Recomendación de un comité científico internacional
Moratoria a la minería en fondos marinos profundos
Podría ocasionar, por su magnitud, que hubiera problemas ambientales irreversibles e inéditos con impactos sociales y en el marco legal: Elva Escobar

Los resultados se presentarán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (prevista del 9 al 13 de junio), así como en el Congreso One Ocean Science (del 3 al 6 de junio del año en curso).
El panel de expertos está conformado por 18 especialistas de 16 países –que incluye a oceanógrafos, economistas, filósofos, especialistas en gobernanza, derecho del mar, economía azul, recursos minerales, entre otros–, y se integró por iniciativa del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien les pidió sintetizar la evidencia científica sobre los graves riesgos que la comunidad mundial asumiría al permitir la explotación de esas aguas.
En el texto se invita a reflexionar en la necesidad de contar con conocimientos suficientes para tomar decisiones informadas y no por intereses económicos. Para ello, sugirió que una opción sería una moratoria de 10 a 15 años o hasta disponer de los datos.
“La preocupación en general y que compartimos los científicos es que realizar la extracción minera en un ecosistema de mar profundo, altamente vulnerable, cuando no se tienen todas las herramientas, podría ocasionar, por su magnitud, que hubiera problemas ambientales irreversibles e inéditos con impactos sociales y en el marco legal”, acotó.
En el planeta todos dependemos del gran sistema marino para vivir. La humanidad y la vida evolucionaron porque el océano ha estado permanentemente y porque la vida en general está supeditada al oxígeno producido en gran parte en el mar, a que se remineralicen los desechos en aguas profundas y el fondo marino.
En esos procesos participan organismos microscópicos y otros que habitan la interfase sedimento-agua en la que yacen los recursos mineros que se quieren extraer. Restaurar ecosistemas a esa profundidad no es una opción, indicó la experta.
Elva Escobar recordó que en 2024, cuando se estaba escribiendo el pronunciamiento, se describió el hallazgo de la producción de oxígeno en oscuridad, proceso que conocemos comúnmente y se produce a través de la fotosíntesis, es decir, lo que sostiene la respiración en las dos terceras partes del planeta.
Fue totalmente novedoso, un parteaguas en la ciencia. Se pensó: “si existe este desarrollo, cuáles otros más puede haber que la extracción de recursos minerales pudiera afectar la interfase de sedimento-agua o en el agua a gran profundidad”, reiteró la especialista, quien estudia los ecosistemas del mar profundo.
A partir de la década de los 60, enfatizó, ha habido un interés por extraer recursos minerales de grandes profundidades en sitios fuera de la jurisdicción nacional.
En los últimos años esta intención se ha acrecentado bajo la narrativa de reemplazar el uso de recursos fósiles –como los hidrocarburos y el gas– con energía limpia, donde mucha de la tecnología requiere tierras raras, metales y elementos traza que ya se explotan en tierra, pero que diversas naciones quisieran tener acceso a ellos y aprovecharlos en el futuro.
Sin embargo, Escobar Briones advirtió que actualmente estos minerales no se están reciclando y tampoco se han impulsado las actividades de innovación para sustituirlos.
La idea de extraerlos del fondo marino sería paralelo a continuar haciéndolo en el ambiente terrestre, que de por sí genera grandes problemáticas por contaminación a los acuíferos, enfermedades en seres humanos y animales. Llevar esta problemática al mar sería drástico, alertó.
Además, señaló que la minería en tierra abarca áreas menores que aquello que se plantea hacer en mar profundo. “En el planeta nunca hemos incursionado en una minería en escalas de tiempo y espacio inéditas, a desarrollarse 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año, en un área que tiene casi la dimensión de nuestro país”.
Tampoco se cuenta con un “gemelo digital” que ayude a predecir los posibles escenarios de los impactos ambientales en sinergia con el cambio climático.
Son tres los recursos que se han considerado extraer: las costras enriquecidas de cobalto y hierro, los sulfuros polimetálicos que se forman donde hay actividad hidrotermal en mar profundo y los nódulos polimetálicos, los cuales ocurren en el Pacífico Central y el Pacífico Sur, hacia Ecuador y parte de Chile, el mar Índico y en el Atlántico central. Muchos de ellos son sitios donde migran ballenas u otros organismos.