Conversatorio en el Festival Cultura UNAM

“Me gusta hacer lo que no sé”: Thomas Jolly

El director artístico de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de París 2024 en el CCU. Foto: Hiram del Prado.
El director artístico de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos 2024, realizados en París, Thomas Jolly, irónico y simpático, repite como un leitmotiv esta frase a lo largo del conversatorio que tuvo lugar el pasado martes 21 de octubre en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU), como parte del Festival Cultura UNAM: “Me gusta hacer lo que no sé”.

Y es que a Jolly (Ruan, Francia, 1982) cabría definirlo como el eterno inconforme, que es otra manera de decir el eterno perfeccionista o perseverante, y su frase tiene mucho más que ver con esto en cuanto escuchamos de sus labios la historia de cómo pasó de actor desempleado a director artístico de esta ceremonia de talla mundial.

En el evento, organizado con el apoyo de la embajada de Francia en México y el Instituto Francés de América Latina (IFAL), se proyectó primero el documental Le Grande Seine, making-of de la ceremonia de París 2024 / La historia completa, de acceso libre. A continuación, Jolly fue entrevistado por Naian González Norvind, directora y productora teatral, y Lorena Maza, directora de escena y productora. El creador se remontó al tiempo en que era un actor recién egresado que no tenía trabajo y que no pensaba esperar a que lo llamara un director para ocuparse.

“Decidí convertirme en un actor que haría actuar a otros”, recordó. Esto lo llevó a fundar la compañía La Piccola Familia, con la que montaría Arlequín pulido por el amor, de Marivaux. “La montamos en tres semanas, con no mucho pan, sin dinero. Hicimos una colecta de ropa en el pueblo en el que estábamos para tener vestuario. Recortamos mantas térmicas de los bomberos para hacer lentejuelas. Y ese espectáculo lleva 19 años de gira. Así me convertí en director de escena”.

Después, Jolly avanza a 2021 para contar otra historia significativa, cuando ya era el director del Centro Dramático Nacional de Angers. En noviembre de ese año se anuncia que la ceremonia de inauguración tendría lugar en el río Sena. No le prestó atención al anuncio, pero poco después le piden una entrevista desde el periódico deportivo L’Equipe, que en ese momento entrevistaba creadores para conocer su opinión sobre cómo llevarían a cabo, de tener los medios en sus manos, esa ceremonia de inauguración. Jolly aceptó sin darle mayor atención al tema.

“Digo dos cosas que me parecen importantes: no debe ser una postal. París es muy bonito, pero debe decir otra cosa. París tiene una historia antigua, pero también una reciente que hay que contar. No hay que hacer algo demasiado patrimonial”.

“Y la segunda cosa que digo son ideas sobre cualquier cosa. Por ejemplo, las cabezas de los reyes y reinas rodarán sobre el Sena. Las delegaciones llegarán en autobús desde todos los suburbios parisinos, los autobuses se volverán anfibios. Que el pebetero olímpico debía ser una torre Eiffel al revés. Cualquier cosa”.

Pese a las extravagancias, la entrevista se publicó completa en dos páginas del diario. Esto, aunado a que Jolly ya tenía una reputación de hacer locuras gracias a un montaje de Enrique VI y Ricardo III que duraba 24 horas, le ganaron la atención del Comité Olímpico. Cuando se dio cuenta, ya era el director artístico.

En 2022 comenzó los trabajos. Sabía que los atletas que entrarían a París le estarían diciendo al público que viera la ceremonia “Bienvenidos a nuestra casa”. Lo primero que se preguntó es ¿quiénes somos nosotros?

“Así empezamos a trabajar en lo que llamé el ‘gran nosotros’. Comenzamos a definirlo, incluso crearlo, porque, lamentablemente, no es una motivación, ni de los medios ni de los políticos, reflexionar sobre un ‘nosotros’. Tuvimos tres inspiraciones: el Sena que está bordeado de monumentos históricos pero también de viviendas, de barrios. Las historias mitológicas, tanto de la Grecia antigua como del mismo Sena. Y la República francesa, pues resulta que el modelo republicano, que es perfectible, nos permite vivir juntos. La idea era lograr no separar, por una vez, sino unir”, explicó.

Más allá de las innumerables peripecias de la desmesurada creación a la que se enfrentó Jolly, un hecho escénico épico, su pensamiento regresa una y otra vez a su interés por infundir la cultura entre el gran público.

“Busco contar historias, relatos que en un momento dado devuelvan a cada una y a cada uno la capacidad de discernimiento. Devolver a cada uno un espacio donde pueda pensar por sí mismo, para sí mismo, desde sí mismo”, comentó Jolly.

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