La Universidad y su encargo ante México

La conmemoración del aniversario 475 de la Universidad de México constituye un hecho crucial porque reconoce las raíces que Justo Sierra señalaba en la fundación de la Universidad Nacional en 1910. Sin embargo, la nueva universidad pensada por Sierra no constituía una mera sucesión de la institución novohispana que había menguado al paso de los siglos y que, lo mismo que las antiguas universidades europeas, enfrentaba la necesidad de adecuarse a los retos de su tiempo y al imperioso reto de transmitir y crear conocimiento. Esa fue la base de una institución que asumía las experiencias del pasado y planteaba una nueva ruta para sumarse a la compleja construcción del México del siglo XX.

Pronto la Universidad inició esa tarea y, después del convulso proceso revolucionario, trazaría un compromiso que pondría a la Universidad en un escenario que definiría su futuro. Así, en su discurso de toma de posesión, el rector Vasconcelos afirmaba “Yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo”. Ello será la esencia del encargo universitario frente a la nación.

La Universidad Nacional asumió una clara presencia en la vida nacional y sus tareas fueron crecientes. Luego de 115 años, es posible señalar que dichos encargos no han disminuido y que, por el contrario, se han visto fortalecidos. Las aportaciones de la institución responden en primer lugar a la formación de mujeres y hombres que han pasado por sus aulas y que han logrado incorporarse al mundo laboral en una vasta amplitud de posiciones públicas y privadas. De igual manera, un significativo sector de sus egresados se ha involucrado en el ámbito empresarial contribuyendo a la consolidación de un mercado de trabajo crucial para el desarrollo de la nación. Una estimación conservadora, resultado de una revisión de los datos institucionales a partir de 1948, arroja una cifra de alrededor de dos millones de egresados de la Universidad Nacional. No se cuenta por ahora con un desglose de los detalles, pero esa información ilustra en sí la presencia nacional de la institución.

En términos de investigación, el papel de la Universidad Nacional ha sido muy relevante. Los primeros institutos surgieron en la casa de estudios y su planta académica fue crucial para el desarrollo de todos los ámbitos del saber, los cuales lograron extenderse a otras universidades y centros del país. Hoy, las investigaciones realizadas en la UNAM cubren amplias franjas del conocimiento incluyendo institutos, centros y programas, orientados a campos como astronomía, biología, ciencias del mar, física, ciencias nucleares, ecología, ingeniería, matemáticas y medicina, entre otros.

Asimismo, en el amplio escenario de las humanidades destacan los estudios centrados en antropología, economía, estética, filología, filosofía, historia, educación y sociedad. En todos los casos, prevalecen enfoques interdisciplinarios que, de manera creciente, articulan y conectan a las diversas especialidades propiciando el avance del conocimiento y atendiendo los grandes problemas nacionales.

La Universidad Nacional también ha ofrecido importantes aportaciones en términos de difusión y extensión cultural. Un apretado recuento de ello, nos llevaría a considerar las múltiples ediciones de libros y revistas en todas las áreas del saber y que se difunden en la amplia geografía nacional.

Otro ángulo significativo es su red de museos que, incluyendo espacios emblemáticos como la Antigua Academia de San Carlos, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, Casa del Lago y el Museo Universitario Arte Contemporáneo, suman trece recintos museísticos. Sin embargo, las instalaciones culturales con mayor visibilidad son las construidas en los 70 y que destacan por su alto nivel arquitectónico y acústico: la Sala Nezahualcóyotl, la Sala Carlos Chávez, el Anfiteatro Simón Bolívar, así como otros recintos abiertos a la sociedad mexicana.

Además de lo ya señalado, la UNAM ofrece un respaldo estratégico a la nación a través de unidades académicas gestionadas desde algunos de sus institutos: Biblioteca y Hemeroteca nacionales; Servicio Sismológico Nacional/Centro Alterno de Monitoreo; Observatorio Astronómico Nacional; Jardín Botánico; Herbario Nacional y Servicio Mareográfico Nacional.

Surgidos en la primera década del siglo XXI, los laboratorios nacionales –entidades académicas de frontera impulsadas desde las instancias científicas coordinadas por el gobierno federal– han contado con la presencia de la Universidad Nacional. Los datos de 2025 muestran la creación de 43 laboratorios orientados a líneas como energía, agua y sostenibilidad hídrica, alimentación y economía sostenible, salud, tecnologías disruptivas, transversales y de frontera, cambio climático y medio ambiente. Los laboratorios nacionales adscritos a la Universidad Nacional abarcan los más diversos ángulos. Algunos de estos se centran en temas emergentes como tecnología e investigación espacial, análisis y síntesis ecológica, biocombustibles sólidos, cambio climático y salud, entre muchos otros.

La Universidad Nacional llega a 475 años habiendo cumplido un muy significativo papel en la construcción de México. A través de sus funciones sustantivas, realizadas por miles de mujeres y hombres: estudiantes, académicos y administrativos, la institución ha participado de manera intensa en las grandes definiciones políticas, económicas, sociales y culturales de un país complejo y pujante. Hoy conmemoramos –y celebramos– dicho aniversario con responsabilidad y orgullo, pero sobre todo, nos mueve la voluntad de iniciar una nueva etapa, siempre comprometida con los mejores valores cívicos y éticos de la nación.

*COORDINADOR DE REFORMA INSTITUCIONAL Y PROSPECTIVA UNIVERSITARIA

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