Debate y reflexión sobre efectos del coronavirus

Mutación forzada de la actividad teatral

La combinación de medios abre horizontes fantásticos; hay que adaptarse a las circunstancias: Mario Espinosa

La última función. Fotos: Teatro UNAM y CUT.

La imposibilidad del encuentro presencial es un duro golpe para las artes escénicas. Al impacto económico se suma el cambio de paradigma que el cierre de los escenarios conlleva. El teatro, tal y como lo conocíamos, atraviesa una mutación forzada”, dijo Mariana Gándara, coordinadora de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro, al hacer la presentación de la mesa inaugural de Por confirmar: diálogos en torno al teatro a partir de la pandemia, que se transmitió en vivo por la página de Facebook del Festival El Aleph.

Con la idea de reflexionar y debatir sobre las consecuencias que trae consigo la pandemia en los ámbitos de la creación, programación, crítica y docencia teatral, se congregaron los especialistas y creadores de las artes escénicas Zavel Castro, Boris Schoemann, Isabel Toledo y Mario Espinosa, los cuatro moderados por el historiador teatral argentino Jorge Dubatti.

Retos y descubrimientos

Se partió de la pregunta ¿con qué retos y descubrimientos se han enfrentado durante la pandemia? La crítica y curadora de artes escénicas Zavel Castro leyó un texto de su autoría que más que dar respuesta a la interrogante planteada fue una especie de declaración de principios, como ella misma lo enunció. Sostuvo que es necesario cuestionar a “las grandes voces” de las que se estaba acostumbrado a hacer eco, arriesgarse para volver a realizar críticas creadoras, atreverse a ejercer el pensamiento crítico, experimentar la alternativa sin rechazarla a priori, desmarcarse de cualquier discurso dogmático y, a partir de revitalizar la crítica como una práctica política, proponer un nuevo orden.

Mario Espinosa, director del Centro Universitario de Teatro (CUT), consideró que se requiere de una respuesta inmediata ante una situación de emergencia como ésta. “Tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias para sacar al buey de la barranca. La pandemia es una forma de refrescar y preguntarnos acerca de nuestras prácticas teatrales. Estamos ante un cambio de paradigma en todos los aspectos de la vida humana y no podemos ser sólo espectadores. En ese contexto hay que definir qué es lo irrenunciable para nosotros los teatreros”.

Se refirió también a las repercusiones que tendrá el uso de tecnologías en las artes escénicas. “La combinación de medios nos abre un panorama fantástico, a la vez que nos sugiere reflexionar sobre el acceso a las tecnologías y la monetización de las puestas en escena”.

Verdecruz.

Boris Schoemann, director teatral, ofreció su visión optimista del asunto: “Me he dejado sorprender y conmover hasta las lágrimas con algunas producciones transmitidas y adaptadas para video. Me siento como niño con juguete nuevo. Estoy descubriendo nuevas herramientas, y ahora me estoy planteando cómo crear nuevos espectáculos a partir de las plataformas a disposición. Las propuestas que he visto hasta ahora me alientan mucho, tengo ya seis obras para formato Zoom. Estoy cambiando mis ideas, mi manera de apreciar y en consecuencia mis propias prácticas en las artes escénicas”.

El también actor y docente teatral de origen francés y naturalizado mexicano señaló que hay mucho que investigar para llegar a otros públicos. “La gente que por lo regular no asiste al teatro ahora se asoma a las pantallas para ver ciertas representaciones. Estamos frente a una herramienta para crear nuevos públicos”.

Isabel Toledo, actriz, directora y gestora cultural, afirmó que las certezas están lejos y que se experimenta una vulnerabilidad colectiva, prueba de ello es que la pandemia ha hecho visible la precariedad en la que se desenvuelve la actividad artística. “Se ponen en juego otros saberes para poder sobrevivir y se produce arte en estado de confinamiento. A la vez sucede que se expanden nuestras posibilidades artísticas”.

En el encuentro se habló además de la revalorización del cuerpo en presencia y de la territorialidad. Se invitó a seguir aprendiendo y a descubrir otras posibilidades de producción teatral, lo mismo que a establecer una relación diferente con el espectáculo, así como a romper resistencias y habituarse a las experiencias tecnoconviviales.

Los participantes coincidieron en que la Covid-19 dejará una huella poderosa en el mundo y habrá un antes y un después. Para ellos queda claro que muchos artistas se están preguntando cómo seguir haciendo teatro en el contexto actual, de qué manera se pueden mantener en contacto con el público y trabajar con otro tipo de estéticas.

La mesa fue organizada por la Cátedra Bergman, el Festival El Aleph, el CUT y Teatro UNAM.

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