La vida es diversidad y expresión: identidades LGBTIQ+

No basta saber persona al otro para humanizarle, es necesario un proceso de conocimiento que nos permita crear comunidad desde el acercamiento empático y, hoy en día, todavía persiste una brecha epistemológica respecto a las diferentes formas de expresión de la identidad sexogenérica humana.

Por ello, sigue siendo fundamental la tarea de divulgación en esta materia dentro y fuera de los espacios universitarios.

La campaña “Mes del Orgullo Puma” en la UNAM, convocada por la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) de la UNAM permite que el estudiantado, profesorado y público en general tengan un acercamiento preciso al tema. En ese sentido, la Dirección General del Deporte Universitario, a través de su departamento de género, ha apostado por llevar a las redes sociales sus esfuerzos de difusión para conocer más sobre la comunidad LGBTIQ+ dentro de nuestra Universidad.

En el marco de las conmemoraciones del Mes del Orgullo, Montserrat Torres (Deporte UNAM) y Yessica Rubí Guevara Ibáñez (socióloga y defensora de los derechos humanos) participaron en el conversatorio “Lo básico que no es tan básico: entender la diversidad” donde explicaron al público los orígenes del movimiento por los derechos LGBTIQ+ así como el significado del acrónimo.

Stonewall, los orígenes

En 1969, las revueltas en el bar Stonewall Inn de Nueva York marcaron un parteaguas en la historia de la comunidad LGBTIQ+: por primera vez, la resistencia colectiva ante la violencia policial se tradujo en organización política sostenida. A partir de ese momento, el movimiento por los derechos de la diversidad sexual comenzó a articularse en distintas latitudes, incluyendo América Latina, y a disputar su lugar en los marcos normativos internacionales: desde los debates sobre la patologización y posterior despatologización de las identidades no normativas, hasta su reconocimiento en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la condena explícita de la ONU a los actos de violencia y discriminación motivados por la orientación sexual o la identidad de género.

“Las realidades obligan a crear nuevas palabras”, señala Guevara Ibáñez para subrayar que el lenguaje es la primera herramienta de inclusión y visibilidad. De ahí la importancia de conocer con precisión los términos que nombran la diversidad: ¿cuál es la diferencia entre orientación sexual, identidad de género, expresión de género y género como categorías analíticas? Son distinciones que todavía requieren difusión y apropiación colectiva.

El propio acrónimo LGBTIQ+ da cuenta de ese proceso. Si bien surgió como LGBT en la década de los setenta, se ha ido ampliando para nombrar con mayor precisión los distintos espectros de la sexualidad, las identidades de género y sus expresiones. “Así como los tiempos y las sociedades van cambiando, el lenguaje tiene que modificarse”, apunta la experta.

El activismo, el arte y la confrontación cotidiana han sido herramientas fundamentales para subvertir estereotipos, denunciar crímenes de odio y construir nuevas narrativas de vida. Romper con el paradigma del binario sexual restrictivo es, sin embargo, una tarea colectiva: implica ejercer la escucha activa y empática, incorporar el lenguaje incluyente, identificar las asimetrías de poder, tejer redes de cuidado comunitario y sostener el respeto irrestricto a los derechos humanos.

Puedes escuchar el conversatorio completo en el YouTube oficial de Deporte UNAM. Recuerda que ésta y todas las actividades en el marco del Mes del Orgullo Puma las encuentras en la página web de la CIGU: https://bit.ly/actividades-orgullo-puma-2026

Colaboradoras de la Coordinación para la Igualdad de Género

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