Microglía: héroes en anonimato
Cuando pensamos en el cerebro solemos imaginar a cientos o inclusive miles de millones de neuronas enviando señales a gran velocidad. De hecho, las neuronas, son las protagonistas de casi todas las historias que tratan de explicar cómo funciona el cerebro. Sin embargo, las neuronas no están solas, también existe un pequeño ejército de células que vigilan, defienden y limpian constantemente el tejido nervioso. Estas células se llaman microglía y funcionan como células del sistema inmune, ¡lo más interesante es que tienen la exclusividad de habitar sólo en el sistema nervioso central!
Podemos imaginar el cerebro como una ciudad que nunca duerme. Las neuronas serían los habitantes más activos y ruidosos de toda la urbe: millones de ciudadanos que intercambian información en todo momento y en todas direcciones, enviando mensajes a través de complejas redes de comunicación. Pero para que una ciudad funcione correctamente se necesita también de seguridad, mantenimiento y limpieza. Ahí es donde entra en acción la microglía: guardianes microscópicos que patrullan de manera silenciosa por todo el tejido cerebral.
A diferencia de otras células, la microglía se encuentra en constante movimiento. Sus prolongaciones se extienden y retraen para explorar toda la ciudad, funcionando como pequeños sensores que escanean e inspeccionan cada rincón del tejido nervioso. Gracias a esta vigilancia permanente, estas células pueden detectar señales de peligro como infecciones, células nerviosas dañadas o restos celulares que se deben eliminar.
Cuando encuentra algún problema, la microglía actúa rápidamente. Puede rodear y comer bacterias o células que ya no funcionan correctamente; además, puede limpiar fragmentos celulares que podrían resultar tóxicos para las neuronas. Este proceso, conocido como fagocitosis, es una de las principales estrategias de defensa del sistema inmune.
Pero la microglía no sólo protege al cerebro de amenazas. También participa en uno de los procesos más sorprendentes del desarrollo cerebral “la remodelación de circuitos neuronales”. Durante las etapas de infancia y adolescencia, el cerebro da lugar a una gran cantidad de conexiones (sinapsis) entre neuronas. Sin embargo, no todas son necesarias, por lo que algunas deben eliminarse para reforzar circuitos más útiles. ¡La microglía es la encargada de cumplir esta tarea fundamental! Mediante un proceso conocido como poda sináptica, ayuda a pulir y ajustar las conexiones que utilizamos para aprender, recordar y pensar.
Como ocurre con cualquier sistema de defensa, el equilibrio es fundamental. Cuando la microglía se activa en exceso (por infecciones, lesiones o incluso el estrés crónico), puede comenzar a liberar moléculas inflamatorias que alteran el funcionamiento de las neuronas. Este fenómeno, conocido como neuroinflamación, se ha relacionado con diversos trastornos o enfermedades neurológicas como depresión, alzhéimer, párkinson, entre muchos otros.
Por esta razón, mantener un cerebro saludable, también implica cuidar a estos guardianes, y factores como la actividad física, una dieta balanceada, sueño adecuado y reducción del estrés ayudan a regular los procesos del organismo y a mantener en equilibrio el sistema inmune del cerebro.
Al final, sólo nos queda recordar que las neuronas no están solas. Detrás de cada pensamiento y recuerdo, la microglía, de manera silenciosa, está en algún lugar de la ciudad cerebral trabajando y vigilando las 24 horas del día para protegernos ante cualquier invasor. Tal vez nunca percibamos directamente su labor, pero gracias a estos guardianes microscópicos nuestro cerebro funciona correctamente.
Semana del Cerebro 2026 en el INB
La Semana Internacional del Cerebro fue fundada en 1996 en Estados Unidos por las iniciativas de la Dana Alliance for Brain y la Dana Alliance for the Brain de Europa, en la que de manera simultánea se unen hospitales, agencias gubernamentales, asociaciones, instituciones científicas, universidades y escuelas de más de 120 países (de acuerdo con datos de Dana Foundation). Su objetivo es difundir los avances y beneficios de la investigación sobre el cerebro, promoviendo su cuidado y el interés por las neurociencias.
Este año, en el marco de la Semana del Cerebro, en el Instituto de Neurobiología, UNAM campus Juriquilla, nos adentramos en un viaje fascinante hacia lo más profundo del sistema nervioso. A través de actividades pensadas para todo público, exploramos cómo funcionan las células que nos permiten percibir, aprender, movernos y recordar. Desde los procesos moleculares que dan vida a la comunicación neuronal hasta los mecanismos celulares que sostienen cada una de nuestras experiencias, esta edición promete acercar la ciencia del cerebro de una forma clara, dinámica y sorprendente.
De esta forma nos unimos a la comunidad académica, científica y social que realiza actividades de la Semana del Cerebro, en un esfuerzo colectivo que fomenta el entusiasmo por la neurociencia, a la vez que anima a científicos y educadores a interactuar con sus comunidades.
*Académicos y miembros del Comité de Difusión Científica del Instituto de Neurobiología, UNAM, Campus Juriquilla