Ofreció una clase magistral sobre el proceso en la creación de documentales

Narrar lo cotidiano con profundidad y desde las emociones: Guillermo Osorno

Ante estudiantes de la UIP, el cronista compartió su método para retratar personas y oficios desde la empatía, la ética y una mirada más allá de lo evidente

Foto: Adriana Kong. Foto: Cristian Vázquez.

El día a día en México se teje entre viejos y nuevos oficios: influencers, organilleros, personas repartidoras por aplicación o campesinos. Cada quien tiene una historia que no siempre es retratada por el periodismo. Guillermo Osorno lo entiende perfectamente y por eso busca ofrecer un retrato más complejo de esas personas que forman parte de nuestra sociedad.

Con eso en mente, el periodista y editor ofreció la clase magistral sobre el proceso en la creación de documentales: “El arte de narrar historias audiovisuales”, a los integrantes de la séptima generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) de CulturaUNAM.

Al principio de la construcción de una historia audiovisual, dijo Osorno, hay que tomar una decisión fundamental: qué tipo de historia se quiere contar. Para ello, no basta con investigar exhaustivamente el tema; también es necesario preguntarse cómo uno mismo está implicado en la historia. Eso ayuda a entender mejor lo que se narra y “tener una sensibilidad para manejar la complejidad del personaje”.

Con un capítulo de su serie Un día… con Guillermo Osorno, que se transmite en Canal 22, mostró su forma de construir estas historias. Explicó que este proyecto retoma la tradición de la periodista Cristina Pacheco en el legendario programa Aquí nos tocó vivir, donde la cámara acompaña a personas en su jornada cotidiana: de la casa al trabajo y de regreso.

En ese trayecto, en apariencia simple, se revela algo más amplio: nuestras vidas, señaló Osorno, funcionan como vehículo para contar temas que nos superan, lo que llamó la big picture. “Cada una de nuestras historias es una Odisea”.

Osorno, autor de Tengo que morir todas las noches, que inspiró la creación de una serie televisiva, fue enfático al destacar la importancia de mirar más allá de los personajes habituales en los medios. “Éstos no sólo deben interesarse por las personas poderosas o encumbradas, sino que pueden hacerlo, de manera muy legítima, por las personas que tienen un oficio y que salen diariamente a trabajar”.

Aclaró que esto le permite explorar la capacidad que tiene cada persona para reflexionar sobre sí misma y ubicarse en el mundo. No insistir en el mismo tema para obtener declaraciones, sino abrir la conversación y hacer una pregunta directa: “¿Qué quieres que la gente sepa de ti?”.

Otra de sus claves es la disposición al diálogo. Reconocido por su trayectoria como cronista y editor, Osorno mencionó que la crónica también se construye a partir de las emociones: “Considera la emoción como un dato”. Añadió que más que buscar una buena cita, al hacer una entrevista, hay que estar presente y con profunda atención en lo que ocurre en ese momento.

Desde ahí, destacó, hacer preguntas rudas también forma parte del proceso, pero siempre teniendo “humanidad frente a estas personas y resguardarlas en un espacio de seguridad y confianza”. Más que obtener lo necesario e irse, se trata de mantener una relación respetuosa con la persona entrevistada.

Esa disposición atraviesa la forma en que se construyen las historias. Una buena pieza audiovisual conecta esa emoción con el espectador. Agregó que recursos como la música o el silencio pueden reforzarla, pero es importante que surjan de los propios personajes y no de una manipulación externa.

“Siempre hay una emoción en esta idea de que uno sale de casa para enfrentar un mundo hostil, y aun así terminar el día entero, por uno mismo y por los demás. Es una emoción común, pero también heroica”, remató.

La UIP es un programa de formación periodística para cualquier estudiante de licenciatura o posgrado de la UNAM. Puedes leer los trabajos publicados en corrientealterna.unam.mx

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