Rescatan también la memoria colectiva
Las ciencias forenses permiten resistir el olvido
Cada fragmento sin nombre es una síntesis trágica de nuestra historia: Mario Luis Fuentes, presidente del Patronato Universitario y titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas
México es un país atravesado por la desaparición física y simbólica. En este caso, la ciencia forense es una práctica de memoria colectiva que transforma el conocimiento en conciencia, con sentimiento, que reconstruye con pasión y sobre todo resistencia, rebeldía, enojo, asombro a un país que no debe ser.
Así lo señaló Mario Luis Fuentes Alcalá, presidente del Patronato Universitario y titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas, en la primera sesión de trabajo del VII Congreso de Ciencias Forenses, que se realizó del 22 al 24 de octubre en la Facultad de Derecho (FD) y en el Teatro de Universum, Museo de las Ciencias.
El economista agregó que estamos en un proceso de señalar, nombrar y restituir las huellas, recuperar la presencia y volver a decirnos “esto ocurrió, pero no puede volverse a repetir”.
Precisó que cada identificación es una forma de resistir al olvido y los informes son un acto de memoria; por esto, invitó a los participantes en el encuentro a pensar en la ciencia forense como una práctica de la verdad y el compromiso.
Fuentes Alcalá añadió que vivimos en un país donde la tierra habla en silencio, con el lenguaje que nos dejan los actos criminales, los cuerpos y las cosas. Cada fragmento, resto, cuerpo sin nombre es una síntesis trágica de nuestra historia, donde la verdad y justicia luchan por abrirse paso en la tiniebla, oscuridad, de grises.
El sentido profundo de las ciencias forenses es revelar las causas de una violación a los derechos de un ser humano. Es decir, descubrir las estructuras que hacen posible la violencia, brindar testimonio de los vínculos rotos y lo que significa la ruptura entre las personas, las instituciones y la justicia.
Ante estudiantes reunidos en el Auditorio Ius Semper Loquitur de la Facultad de Derecho, el doctor en Ciencias Políticas y Sociales consideró que se enfrenta una crisis sin precedentes en los sistemas forenses en toda la nación, donde reposan miles de cuerpos sin identificar, esperando una coincidencia genética, registro, una voluntad que les devuelva su nombre.
Trabajo interdisciplinario
Momentos antes, durante la inauguración del Congreso, Patricia Dolores Dávila Aranda, secretaria general de la UNAM, enfatizó que las ciencias forenses son el ejemplo perfecto de cómo el trabajo interdisciplinario científico se une a lo humanístico y da resultados que este mundo requiere.
“Estamos en la Facultad de Derecho, hay personas del Posgrado, de la cultura de paz. Todos pensamos que las ciencias forenses desempeñan un papel importantísimo en este país y esta Universidad, tenemos este espacio donde pueden apoyar muchas de las acciones que se están haciendo, donde jóvenes, maestras y maestros se unen para pensar en conjunto un mundo con esperanza y apoyar a este país”, agregó.
Sonia Venegas Álvarez, directora de la FD, consideró que las ciencias forenses son un pilar en la administración de justicia, en un momento en que el derecho contemporáneo exige pruebas con valor científico y derecho irrestricto a los derechos humanos, siempre vinculando el conocimiento científico con la justicia y la evidencia con la búsqueda de la verdad.
La abogada añadió que “cada análisis técnico o reconstrucción de hechos representa un acto de responsabilidad frente a la verdad, por lo que se busca formar especialistas altamente capacitados, cuadros profesionales para apoyar al sistema de justicia, con sensibilidad jurídica y conciencia ética, lo que ha permitido fortalecer la confianza en los procesos judiciales y la credibilidad en las instituciones y la nación.
En tanto, Nashieli Ramírez Hernández, titular de la Secretaría de la Contraloría General de la Ciudad de México, destacó que el Congreso convoca a una comunidad profundamente comprometida con la justicia humana, donde pensar las ciencias forenses priorizan la dignidad humana.
La ciencia forense, prosiguió, es un acto de responsabilidad ética, la elaboración de un dictamen es algo profundamente humano y devuelve sentido, un ejercicio de memoria que implica también escuchar y acompañar; de ahí que se deba promover un derecho riguroso y práctico.
A su vez, Luis Rodríguez Manzanera, presidente honorífico de la Sociedad Mexicana de Criminología, recordó que desde 1965 el Congreso Técnico de la Facultad de Derecho aprobó la instalación de laboratorios de criminalística, pero por diferentes avatares el proyecto no logró ser concretado.
En 1975, acotó, se funda la Sociedad Mexicana de Criminología y “50 años después, ahora, este auditorio representa algo muy importante en la historia de la criminalística en nuestro país”.
Finalmente, Zoraida García Castillo, directora de la Escuela Nacional de Ciencias Forenses, destacó que en esta séptima edición del Congreso hay casi 500 personas inscritas y participan especialistas de las universidades de Zacatecas, Veracruz, Estado de México y Oaxaca, el Instituto Politécnico Nacional, además de universidades de España y Colombia.
Precisó que el encuentro comenzó el pasado 20 de octubre con cursos en los que iniciaron perfiles genéticos y análisis de identificación, mesas sobre ciencias forenses y derechos humanos, informática forense, especial atención al fentanilo, además de una mesa de egresadas y egresados.