esta reforma no sólo considera temas de la gobernanza institucional. El corazón de la Universidad son sus tres funciones sustantivas –docencia, investigación y difusión de la cultura– y tiene que atender los cambios en ellas.

En el caso de la docencia, agregó, se debe revisar el marco institucional para estar a la altura de retos que nos plantean avances muy importantes como es la inteligencia artificial.

La agenda de la reforma para fortalecer a la Universidad Nacional no está cerrada, sino en construcción, recalcó.

Con horizonte en el 2050

Previamente, Hugo Casanova Cardiel ofreció la ponencia “La reforma institucional en marcha”, en la que explicó que ésta busca responder a los enormes retos en materia de docencia, investigación y difusión, así como contestar a las demandas sociales de nuestro tiempo.

Además, aspira a marcar una ruta de cara al mediano y largo plazos, el horizonte que se plantea es el 2050.

Expuso que los diez temas prioritarios son: colegialidad y gobernanza; fortalecimiento de las figuras académicas –en especial las de Técnicos Académicos y Profesores de Asignatura–; compromiso de igualdad de género y atención de las violencias que implica fortalecer la perspectiva de género, identificar los esfuerzos realizados y las condiciones de desigualdad que aún persisten. También, identificar áreas de vulnerabilidad y generar propuestas de atención y prevención.

Asimismo, fortalecer la relación entre la Universidad Nacional, el gobierno y la sociedad; el compromiso con la integridad académica; con la sostenibilidad; fortalecer la docencia a partir de revisar planes y programas de estudio en el bachillerato, licenciatura y posgrado, e impulsar el papel de las tecnologías de la información en el proceso docente, entre otras.

Además, fortalecer la investigación mediante la formación, ingreso, permanencia y evaluación de las figuras académicas; fortalecer la difusión; impulsar la descentralización, la simplificación y la transparencia.

Entre los rasgos de esta reforma están que es integral, académica, inclusiva, democratizante, plural, progresiva, prospectiva, institucional, transparente y con compromiso histórico.

“El mayor reto de la transformación universitaria reside en la capacidad de su gobierno para incluir los más diversos posicionamientos y para orientar a la institución con amplitud de miras, pluralidad y con un indeclinable compromiso académico y social”, añadió Casanova Cardiel.

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