Ciclo de conferencias en la Facultad de Ciencias
La UNAM tiene un Código de Ética para preservar la integridad de las actividades académicas
Busca que la investigación y la docencia se realicen con rectitud, así como el reconocimiento y protección de la autoría intelectual: Miguel Ángel Morales, del IIBO

Para conducir sus actividades cotidianas de investigación y docencia con rectitud, la UNAM tiene un Código de Ética que tiene como ejes la integridad y honestidad académica, así como el reconocimiento y protección de la autoría intelectual, recordó Miguel Ángel Morales Mendoza, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO).
“La integridad y la honestidad son principios del quehacer universitario. Por ello, todos los miembros de la comunidad académica deben apegarse al rigor académico en la búsqueda, ejercicio, construcción y transmisión del conocimiento, así como ser honestos sobre el origen y las fuentes de información que empleen, generen o difundan”, señala el Código.
Al ofrecer una conferencia en línea sobre el tema dentro del ciclo “Ética y responsabilidad académicas”, organizado por la Facultad de Ciencias, Morales Mendoza dijo que dicho Código precisa que la integridad y honestidad académicas implican citar las fuentes de ideas, textos, imágenes, gráficos u obras artísticas que se utilicen en el trabajo universitario, y no sustraer o tomar la información generada por otros o por sí mismos sin señalar la cita correspondiente u obtener su consentimiento o acuerdo.
Compartió que el documento advierte sobre la importancia de no falsificar, alterar, manipular, fabricar o fingir la autenticidad de los datos, resultados, imágenes o información en los trabajos académicos, proyectos de investigación, exámenes, ensayos, informes, tesis, audiencias, procedimientos de orden disciplinario o en cualquier texto inherente a la vida académica universitaria.
Asimismo, destacó que el Código detalla que el reconocimiento y protección de la autoría intelectual debe realizarse en todas las evaluaciones académicas o laborales de la Universidad, así como en el otorgamiento de premios, distinciones o nombramientos honoríficos.
Por ende, la UNAM debe salvaguardar la autoría intelectual de todo tipo de obras e invenciones que se desarrollen individual o colectivamente por los miembros de su comunidad. Debe, por tanto, promover su registro para el reconocimiento de la autoría intelectual y actuar contra toda persona e institución que haga uso indebido de las mismas.
La titularidad de la propiedad intelectual de las creaciones e invenciones que se generan en la Universidad le pertenece a la misma, agrega el documento. La UNAM promoverá su registro tomando en cuenta la responsabilidad social que le corresponde y salvaguardando los derechos de todos los actores involucrados.
Morales Mendoza consideró que, al valorar la ética de la investigación científica, habrá que considerar, como en cualquier acto humano, los medios que se utilizan, los fines que se persiguen y la repercusión social que dichas investigaciones puedan tener.
El especialista destacó la importancia de no realizar fraude científico, es decir, falsificación, invención, plagio o cualquier otra práctica que constituya una desviación seria de las reglas éticas comúnmente aceptadas en la comunidad científica a la hora de proponer una investigación e informar de sus resultados.
Consideró que el fraude científico es la consecuencia más directa de la imperiosa necesidad que tienen muchos académicos o instituciones de investigación de publicar para poder subsistir dentro del extremadamente competitivo campo de la investigación.
Entre las causas más significativas que motivan a dicha acción se encuentra la búsqueda de un desproporcionado reconocimiento personal; el afán de ser el primero en notificar un avance científico que se juzga importante; el desmedido interés en adquirir un injustificado currículo personal, generalmente destinado a prosperar en la carrera profesional; además del deseo de adquirir protagonismo y notoriedad pública y la existencia de interese económicos, puntualizó.
El científico recordó que el Instituto de Investigaciones Biomédicas tiene su propio código de ética, donde se precisan también una serie de valores fundamentales como el respeto a los derechos humanos y a los animales, pues algunas investigaciones se realizan utilizando personas y animales como sujetos de estudio. “Es fundamental que los investigadores mantengamos una conducta prudente y responsable que cuide los derechos y el bienestar tanto de ambos sujetos de estudio”, resaltó.
Finalmente, el investigador universitario opinó que los comités de ética son fundamentalmente plataformas en las que se establece un equilibrio entre el bien de la ciencia, los derechos humanos y el interés del público.