Primer foro internacional para analizar desafíos, prácticas y oportunidades
Las bibliotecas patrimoniales, espacios vivos de aprendizaje colectivo

Las bibliotecas patrimoniales no deben ser lugares estáticos en el tiempo, sino espacios vivos de aprendizaje colectivo, consideró Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM.
Conformadas por libros y documentos con valor histórico, son guardianas de la memoria de los pueblos. Sus acervos ofrecen importantes aportaciones a la investigación, la educación, la difusión y el acercamiento a la cultura. Esto destacó al inaugurar el Primer Foro Internacional de Bibliotecas Patrimoniales, un espacio de diálogo y reflexión dedicado a los desafíos, prácticas y oportunidades que enfrentan las bibliotecas custodias de patrimonio documental en México y el mundo.
El encuentro, organizado por la Biblioteca Nacional de México (BNM) y la Hemeroteca Nacional de México, a través del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la UNAM del 26 al 28 de noviembre, reúne a especialistas nacionales e internacionales en conservación, gestión bibliotecaria, humanidades digitales, usos sociales de la memoria y políticas de acceso al patrimonio.
“Las bibliotecas patrimoniales tienen distintas configuraciones que responden a la historia de los libros y documentos, así como a su orientación y desarrollo institucional. Según las nomenclaturas de sus fondos pueden ser antiguos, reservados, incunables, raros, valiosos, notables, tesoros o conventuales”, señaló López Leyva.
En el Auditorio José María Vigil del IIB, agregó que esta diversidad convive con múltiples técnicas y conocimientos necesarios para su estudio, catalogación, conservación, preservación, reproducción, consulta y manejo especializado, tanto del público usuario como del personal de la biblioteca.
Dada la magnitud y complejidad de sus tareas y el carácter invaluable de sus fondos, las bibliotecas patrimoniales requieren recursos, cooperación y alianzas entre ellas y también apoyos de la academia, los gobiernos y la sociedad civil.
“Este foro es una expresión clara de esa convergencia entre las bibliotecas y la academia, y qué mejor que nuestra Universidad encabece este esfuerzo de diálogo y reflexión”.
María Andrea Giovine Yáñez, directora del IIB, destacó que, en un mundo dominado por la inmediatez de la información digital, la desinformación y la falta de concentración, las bibliotecas patrimoniales se erigen como baluartes insustituibles de la memoria histórica y cultural de la humanidad. “Más que simples depósitos de libros antiguos, estas instituciones deben ser centros vivos del saber, dedicados a la custodia, preservación, conservación y difusión de colecciones únicas que documentan el devenir del conocimiento y la cultura”.
Su importancia radica en su capacidad para conectar el pasado con el presente y proyectar ese legado hacia el futuro. Uno de los papeles más cruciales de las bibliotecas patrimoniales es la preservación del patrimonio documental, y aunado a su función conservadora, son motores fundamentales para la investigación y la creación de nuevo conocimiento, destacó.
Giovine comentó que el foro reúne a muchas de las bibliotecas patrimoniales de nuestro país, para dialogar sobre los retos y oportunidades que el presente nos impone, si queremos un futuro donde nuestros acervos sigan siendo vigentes y significativos. Desde las normas técnicas de catalogación, las artísticas técnicas de conservación y preservación, hasta las estrategias de difusión y divulgación.
Margarita Ramírez Leyva, directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información de la UNAM, consideró muy atinado que la BNM abra este foro y dé la oportunidad de compartir experiencias, conocimientos, identificar oportunidades, riesgos y acciones colaborativas ante la complejidad que se requiere en la preservación y la divulgación.
Manuel Suárez Rivera, investigador del IIB y coordinador del encuentro, dijo que el patrimonio mexicano es inmenso, y algunos especialistas consideran a nuestro país como potencia cultural en el área, por la cantidad de materiales que tiene. “Tenemos libros y documentos que provienen de época prehispánica, de la virreinal, del siglo XIX, y continúa generándose. La idea de este foro es platicar entre nosotros, para saber qué sistemas de gestión y formas de preservación se usan en determinada biblioteca patrimonial”, explicó.
Se analizará también qué impacto tienen estas bibliotecas en la sociedad, para que ésta realmente pueda aprovechar y disfrutar de su patrimonio.
María Isabel Grañén Porrúa, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y de la Biblioteca Francisco de Burgoa de esa entidad, destacó: “En un mar de noticias falsas, los bibliotecarios somos como salvavidas guardianes de datos certeros y queremos fomentar el pensamiento crítico”.
Propuso volver a estos espacios, lugares dinámicos de encuentro y reflexión, donde las personas en silencio puedan leer, escribir y pensar en paz.