La violonchelista francesa Marie Ythier se presentará con la Orquesta Juvenil

“Es una obra de 1959, muy cinematográfica; la compuso entre dos piezas para el cine, y creo que se nota mucho la influencia”, dijo la violonchelista francesa Marie Ythier sobre el Concierto para violonchelo núm. 1 en mi bemol mayor, Op. 107, de Dmitri Shostakóvich, que interpretará en México junto a la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM).
El concierto se realizará el domingo 9 de noviembre a las 18 horas en la Sala Nezahualcóyotl, dentro de la tercera temporada de la Orquesta, bajo la dirección de su titular, José Areán.
“Para mí, el sentimiento más fuerte en la obra de Shostakóvich es el miedo, el temor al régimen soviético, supongo; hay muchas referencias, como el hecho de que la compuso después de la muerte de Stalin”, comentó Ythier. “El segundo movimiento es como una canción de cuna con ansiedad y melancolía. El drama nunca está lejos. Luego viene el tercero para violonchelo solo, que desemboca en un final frenético y sarcástico. Me recuerda mucho a las películas de Chaplin, con sus exageraciones. Es un concierto muy físico, el final es muy exigente”.
El Concierto para violonchelo núm. 1, dedicado al legendario Mstislav Rostropóvich, es una de las partituras más desafiantes y emblemáticas del siglo XX. Su primer movimiento se construye sobre un motivo obsesivo de cuatro notas. Los pasajes de soledad, como la extensa cadenza del tercer movimiento, contrastan con los momentos de sarcasmo rítmico del final, una especie de danza entre la rebeldía y el absurdo. “Es una obra llena de vitalidad y, en ese sentido, me entusiasma tocarla con una orquesta juvenil, cuyos integrantes son músicos con gran energía y profesionalismo”, señaló Ythier.
El programa del concierto recorre más de un siglo de historia musical: abre con la Polonesa del Acto III de Eugene Onegin (1879), de Piotr Ilich Chaikovski, una pieza brillante y majestuosa. En este preludio orquestal, los metales y las cuerdas se entrelazan en un pulso de danza que anticipa el drama entre Tatiana y Onegin.
Le sigue el concierto ya mencionado de Shostakóvich y, después del intermedio, la Sinfonía núm. 2 en do mayor, Romántica, compuesta en 1963 por Eduardo Mata, cuando tenía 21 años. La obra combina una escritura contrapuntística refinada con una energía rítmica característica del compositor, y sirve como homenaje por el 30 aniversario luctuoso del también director mexicano que da nombre a la OJUEM.
Formada en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París y en el de Lyon, donde actualmente es profesora, Ythier ha desarrollado una carrera internacional que combina la interpretación del repertorio clásico con la creación contemporánea. Entre sus grabaciones destacadas por la crítica se puede mencionar Une Rencontre (2019), que reúne obras para violonchelo de Robert Schumann y Tristan Murail o Le violoncelle en partage (2024), con obras de Matteo Gualandi, Augustin Braud y Bastien David.
Durante la conversación, Ythier recordó algunas de sus colaboraciones más ilustres, ya que ha trabajado con directores y compositores como Pierre Boulez, Thomas Zehetmair, Péter Csaba o Tristan Murail, entre otros, y ha estrenado más de veinte obras para violonchelo solo escritas para ella y dos conciertos.
“Con Pierre Boulez trabajé en 2011, en el festival de Lucerna, recuerdo sobre todo la música de Schönberg, la obra Erwartung, que él dirigió como nadie, porque hace escuchar la arquitectura en su dirección. También, como compositor, toqué una obra suya que se titula Messagesquisse”, señaló.
“Con Tristan Murail trabajé en obras para violonchelo, como C’est un jardin secret, ma soeur, ma fiancée, une fontaine close, une source scellée. Colaboramos mucho, y lo primero que me impresionó es que consideraba el sonido a la manera romántica germánica, con vibrato, un poco como Brahms o Schumann, me parecía algo inusitado en un compositor de los años 60 o 70, influido por la música electrónica, con sonidos sin vibrato, sin humanidad. A él, por el contrario, le gustan mucho los sonidos con humanidad, con sentimientos”, destacó.
A pesar de su trabajo con lo contemporáneo, el gusto de Ythier, en términos de repertorio, se mantiene dentro de un muy amplio espectro, un puente que une épocas de la música. “Me gusta mucho el repertorio romántico y el clásico. Soy maestra de jóvenes que se están profesionalizando, y todos estudian los grandes conciertos para violonchelo. Me gusta transmitirles el entusiasmo por esas obras, además de interpretarlas yo misma. Pero no dejo mi inclinación por trabajar con compositores actuales y ser parte del proceso de creación”, concluyó.
