Los infrarrealistas reivindican su valor poético en Casa del Lago

Para los infrarrealistas, la poesía estaba en la vida, y viceversa, por eso era inaceptable perder la libertad en aras de comprometerse con el establishment. Despreciaban a los escritores que sí aceptaban alinearse con él, viendo en Octavio Paz al mayor de ellos, y saboteaban incluso lecturas y presentaciones.
Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro (José Alfredo Zendejas) fundaron el grupo, siendo uno de sus primeros actos una serie de lecturas en Casa del Lago. Muchos años después, Bolaño inmortalizó a esta generación en su novela Los detectives salvajes, donde los llamó “real visceralistas” y les asignó pseudónimos. La enorme proyección de la novela creó una leyenda que magnificó las vidas de todos ellos, pero también se convirtió en un aura con la que no todos quedaron conformes.
El infrarrealismo murió para Bolaño pero no para sus miembros, que siguen escribiendo. Cincuenta años después, la verdad de este movimiento (su historia literaria y su valor poético) ha visto la luz en ediciones, entrevistas y actos como los que habrán de llegar a Casa del Lago a finales de agosto. El día 28 a las 18 horas se llevará a cabo el conversatorio “Poetas infras, no detectives salvajes”, en la Sala Rosario Castellanos. Y el día 30 a las 13 horas, el recital multimedia “Infrarrealistas. 50 años incordiando”, en el Foro Alicia Urreta.
El conversatorio con los especialistas Ximena Cobos, Zindy Rodríguez, Jorge Aguilera, Raúl Silva y Virgilio Torres, junto con la escritora infra Pita Ochoa, pondrá en perspectiva la herencia literaria de los infrarrealistas y permitirá apreciar algunos libros y antologías con la obra del grupo. Y promete “hallazgos editoriales, rarezas bibliográficas y algunas sorpresas más”, según anuncia la página web de Casa del Lago. Muchos de los libros provienen de Ediciones Sin Fin, fundada en 2012 por la argentina Ana María Chagra y por el poeta Bruno Montané, integrante del grupo, y también exiliado chileno en Barcelona desde 1976, donde lo alcanzó Bolaño. Desde allá, Montané sigue rescatando el legado de los infras.
Por su parte, el recital promete poesía expandida de los infras: Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, Edgar Artaud, Jorge Hernández “Piel Divina”, Pedro Damián Bautista, Ramón Méndez, Rubén Medina, Mara Larrosa, José Peguero, Cuauhtémoc Méndez, Bruno Montané, Claudia Kerik, Pita Ochoa, Juan Esteban Harrington y Eduardo Guzmán.
No se sabe, nos contó Pita Ochoa, quiénes podrían llegar de aquellos que aún viven, “siempre ha sido así con nosotros”. Lo cierto es que habrá música en vivo de Rafael Catana y Los Perikles; y multimedia de Boris Peguero y Pixan Kay.
Los infrarrealistas se desperdigaron por la geografía y las profesiones del mundo después para asumir la vida como parte de la poesía. Por poner sólo tres ejemplos, José Peguero se dedicó al cine, Rubén Medina se fue a California y es profesor de literatura en la Universidad de Wisconsin o Pita Ochoa, quien organiza estas actividades en Casa del Lago, se convirtió en profesora y documentalista y vive en el sureste mexicano.
“Estábamos muy preocupados por la situación social y teníamos inquietudes sobre cómo llevar la rebeldía a la vida cotidiana. Una de las cosas que nos unió fue justamente la necesidad de encontrar respuestas a través de la literatura. Habíamos leído a los situacionistas, sobre Rosa de Luxemburgo y Trotsky, a los poetas beatniks; nos interesaban los movimientos disidentes de las vanguardias artísticas de América Latina. Yo leí a Nietzsche a los 14 años”, comentó Pita Ochoa en entrevista.
“Varios se conocieron en el taller de Juan Bañuelos, en la UNAM, que siempre fue importante en esos primeros años. Por eso, ahora nos acercamos de nuevo a la UNAM, a 50 años de todo esto”, recordó.
Respecto al presente, Ochoa compartió que está coordinando una película de cine experimental donde pretende crear las atmósferas artísticas y la actitud ante la vida de los infras, así como mostrar un poco del arte que aún producen. Apoyada en un archivo fotográfico muy extenso que ha recolectado a lo largo de varias décadas y de materiales de otros miembros.
“Escribimos de formas muy variadas, pero creo que nos siguen uniendo las ganas de experimentar, de hacer una poesía que diga algo, no trascendente, no metafísico, sino que tenga que ver con la transformación social, colectiva e individual, muy aterrizada en la vida”, concluyó.