Presentan primer informe de este espacio de colaboración transdisciplinaria
PATIO Lab, muestra del espíritu y vocación de la Universidad
Este esfuerzo se dirige a ampliar alianzas y traducir el conocimiento en herramientas útiles para las comunidades, organizaciones e instituciones

“PATIO Lab muestra el espíritu y la vocación de esta Universidad, en la que los conocimientos científico, social, económico, en su sentido más amplio, salen de aulas, laboratorios tradicionales y auditorios, y van a las calles a hacerse útiles para apoyar, entender, resolver y ayudar”, afirmó Patricia Dávila Aranda, secretaria general de la UNAM.
Al presidir la presentación del primer informe de ese esfuerzo colectivo en el Auditorio Ing. Geóg. Francisco Díaz Covarrubias del Instituto de Geografía (IGg), destacó que este espacio académico cumple con la verdadera interdisciplina que implica tener objetivos comunes, estrategias y formaciones diferentes para responder sobre algo.
“Eso es la misión, utilizar todas las herramientas a su alcance para tratar de contestar preguntas, entender y responder a problemas. Les aplaudo a todos los participantes porque están formando a mujeres y hombres jóvenes, y además tienen un grupo de asesores internacionales de mayor experiencia, es una mezcla importante”.
Tamara Martínez Ruiz, secretaria de Desarrollo Institucional, afirmó que PATIO Lab cumple con los objetivos de incidir en la sociedad con un trabajo colaborativo entre instituciones, entidades universitarias y disciplinas.
“Cuida algo esencial: la vida, la dignidad y la posibilidad de construir comunidad desde el conocimiento. Eso ocurre porque ha sabido tejer una forma de trabajo articulada y sostenida, donde participan nueve entidades de la UNAM”.
Martínez Ruiz comentó que, en su primer año, PATIO Lab consolidó un equipo interdisciplinario, abrió un seminario permanente de reflexión colectiva y puso en marcha espacios de formación, investigación y vinculación con comunidades e instituciones. “Esta trama de colaboración es la que vuelve posible que el conocimiento no se quede encerrado, sino que circule, dialogue, que tenga consecuencias en la vida universitaria y en los territorios”.
“Este laboratorio ha ido mostrando que la universidad puede acercarse a las violencias con inteligencia, sensibilidad y responsabilidad; es capaz de escuchar lo que ocurre en los territorios, traducir el dolor en preguntas rigurosas y convertirlas en acompañamiento, investigación situada, formación y en acción colectiva”, puntualizó.
A su vez, Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades, apuntó que PATIO Lab no solamente articula diversos esfuerzos académicos, sino que incide y explora nuevas formas de investigar. “Es un espacio de experimentación, acción e incidencia social y comunitaria, con integrantes de diferentes disciplinas como geografía, arquitectura, ciencia política, urbanismo, psicología y ciencias”.
Para María Teresa Sánchez Salazar, directora del IGg, este espacio de colaboración cumple una función social muy importante, porque pone las ciencias espaciales al servicio de la intervención social y la búsqueda de respuestas a las diferentes experiencias de violencia.
Detalló que en el comité directivo participan las facultades de Arquitectura, de Estudios Superiores Aragón y de Filosofía y Letras; la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, los institutos de Geografía y de Investigaciones Sociales; el Centro de Investigaciones y Estudios de Género y las escuelas nacionales de Trabajo Social y de Ciencias Forenses, con apoyo de las secretarías General, de Desarrollo Institucional y Administrativa de la UNAM, además de las coordinaciones de Humanidades y de la Investigación Científica.
En su oportunidad, Julie-Anne Boudreau, investigadora del IGg y titular de PATIO Lab, consideró que el futuro de este esfuerzo se define por la capacidad de sostener procesos a largo plazo, ampliar alianzas y traducir el conocimiento en herramientas útiles para las comunidades, organizaciones e instituciones.
“En un contexto marcado por las violencias complejas y desigualdades socioambientales, PATIO Lab apuesta por la coproducción de conocimiento, el cuidado de los procesos colectivos y la experimentación metodológica como vías para imaginar y construir alternativas de transformación desde los territorios”, finalizó.