Asentamientos en la zona rocosa del Pedregal han aumentado
Lavas “jóvenes” del Xitle son las más densamente pobladas del mundo
Hace mil 670 años la erupción del volcán produjo un vasto campo endurecido en la región que incluye a Copilco; por sus características morfológicas tiene poca vegetación y bajo desarrollo de suelo, sin embargo, la urbanización ha ido ganando terreno: Claus Siebe, investigador del Instituto de Geofísica

Al participar en el pódcast Geofísica al descubierto, advirtió que el Xitle es el más joven de los alrededor de 200 conos volcánicos monogenéticos (que hacen erupción una sola vez) que conforman la sierra del Chichinautzin, donde, en el futuro, volverá a ocurrir otra erupción.
Al abordar el tema “Ciudad sobre lava: la historia eruptiva del Xitle”, recordó que produjo un vasto campo de roca volcánica, conocido en la actualidad como el Pedregal, que por sus características morfológicas “se ve muy joven”: tiene poca vegetación y poco desarrollo de suelo.
Debajo hay ruinas arqueológicas; la más conocida es la pirámide de Cuicuilco. Se cree ésa fue una de las primeras zonas urbanas en el centro de México. La incipiente urbe fue impactada por la erupción hace mil 670 años; las lavas cubrieron por completo el asentamiento, con excepción de la pirámide, debido a sus dimensiones. Esa estructura “es ejemplo de cómo una erupción monogenética puede impactar a una población”, detalló.
Se sabe con certeza que esa región, que también incluía a Copilco, fue abandonada. “Los habitantes, que no se sabe cuántos eran, pero seguramente eran bastantes, debieron migrar, y si Teotihuacan ya existía, tal vez ahí encontraron un hogar e incidieron en el crecimiento poblacional” de la “ciudad de los dioses”.
Claus Siebe explicó que “el centro del país se encuentra atravesado por el cinturón volcánico mexicano, que va de las costas del océano Pacífico al Golfo de México. La sierra Chichinautzin y el Popocatépetl forman parte de dicho cinturón, donde hay tanto grandes estratovolcanes como volcanes monogenéticos, entre ellos el Xitle.
Este volcán es diferente a otros conos que vemos en alrededor de Ciudad de México. La mayoría son de composición andesítica; es decir, rica en sílice, lo cual produce lavas viscosas que no fluyen con facilidad. En cambio, hay un pequeño porcentaje que son de composición basáltica y fluyen con mayor facilidad, como este caso. “De ese modo vemos lavas cordadas (que parecen cuerdas), que denotan gran fluidez”.
El investigador mencionó que, desde tiempos remotos, la lava ha sido explotada y usada en la construcción de Tenochtitlan, por ejemplo. “En los vestigios arqueológicos en el centro de la ciudad se pueden encontrar fragmentos de ese material, que probablemente transportaban en canoas. También se le reconoce en edificios coloniales. Las canteras estuvieron en operación desde tiempos antiguos”.
La erupción, relató, calcinó la vegetación y sólo quedó la roca. Sus lavas más distantes llegaron a 12 kilómetros del cono del volcán, y abarcaron un territorio de unos 70 kilómetros cuadrados que poco a poco ha sido recolonizado por la flora y fauna. “Ese proceso tarda miles de años”. Gradualmente, las rocas volcánicas se convierten en suelo fértil y permiten dar sustento a grandes poblaciones, destacó.
En este caso, ni la vegetación ni los animales se han recuperado a los niveles que existían previo a la erupción, ya que antes de que eso ocurriera “llegó la mancha urbana y lo invadió todo”, finalizó.