El sistema de observación operado por el Servicio de Clima Espacial México (SCIESMEX) permitió caracterizar la tormenta geomagnética global severa –ocurrida la noche del pasado martes 11 de noviembre– por medio de distintas redes e instrumentos científicos.
Así, la red de espectrómetros solares CALLISTO registró las explosiones en la atmósfera solar a través de las emisiones en radio y el radiotelescopio MEXART, ubicado en Coeneo, Michoacán, detectó perturbaciones en el medio interplanetario asociadas a la eyección de masa coronal (EMC).
Los datos de la Red de Estaciones Geomagnéticas de México (REGMEX) indican que la tormenta comenzó de forma impulsiva alrededor de las 18 horas, tiempo de Ciudad de México, y mantuvo su máxima intensidad hasta las 21 horas. Posteriormente, se observó una fase de recuperación con fluctuaciones de intensidad relacionadas con la estructura magnética de la EMC.
El evento no alcanzó los niveles registrados durante la tormenta del 10 de mayo de 2024. Actualmente sigue en proceso de recuperación y es vigilado por las estaciones de Coeneo y Teoloyucan (Servicio Magnético Nacional).
Entre las 19:39 horas del 11 de noviembre y las 6 horas del 12 de noviembre se detectaron modificaciones en la atmósfera superior (a más de 60 kilómetros de altitud), especialmente sobre el territorio sur del país (Chiapas, Guerrero y Oaxaca), aunque los efectos pudieron extenderse al resto del territorio nacional.
Dichas perturbaciones pueden causar variaciones moderadas en el desempeño de los sistemas de navegación y comunicaciones por radio, dependiendo del tipo de señal y receptor.
El Observatorio de Rayos Cósmicos de Ciudad de México detectó un incremento en partículas energéticas solares, aceleradas por la fulguración X1.2 (erupción solar muy potente) del 10 de noviembre. Posteriormente, la tormenta geomagnética ocasionó una disminución en el flujo de rayos cósmicos, fenómeno característico durante eventos solares intensos.
A diferencia del evento del 10 de mayo de 2024, este episodio combinó una disminución moderada del flujo de rayos cósmicos con la llegada de partículas solares energéticas a la superficie terrestre.
Pronóstico y seguimiento
El Sol mantiene un nivel de actividad elevado, con varias regiones activas capaces de producir nuevas fulguraciones y eyecciones de masa coronal.
Según los modelos de pronóstico del LANCE/SCIESMEX, otra EMC habría arribado a la Tierra a partir del mediodía de ayer, lo que podría intensificar y prolongar la tormenta geomagnética en curso.
No se prevén afectaciones a la salud humana ni de otros seres vivos. Los posibles impactos se limitan a sistemas tecnológicos sensibles, tales como comunicaciones por radio HF, señales de posicionamiento satelital (GNSS), operaciones satelitales y aeroespaciales, corrientes inducidas en redes eléctricas de gran extensión y coordinación institucional.
En caso de que esta nueva interacción hubiera producido una tormenta geomagnética severa, existe la posibilidad de observar nuevamente auroras boreales en latitudes inusualmente bajas, como ocurrió durante el evento del 10 de mayo de 2024.
De presentarse condiciones favorables, estos fenómenos luminosos podrían ser visibles en el norte y centro del país, particularmente en zonas oscuras y con cielos despejados.
El SCIESMEX mantiene un monitoreo permanente y una estrecha coordinación con sus contrapartes internacionales, entre ellas el Servicio Internacional de Clima Espacial (ISES, por sus siglas en inglés), la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), entre otras.
En caso de confirmarse una interacción significativa con la magnetósfera terrestre, se emitirá un Boletín de Clima Espacial (BOCE), con información estratégica para la toma de decisiones por parte de las autoridades de Protección Civil del gobierno de México.