Se buscan alianzas potenciales
Llevan propuesta de cultura de paz a planteles del bachillerato

El programa encabezado por Leticia Cano Soriano, titular del PUCPAZ, y denominado “Tejedoras y Tejedores Comunitarios para la Construcción de una Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias en el Bachillerato”, está constituido, dijo, por tres elementos: escucha activa, diálogos y trabajo colaborativo.
En el Aula LACE de la Preparatoria 3, Cano Soriano afirmó que, en este contexto, los ambientes saludables y las convivencias armónicas son algunos elementos de la construcción de cultura de paz.
“Ustedes como juventudes pueden ser personas activas y estar en el centro para construir esta cultura que no se da por sí sola, sino en los hábitos, en el día a día”.
La exdirectora de la Escuela Nacional de Trabajo Social pidió a la comunidad universitaria “poner en crisis a las violencias, es decir, cuestionarlas y no normalizarlas. Tenemos que hacer un proceso de modificación, de transformación de nuestros entornos, porque conflictos vamos a tener todos los días”.
—La pregunta es: ¿cómo aprendemos a resolver sin violencia?
—Dialogando, ¿no? —respondió Emiliano, alumno asistente.
—¡Por supuesto!
No es una red perfecta
En su oportunidad, Sergio Reyes Pantoja, secretario académico del PUCPAZ, dijo a las decenas de estudiantes que lo escuchaban con atención que “la cultura de la paz no es una red perfecta, sin cortes”, sino una llena de nudos, que cuestiona, que abraza, que cuenta historias de aquellas personas que la conforman”.
“Un nudo no borra una ruptura. Guarda la memoria de que algo se rompió. También de que alguien decidió repararlo, lo que es más poderoso que si nunca se hubiera roto. Hacer un nudo es hacer un acuerdo. Esto es: aquí existió una herida, pero también hubo alguien dispuesta o dispuesto a sanarla”.
Momentos antes desarrolló un taller práctico metafórico de tejido de redes con borlas de estambre de diversos colores, con las cuales estudiantes, académicos y trabajadores realizaron, tras las respuestas formuladas por Sergio Reyes, una maraña o red con la cual se ejemplificó la interdependencia en una comunidad.
“¿Qué pasa cuando una persona hace algo? ¿Qué ocurre con las demás personas de la comunidad? Estamos muy acostumbrados a pensar desde lo racional y poco desde lo emocional. El compañero al jalar o tirar el hilo del estambre hizo que los demás sintiéramos algo. Y esto es lo que pasa en el salón de clases”.
“Debemos pensar la paz”
En otra jornada, el PUCPAZ, representado por Leticia Cano y Sergio Reyes, acudió al CCH Sur para ofrecer un conversatorio con José Ramón Cossío Díaz, ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quien le dio la bienvenida Susana Lira de Garay, directora del plantel.
El jurista destacó: “Un problema central de nuestro presente es que no estamos pensando la paz”, la cual no es “una reducción de los homicidios, ni de los delitos violentos (qué bueno que la haya), ni del número de las personas desaparecidas. Si no se piensa qué es la paz, si las comunidades no se ponen a imaginar cuál es la paz en la que pueden participar, incluso en este espacio en el CCH Sur, creo que será extraordinariamente difícil que ustedes alcancen una condición así”, subrayó.
Creo, acotó, que este tiempo tiene características particularmente difíciles. Si observamos el ámbito global, el mundo se está reacomodando. “De una superpotencia como Estados Unidos, hoy tenemos un ascenso muy importante de China, una reestructuración de Europa, en todo el orbe se están ajustando los procesos productivos, los mercados de trabajo, los procesos migratorios”.
En el Auditorio 1 del SILADIN, el jurista agregó que estamos en una condición de tejido social rasgado donde el derecho no alcanza para resolver todos los problemas.
“Las leyes no son fenómenos de la naturaleza, sino creaciones humanas, por lo que con la pérdida del derecho que estamos viviendo se genera una condición de impunidad; no se están sancionando las conductas contrarias al derecho”.
El también exalumno de la ENP 5 “José Vasconcelos” mencionó que en su etapa como preparatoriano no había necesidad de hablar de cultura de paz como ahora, que es indispensable hacerlo porque hay un deterioro en las condiciones generales de existencia.
Se presenta, además, un acotamiento de la universidad pública en el ámbito global, por lo que se requiere fortalecer los espacios de reflexión y de construcción crítica ante el avance del pensamiento conservador.