La meta, abrir oportunidades a personas refugiadas

La UNAM se suma a la iniciativa “Uno a Uno por la Educación”

“No basta con recibir; es necesario crear condiciones para pertenecer”: Tamara Martínez, secretaria de Desarrollo Institucional

Foto: Secretaría de Desarrollo Institucional.

Para una persona refugiada, dejar su país puede significar también interrumpir sus estudios y el proyecto de vida que había comenzado a construir. Retomarlos en otro lugar implica enfrentar trámites, dificultades para acreditar documentos, restricciones económicas y desconocimiento sobre sus derechos y las opciones disponibles para continuar su formación.

El eje de la presentación en México de “Uno a Uno por la Educación” (1x1E), iniciativa global impulsada por la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), fue cómo eliminar esas barreras y convertir el ingreso a la universidad en una posibilidad real de permanencia y conclusión de estudios.

El encuentro se realizó en la Unidad de Seminarios Doctor Ignacio Chávez de la UNAM, y reunió a estudiantes refugiados, especialistas y autoridades universitarias, así como a representantes de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas la ACNUR, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), quienes discutieron, en dos mesas, cuáles son los obstáculos que persisten en el acceso a la educación superior y avanzar en la construcción de una ruta de acción para las instituciones educativas.

Para la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruiz, el programa “Uno a Uno por la Educación” muestra que “cada expediente corresponde a una vida; cada aula puede convertirse en un espacio de reparación y cada conocimiento compartido tiene el potencial de transformar una trayectoria individual y también el horizonte de un país”.

Este foro permitió identificar problemas que van desde la acreditación de estudios y los trámites administrativos hasta el acceso a apoyos y la capacitación del personal universitario. También perfiló acciones como revisar protocolos y reglamentos, difundir las disposiciones que facilitan el ingreso, sensibilizar a las comunidades universitarias e incorporar la experiencia de las propias personas refugiadas en las soluciones.

¿Qué propone?

“Uno a Uno por la Educación” busca movilizar a instituciones de educación superior para contribuir a elevar del 9 % actual al 15 % en 2030 la proporción de personas refugiadas que accede a este nivel educativo.

Tamara Martínez insistió en que las personas refugiadas llegan con saberes, lenguas, experiencias y capacidades que enriquecen a las comunidades que las acogen. Por tanto, “no basta con recibir; es necesario crear condiciones para pertenecer”.

La participación universitaria en el tema de migración y refugio, detalló la funcionaria, es una de las prioridades del rector Leonardo Lomelí Vanegas que forma parte del Plan de Desarrollo Institucional. La UNAM y ACNUR mantienen un Convenio Marco de Colaboración para impulsar acciones de investigación, formación, movilidad académica y generación de conocimiento.

Chiara Cardoletti, representante de ACNUR en México, precisó que la iniciativa contempla impulsar becas, reducir obstáculos materiales y administrativos y generar condiciones para que las personas refugiadas no sólo ingresen a las instituciones, sino que permanezcan y concluyan sus estudios.

Leticia Antinea Hernández, jefa de Unidad en la Dirección Ejecutiva Jurídica de la ANUIES, planteó qué pueden hacer las instituciones, desde sus ámbitos de responsabilidad, para evitar que la condición de persona refugiada se convierta en una barrera para continuar una trayectoria educativa y un proyecto de vida.

Astrid Berenice Puente Martínez, subdirectora de Relaciones Bilaterales de la SEP, por su parte, explicó que la reforma de 2017 al Acuerdo 286 redujo requisitos y tiempos para la revalidación de estudios y eliminó la exigencia de apostillar determinados documentos, como actas de nacimiento, certificados y títulos.

Xadeni Méndez, coordinadora general de la COMAR, insistió en desarrollar un trabajo coordinado que favorezca a las personas refugiadas para recuperar su vida.

Hugo Boscán, líder de la Red de Estudiantes Refugiados Universitarios, puso en el centro la experiencia de quienes enfrentan estas barreras y llamó a considerar que ofrecer una oportunidad no basta cuando las condiciones para aprovecharla son desiguales, y consideró que “la educación, en este contexto de ser refugiado, salva vidas”.

El moderador de la presentación fue Mario Luis Fuentes Alcalá, profesor-investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM.

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