Necesarios, cambios en el nuevo sistema de contratación de docentes en el país

En México, “se ha conseguido transitar de un modelo credencialista a uno meritocrático, pero al revisar la puesta en práctica de estas políticas, reglamentos y leyes de carrera docente se observa que prevalecen inercias de un sistema educativo y administrativo en donde todavía tiene injerencia el sindicato y prevalece la corrupción». Con estas palabras Yazmín Cuevas, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, definió el sistema de carrera magisterial prevaleciente en el país.
La docente universitaria estuvo compañada por Ramiro Álvarez Retana (FCPyS-UNAM), Rosa Martínez Bautista (Secundaria Técnica 64) y Jorge Mejía Bricaire (Escuela Normal Nezahualcóyotl), durante la primera mesa de la jornada de análisis titulada: “Nuevo sistema de contratación y promoción de maestras y maestros en el gobierno de la 4T”, organizada por el Observatorio de Políticas Educativas 2024-2030 del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), el pasado 26 de mayo.
Tanto Martínez Bautista como Jorge Mejía y Ramiro Álvarez coincidieron en su valoración sobre este sistema de carrera en México. Para la docente de secundaria, si “el objetivo de los sistemas de carrera era elevar la educación, esto no se ha reflejado. Tenemos pruebas como PISA donde nos muestran que México es el tercer país peor evaluado en matemáticas, comprensión lectora y el peor en puntaje en ciencias. Y ahí debería de ser el contraste, si yo fomento en los maestros la capacitación y cursos, etc., deberían de reflejarse en los resultados en el aula». Incluso, Mejía Bricaire sostuvo que «hubo una precarización del modelo de evaluación que se adoptó en la cuarta transformación». A lo que Álvarez Retama añadió: “si no fortalecemos el sistema verdaderamente estaremos a mucha distancia de poder lograr incidir en el aprendizaje de los niños y las niñas”.
Sobre las causas de estas deficiencias, los participantes resaltaron la ausencia de diagnósticos profundos y extensos por nivel de estudios y modalidad, la falta de preparación del personal que administra los sistemas de carrera, la falta de presupuesto, los problemas en su aplicación y estructura, dejar de ver a la evaluación como una amenaza y la injerencia de la política en sus diferentes niveles.
Ante la pregunta ¿qué falta en el sistema de carrera establecido en el país?, los especialistas señalaron la necesidad de comprender qué es lo que se desea alcanzar con este sistema, cómo queremos que sean los docentes y el aprendizaje. Además de considerar la voz de los maestros y las maestras, “regresar la mirada a las personas”, así como dejar de ofrecer “políticas de continuidad”. Para Yazmín Cuevas, debemos “proyectar políticas de largo aliento, serias y con diagnósticos. Si las políticas no están funcionando, es porque no consideraron todo lo que se tenía que contemplar», sostuvo.
La segunda mesa de análisis se dio en este mismo tenor, ya que los especialistas coincidieron en que la evaluación debe considerar una participación más activa de los docentes, en el diseño e implementación de los procesos. Para Olimpia Fernández Castillo, subdirectora de educación secundaria, “la decisión de reemplazar a la USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros) representa sin duda una oportunidad histórica para reemplazarla con la voz de todos los integrantes. Es una situación que no debe ser vista como un retroceso, más bien, vamos a retomar todos los elementos para que se haga una transformación profunda mediante un sistema más justo, humano y alineado a los principios constitucionales”.
En la mesa también participaron Graciela Messina Raimondi (consultora independiente), Manuel Rodríguez González (director de Admisión de la USICAMM) y Mateo Ulloa Bernal (profesor del Colegio de Bachilleres), quienes compartieron sus propuestas para generar un sistema incluyente, justo, equitativo y no discrecional: considerar los contextos, la gran diversidad sociocultural en nuestro país y el saber o saberes colectivos. Para el profesor de bachillerato: «reconocer en esa comunidad educativa las virtudes, el sueño, el horizonte, y así construir entre todos mejores condiciones de trabajo y de educación».
Asimismo, insistieron en la planeación del sistema de carrera docente, “donde de verdad exista la planeación a corto, mediano y largo plazo. Y el corto no es a un año, eslo que dura el mandato. El mediano plazo es hablar de 15 años y el largo plazo, cuando menos, 30 años. Eso no significa que con esa planeación no se puedan ir cambiando cosas, sino más bien es la ruta que se debe trazar para ir avanzando», como consideró Rodríguez González.