Lo recibió la colombiana Shana Pardo Ospina

Entrega del Premio Maite Ezcurdia 2025 de ensayo filosófico

La filosofía hecha por las mujeres de la región es rigurosa e influyente, aseguró Shana Pardo Ospina

El rector Leonardo Lomelí Vanegas afirmó que las universidades públicas y autónomas de Latinoamérica no sólo forman profesionistas, también pensadoras y pensadores capaces de intervenir e influir en las discusiones filosóficas de frontera en el ámbito internacional.

Al entregar el Premio Maite Ezcurdia 2025, en modalidad ensayo, a Shana Pardo Ospina, estudiante de la licenciatura en Filosofía de la Universidad del Valle, Colombia, destacó que su trabajo es prueba de la importancia de cultivar el pensamiento profundo, fuente de la que emanan dimensiones indispensables como la responsabilidad y la ética.

“La aportación de Shana Pardo es, además, un testimonio frente a quienes cuestionan el valor de dedicar tiempo y recursos a la ciencia y a las humanidades, ya que muestra que esa apuesta abre un camino franco hacia la curiosidad, la innovación y el compromiso”, dijo el Rector en el Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs).

Acompañado por Concepción Olavarrieta, madre de Maite Ezcurdia –filósofa mexicana fundamental en el desarrollo de la filosofía analítica en México y América Latina–, Lomelí Vanegas añadió que la ceremonia de premiación es un puente entre dos instituciones hermanas y muestra elocuente de lo que puede ser la vida académica latinoamericana basada en la cooperación y el respeto mutuo, más en tiempos en que con frecuencia se intenta reducir la relevancia de lo público.

“Que una estudiante de licenciatura alcance ese nivel de interlocución nos recuerda que el talento no depende de la edad ni del escalafón académico, sino de la seriedad con que se estudia, se piensa y escribe, así como del tiempo dedicado a leer, contrastar argumentos y ponderar, una y otra vez, las ideas propias y ajenas”, remarcó Lomelí Vanegas.

Shana Pardo agradeció el galardón y a sus tutores por acompañarla en su formación y acercarla a conocer la obra de una filósofa tan inspiradora como Maite Ezcurdia, “prueba de que la filosofía hecha por las mujeres de América Latina es rigurosa, influyente y puede ser central en las discusiones de nuestro tiempo”.

En tanto, Concepción Olavarrieta manifestó la alegría de su familia porque gente joven como Shana Pardo continúe ensanchando el camino filosófico que tanto apasionaba a su hija. Agregó que el IIFs marcó profundamente su quehacer, pues allí encontró el diálogo inteligente de sus colegas y la empatía con personas académicas de diversas ramas que la alentaron a entregar lo mejor de sí misma.

El coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, enfatizó que quienes conocieron a Maite Ezcurdia –también integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM– en México y otras partes del mundo, coinciden en su vocación filosófica, su rigor, curiosidad, inteligencia, generosidad y energía. También en su compromiso como representante de la filosofía analítica que dialoga con la filosofía del orbe; en que era una convencida de la potencia de la comunicación entre disciplinas como la psicología del desarrollo, la lingüística y la neuropsicología para el estudio del lenguaje.

El director del IIFs, Luis Estrada González, detalló que el premio reconoce un artículo especializado que se somete al dictamen de Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía, de esa entidad académica.

Foto: Benjamín Chaires.
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